jueves, 28 de julio de 2022
CONTINUIDAD DE LOS PARQUES, de Julio Cortázar
viernes, 24 de junio de 2022
EL DESALOJO, de Florencio Sánchez
Espacio

Acotaciones
Lenguaje- Recursos lingüísticos

domingo, 17 de octubre de 2021
MARTÍN FIERRO, de José Hernández
Para mí el campo son flores
dende que libre me veo;
donde me lleva el deseo
allí mis pasos dirijo,
y hasta en las sombras de fijo
que donde quiera rumbeo.
Entro y salgo del peligro
sin que me espante el estrago,
no aflojo al primer amago
ni jamás fi gaucho lerdo:
soy pa rumbiar como el cerdo,

De carta de más me vía
sin saber a dónde dirme;
mas dijeron que era vago
y entraron a perseguirme.
El canto VII comienza con unas coplas que resumen la situación existencial de Martín Fierro al llegar prófugo de la frontera y encontrarse sin familia, sin hogar, y con el rechazo de la sociedad. La metáfora "de carta de más" evoca la cultura gaucha, es donde es tan común el juego de naipes. Pero una carta de más es aquella que nadie quiere tener. En efecto, la sociedad no asume el daño que le han hecho a Fierro y lo persiguen como un delincuente.
No tenía mujer ni rancho
y a más, era resertor;
no tenía una prenda güena
ni un peso en el tirador.
En esta estrofa se ve el estado de deterioro en que se halla Fierro, parece un marginal y sobre todo está hundido en la pobreza, pues no tiene ni una moneda para colgarse en el cinturón o tirador. El estado de desesperación es máximo cuando con la hipérbole "sin tener ni qué pitar"se muestra que ni siquiera tiene acceso al tabaco. Y es en esa angustia cuando siente más la ausencia de su mujer y sus hijos, a los que no pudo cuidar del acoso de la sociedad.
A mis hijos infelices
pensé volverlos a hallar,
y andaba de un lao al otro
sin tener ni qué pitar.
Supe una vez por desgracia
que había un baile por allí,
y medio desesperao
a ver la milonga fui.
Riunidos al pericón
tantos amigos hallé,
que alegre de verme entre ellos
esa noche me apedé.
El baile con viejos amigos puede ser una manera de olvidar las penas. Pero no ha de olvidarse que todo lo que nos dice la voz que habla (por momentos narrador, por momentos yo lírico), es dicho desde un presente donde se está recordando y evaluando la propia historia. Así que, la ida a una milonga, que puede ser un alivio a su dolor, es recordada como "una desgracia".
Martín Fierro agrede a los morenos

Como nunca, en la ocasión
por peliar me dio la tranca.
Y la emprendí con un negro
que trujo una negra en ancas.
Al ver llegar la morena,
que no hacía caso de naides,
le dije con la mamúa:
va-ca-yendo gente al baile.
La negra entendió la cosa
y no tardó en contestarme,
mirándome como a un perro:
más vaca será su madre.
Y dentró al baile muy tiesa
con más cola que una zorra,
haciendo blanquiar los dientes
lo mesmo que mazamorra.
!Negra linda! -dije yo-
me gusta pa la carona;
y me puse a champurriar
esta coplita fregona:
A los blancos hizo Dios,
a los mulatos San Pedro,
a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno.
Había estao juntando rabia
el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
los ojos como linterna.
Lo conocí retobao,
me acerqué y le dije presto:
po-r-rudo que un hombre sea
nunca se enoja por esto.
Corcovió el de los tamangos
y creyéndose muy fijo:
¡más porrudo serás vos,
gaucho rotoso!, me dijo.
Recursos literarios con los que se dibuja a los negros:
1) Juego de palabras:
¡VA CAyendo gente al baile! (Se enfatiza lo robusta que es la negra, tal vez gorda y con los senos
grandes, y se alude a que parece una vaca)
POR RUDO que un hombre sea/nunca se enoja por esto (se alude a la porra del negro, a su pelo africano)
Me gusta PA LA CARONA ( para la cama, para el cuero que usan los gauchos para dormir en el pasto)
2) Comparaciones:
con más cola que una zorra
haciendo blanquiar los dientes/lo mesmo que mazamorra
en lo oscuro le brillaban/los ojos como linterna
3) Metáforas:
a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno
El duelo criollo
Y ya se me vino al humo
como a buscarme la hebra,
y un golpe le acomodé
con el porrón de ginebra.
Ahí nomás pegó el de hollín
más gruñidos que un chanchito,
y pelando el envenao
me atropelló dando gritos.
Pegué un brinco y abrí cancha
diciéndoles: caballeros,
dejen venir ese toro.
Solo nací, solo muero.
El negro, después del golpe,
se había el poncho refalao
y dijo: vas a saber
si es solo o acompañado.
Y mientras se arremangó,
yo me saqué las espuelas,
pues malicié que aquel tío
no era de arriar con las riendas.
No hay cosa como el peligro
pa refrescar un mamao;
hasta la vista se aclara
por mucho que haiga chupao.
El negro me atropelló
como a quererme comer;
me hizo dos tiros seguidos
y los dos le abarajé.
Yo tenía un facón con s,
que era de lima de acero;
le hice un tiro, lo quitó
y vino ciego el moreno.
Y en el medio de las aspas
un planazo le asenté,
que lo largué culebriando
lo mesmo que buscapié.
Le coloriaron las motas
con la sangre de la herida,
y volvió a venir jurioso
como una tigra parida.
Y ya me hizo relumbrar
por los ojos el cuchillo,
alcanzando con la punta
a cortarme en un carrillo.
Me hirvió la sangre en las venas
y me le afirmé al moreno,
dándole de punta y hacha
pa dejar un diablo menos.
Por fin en una topada
en el cuchillo lo alcé,
y como un saco de güesos
contra un cerco lo largué.
chanchito
toro
culebra
tigra parida
El asesinato y la culpa

Tiró unas cuantas patadas
y ya cantó pal carnero:
nunca me puedo olvidar
de la agonía de aquel negro.
En esto la negra vino
con los ojos como ají
y empezó la pobre allí
a bramar como una loba.
Yo quise darle una soba
a ver si la hacía callar,
mas pude reflesionar
que era malo en aquel punto,
y por respeto al dijunto
no la quise castigar.
Limpié el facón en los pastos,
desaté mi redomón,
monté despacio y salí
al tranco pa el cañadón.
Después supe que al finao
ni siquiera lo velaron,
y retobao en un cuero,
sin rezarle lo enterraron.
Y dicen que dende entonces,
cuando es la noche serena
suele verse una luz mala
como de alma que anda en pena.
Yo tengo intención a veces,
para que no pene tanto,
de sacar de allí los güesos
y echarlos al camposanto.
viernes, 11 de septiembre de 2020
Delmira Agustini
Lo inefable
Yo muero extrañamente... No me mata la Vida,
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida
Devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?...
Cumbre de los Martirios!... Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un diente feroz!...
Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable!... Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios!
PARA COMPLEMENTAR
Escucha la canción de Garo Arakelián sobre el asesinato de Delmira Agustini, y detente en la palabra "vacío". ¿Puede ser que "Lo inefable" trate el tema del vacío en la existencia humana, en particular de una mujer?
Aquí tienes el link en youtube
https://www.youtube.com/watch?v=tLvTHy8viHg
TAREA: Busca en este mismo blog la entrada correspondiente al poema "Explosión", de Delmira Agustini. Compara ambos poemas y encuentra similitudes y diferencias. Puedes ayudarte para ver los recursos poéticos que usa Delmira para hacer un poema en la entrada "Algunos recursos literarios de la poesía", en la etiqueta Tercer año. Allí también tienes el análisis de "Explosión".
lunes, 3 de febrero de 2020
EXPLOSIÓN, de Delmira Agustini
Si la vida es amor, ¡bendita sea!
Algunos recursos literarios de la poesía
ANTITESIS- dos elementos opuestos que aparecen asociados
Idea/ Sentimiento
COMPARACION- Recurso literario que asocia por semejanza un elemento real y otro imaginario mediante un nexo.
Hoy partió (...) mi melancolía (...) como una vieja mancha de dolor
PERSONIFICACION- Dar características humanas a un elemento, objeto o a un animal.
cuando la MANO DEL AMOR golpea
ENUMERACION- Serie de elementos que tienen algo en común y que se utilizan uno a continuación de otro.
mi vida toda CANTA, BESA, RÍE
METAFORA- Imagen que sustituye un elemento real, porque ambos guardan un parecido entre sí.
¡Mi vida toda es una BOCA EN FLOR!
YO LÍRICO- voz que habla en el poema.
Quiero más vida para amar. Hoy siento
RIMA- Coincidencia de sonidos a partir de la última vocal acentuada al final de dos versos diferentes.
Si la vida es amor ¡bendita sEA!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siENTO
que no valen mil años de la idEA
lo que un minuto azul del sentimiENTO
MÉTRICA- Número predeterminado de sílabas que tienen todos o algunos versos de un poema.
Si/la/vi/daes/a/mor/ben/di/ta/se/a
Once sílabas: verso endecasílabo.
ANÁFORA- Repetición de la misma palabra a comienzo de distintos versos.
MI VIDA toda canta, besa, ríe
MI VIDA es toda una boca en flor
HIPÉRBOLE- Exageración desmedida para dar mayor expresividad
MIL AÑOS de la idea
TEMA DEL POEMA- Idea central que se comprende a lo largo del texto y que puede resumirse en una palabra.
Amor
Subtemas:
enamoramiento, amor y vida, etc.
SONETO- Tipo de poema con un formato fijo. Tiene solo cuatro estrofas distribuidas en dos cuartetos y dos tercetos, siempre en ese orden. Por lo tanto un soneto solo puede tener 14 versos.
Generalmente en los cuartetos se presenta un problema y en los tercetos su resolución. "Explosión" de Delmira Agustini por lo tanto es un soneto.
VOCATIVO- Invocación o llamado que se hace a comienzos de un verso a alguien que escuchará el poema.
AMANTE. No me lleves si muerto al campo santo
Análisis del soneto "Explosión", de Delmira Agustini
En la segunda estrofa continúa con la antítesis, esta vez entre una vida sin amor ( "mi corazón moría triste y lento"), y una vida en pleno enamoramiento que se refiere al presente a través de la repetición de la palabra "hoy".
En los tercetos el conflicto entre tristeza y vida planteado en los cuartetos ya se resolvió. En esa oposición triunfó el amor y la "melancolía", personificada y a la vez asimilada con un pájaro siniestro, es expulsada de la vida del yo lírico.
El primer verso del segundo terceto todavía habla de la melancolía. Dice que en la sombra lejana "se deslíe", se desata, se desintegra. Otra vez se advierte la asociación noche, mancha, sombra vinculadas a la melancolía en oposición a azul, febea, luz, mar, que se vinculan al amor.
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Actividad
Comparar "Explosión" con "Vida garfio" de Juana de Ibarbourou y "Te estoy llamando" de Idea Vilariño.
miércoles, 1 de enero de 2020
Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.
Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!
Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.
Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?
El tema
Desde el título, el poema presenta abundantes referencias al tiempo, en particular al paso del tiempo. La hora, dicho en singular, apunta a un momento concreto y no otro, e inevitablemente el lector sabe que una hora pasa con velocidad, pues el tiempo corre, como los antiguos latinos decían: “tempus fugit irreparabile” ( el tiempo huye irreparablemente). Por otro lado, todo ser humano conoce las consecuencias que el paso del tiempo tiene sobre la vida, y especialmente, sobre el cuerpo, pues es lo más evidente. En el yo lírico, parece preocupar por encima de todo lo vulnerable que es el cuerpo al paso del tiempo. Como si solo hubiera una hora, una escasa hora, para que se hallara en toda su plenitud, sin asomos de decadencia.
Como subtema, aparece la llamativa alusión a la belleza femenina como particularmente víctima de los estragos del tiempo, en una concepción del yo lírico que representa a la mujer como un ser cuyo máximo objetivo es ser hermoso, estado que al parecer solo se obtiene en la juventud, tal como insinúa el poema.
La voz que habla
El yo lírico es de carácter femenino. El lector puede percatarse de ello no gramaticalmente, sino por las concomitancias culturales con que el yo se asocia. En primer lugar, se habla de un cuerpo y una identidad que se puede identificar con el mundo vegetal en particular con las flores. La única referencia al árbol -símbolo genérico del ser humano por su verticalidad y su apariencia copa (cabeza), tronco(cuerpo) ramas (pies)-, es significativamente la mención del ciprés, el árbol que desde los romanos se planta en homenaje a los muertos y especie predilecta para ser plantada en cementerios.
Así que el yo lírico, si bien toma abundantes referencias a la Naturaleza para expresarse, selecciona en particular a las flores que históricamente han sido símbolo de belleza, fragilidad, sensualidad y femineidad.
Las flores aludidas, como las dalias y las rosas, impactan por su hermosura, tersura y color cuando están frescas, pero al marchitarse producen repugnancia y rechazo.
Este yo lírico no es solo femenino sino que su concepción de lo femenino se asocia a estos estereotipos culturales firmemente arraigados: la mujer ha de ser bella, la mujer joven es más valiosa, la mujer ha de ser suave, la mujer está asociada a la fecundación, como las flores en una planta.
El yo lírico se dirige a un tú, es evidente esto a nivel gramatical, por cómo está construido el poema, con gran relevancia del verbo tomar en modo imperativo unido al pronombre “me” (a mí).
Este tú se espera, por parte del yo lírico, activo y dueño del poder de decisión, como en la tradición cultural se ve el rol del hombre en la pareja. También el vocativo “amante”, entre signos de exclamación, muestra que el otro es el que hace, el que ama, mientras que el yo lírico parece ser la “amada”, la que se deja amar.
Estructura
La velocidad con que se plantea el poema es coherente con la temática. El poema tiene diez estrofas de solo dos versos (dísticos), lo que señala la brevedad de cada instancia. Los versos son casi siempre dodecasílabos (de doce sílabas), con rima consonante, pero las vocales y consonantes de la rima a lo largo del poema van cambiando para darle variedad al sonido del poema y por lo tanto la sensación de cambio, de paso del tiempo.
En cuanto a la estructura interna, se ven dos momentos bien diferenciados. Por un lado las cinco primeras estrofas donde se explica el estado de perfección que tiene el cuerpo del yo lírico en plena juventud y belleza, y a partir de la estrofa seis, y en particular de la palabra “después”, el poema se inunda de oscuros presagios. Los verbos en presente cambian por verbos en futuro: el cambio de ese cuerpo hacia la vejez será inexorable.
La última estrofa cierra con una pregunta retórica la gran antítesis entre juventud/vejez, belleza/fealdad, felicidad/tristeza: “¿no ves, que la enredadera crecerá ciprés?”, siendo símbolo la enredadera de vida irrefrenable y el ciprés de muerte, como ya se ha dicho.
Por último, llama la atención la abundancia de anáforas. El “tómame ahora” y el “ahora” se repiten al inicio de verso, señalando la urgencia que tiene el mandato del yo lírico, que en lugar de mandato bien puede ser un ruego. Parece que el poder de decisión de “tomarla” (es decir, poseerla físicamente), estuviera solo en el otro, el amante, el agente masculino.
Es contradictoria esta pasividad con la que espera el yo lírico con su discurso vehemente que exige ser tomada sin pérdida de tiempo.
Figuras literarias
Son muy abundantes, porque la autora está fuertemente influida por el Modernismo que fue un movimiento que se desarrolló a comienzos del siglo XX y que señala una fuerte predilección por las metáforas y el uso de símbolos de la mitología.
Pueden observarse varias metáforas (representación de un elemento real -que no se menciona- por medio de un elemento imaginario que se le parece):
“llevo dalias nuevas en la mano”
“los ojos limpios y la piel de rosa”
“rica de nardos la mano”
“se vuelva mustia la corola fresca”
También hay comparaciones, que a diferencia de las metáforas sí explicitan y aparece mencionado el elemento real. Poseen un nexo comparativo que equipara lo real y lo imaginario:
“en mis labios repica la risa/ como la campana sacudida a prisa”
“inútil será tu deseo/ como ofrenda puesta sobre un mausoleo”
Pueden hallarse también personificaciones, donde se le otorga a un objeto o a un ser no humano algo característico de las personas exclusivamente:
“aún es sombría/ esta taciturna cabellera mía”
“la sandalia viva de la primavera”
Aparecen también metonimias, muy relacionadas al concepto de metáfora, donde se de una parte por el todo:
“llevo dalias frescas en la mano”
En este caso, la mano es un elemento del cuerpo que representa a todo el cuerpo en su máximo esplendor.
Y el poema está lleno de símbolos, siendo estos representaciones muy visuales de elementos que todos asociamos en la cultura a algunos conceptos. Un símbolo, a diferencia de la metáfora, es algo muy habitual y que toda una sociedad tiene integrada a su imaginario. Por ejemplo, la cabellera, es en muchas culturas asociada a la fuerza, vitalidad, erotismo, belleza y en particular la cabellera larga a lo femenino.
El mausoleo (monumento funerario) simboliza sea la religión que sea la muerte.
Las flores, en particular las corolas, son utilizadas por ejemplo por los pintores para simbolizar la sexualidad, en especial femenina.
domingo, 8 de septiembre de 2019
A UN OLMO SECO, de Antonio Machado
https://www.youtube.com/watch?v=E2GwSY3wF-s
En Uruguay tenemos una variedad de olmo que llamamos "álamo". Es un árbol que se suele plantar al borde de caminos y carreteras, para dar sombra, uno junto al otro.
Antonio Machado 1875-1939


























