jueves, 28 de julio de 2022

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES, de Julio Cortázar






Título

El título ya introduce en una situación de misterio. Los parques habitualmente son una unidad en sí mismos, nadie espera que un parque se continúe en otro.
Pero Cortázar es un escritor de literatura fantástica y en este breve cuento de apenas dos párrafos pretende cuestionar toda realidad estable, toda identidad definida, como por ejemplo, un parque, un libro… o un ser humano.
Luego que se termina de leer la historia puede entenderse al título como emblemático, pues resume lo que sucede en la trama, pero también es un título simbólico, porque apunta a la abstracta idea de la convivencia entre lo real y lo fantástico.

Narrador

El narrador es una voz que cuenta la historia, en este caso es claramente un narrador en tercera persona, externo y omnisciente. Lo sabe todo, porque da multitud de pistas sobre lo que va a suceder, aunque como el cuento tiene una buena dosis de suspense por supuesto que estas pistas no se dejan ver tan fácilmente.
El vocabulario que usa el narrador es denso y culto y cada palabra superpone significados. Es adecuado al mundo que va a retratar: argentinos de clase alta, adinerados, ociosos e inmorales, que sin embargo se caracterizan por una exquisita cultura y muy buen gusto. Eso se ve, por ejemplo, en la casa que tiene el personaje y el cuidado con que se mantiene el parque y el jardín.

Argumento



Se trata de un día en la vida de un hombre rico, poderoso, que tiene aparentemente una única pasión: leer. Una novela lo atrapa especialmente, y en cuanto tiene tiempo y silencio, en su sillón de terciopelo verde, se mete literalmente dentro de ella. La novela se le hace muy vívida: ve lo que sucede en ella, que es una historia de amor prohibido, donde una esposa y un amante que se vienen encontrando secretamente para desatar su pasión en una cabaña escondida, parecen haber decidido por fin matar al “otro”. Efectivamente, se supone que casi al llegar al final de la novela, el futuro asesino se acerca a la finca del evidente marido. El plan parece salir a la perfección, finalmente, el amante con el puñal en la mano se aproxima a la cabeza de un hombre en un sillón de terciopelo verde leyendo una novela.

Final

El final es abierto porque el narrador no explicita el asesinato y deja en los lectores la duda de si esa novela que contiene la historia de la vida de quien la está leyendo, que le informa cómo su mujer le es infiel y cómo el amante busca asesinarlo, no es en definitiva un aviso que lo salva. Puede suponerse que el hombre se da vuelta y lucha con el asesino, o puede suponerse que prefiere seguir leyendo la deleitosa novela y permitir que lo maten.

Espacio



El espacio se desarrolla en dos polos opuestos. Uno es el parque de robles con su finca contigua, una casa de dos plantas muy bien descrita por “las palabras de la mujer”, una casa con numerosas habitaciones, una sala azul, donde pueden suponerse sillones, alfombras y cortinas a tono; una galería –donde tal vez estén los retratos de sus antepasados-, una escalera alfombrada, lo que muestra lo maniático que es el dueño de todo eso que prefiere no escuchar crujidos y encerrarse en su estudio a leer, de espaldas a la puerta.
El otro polo es la cabaña del monte. En lenguaje rioplatense, se llama monte a un bosque nativo, indígena, tupido y espinoso. Por supuesto que nada tiene que ver con ese parque diseñado por la mano humana donde se han plantado hace mucho tiempo árboles europeos que dan una excelente madera, los robles.
Pero el monte permite esconder secretos. Allí, en lo intrincado de las ramas, hay una cabaña, una casa precaria de madera donde no hay lujo pero hay pasión. Los amantes se encuentran allí como una “ceremonia”.
Entre estos dos mundos vegetales, hay senderos furtivos, hay setos, hay una alameda. Si algo tienen en común estos dos espacios es que crecen los árboles, y que los seres humanos habitan entre ellos.

Tiempo


En verdad la historia transcurre en el correr de un día. Aunque el personaje ya había empezado a leer la novela unos días antes (y se la llevó en su viaje de negocios para leerla en el tren), es evidente que es ANTES es el antecedente de un ENTONCES, EN ESE MOMENTO.
Esa tarde es decisiva. Cuando el lector se instala en su sillón a leer los últimos capítulos, es de tarde. A medida que va leyendo ansiosamente, el viento danza al atardecer fuera de los ventanales de la casona. Luego, ya dentro de la novela que se está leyendo, se sabe que los amantes se separan para ejecutar su plan al comienzo del anochecer, y finalmente, cuando el asesino se acerca a la casa de la víctima, ya lo envuelve todo la bruma violeta del crepúsculo: el sol se acaba de poner.
La continuidad temporal entre ambos mundos (el hombre de negocios-lector, que lee una novela) y el del amante que desea matar al marido de la mujer que ama (el personaje de la novela) es total.

Personajes

El lector

El que comienza por ser protagonista de un cuento, termina siendo protagonista de una novela.
Es el hombre de negocios solitario y rico que prefiere leer de espaldas a la puerta para que ni siquiera esta lo molestara como “irritante posibilidad de intrusiones”. No parece un hombre joven dada la cantidad de asuntos que maneja: tiene apoderado, discute con el mayordomo, decide sobre aparcerías. Este detalle no es menor, el narrador da a entender que es un terrateniente que arrienda tierras y pide un buen dinero como alquiler.
La finca con su parque indica lujo y un gusto refinado. Tener un estudio implica que en él lee y escribe, encerrado. No parece tener hijos.
Pero a medida que conocemos la novela que lee, se lo detecta muy interesado por el tema del adulterio. Cuando el cuento termina, puede entenderse que él es el marido engañado.

La mujer


Aparece en la mitad del cuento, y se la presenta como “recelosa”, temerosa de los otros, seguramente de las miradas indiscretas, de testigos. Luego, cuando llega el amante, no tiene ningún reparo en besarle la sangre de la herida que éste se hizo con una rama del monte.
Es una mujer apasionada y sin límites, pero el narrador sugiere que aún está indecisa con respecto al plan de asesinar al marido, de hecho, es el amante quien trae y empuña el puñal.
Sin embargo, al final se deja llevar por la pasión y el plan que parece ella misma haber proyectado, se pone en marcha.
La única grafopeya que se tiene en el cuento es la de su pelo suelto, corriendo. Da la impresión de ser una mujer joven y vigorosa, hermosa y con un gran anhelo de libertad.
Cuando finalmente comprendemos que ese personaje de la novela es también la esposa del protagonista del cuento (el lector del sillón de terciopelo verde), se percibe que es radicalmente opuesta a ese hombre retraído y experto en negocios. Quizás se haya casado con él por dinero.

El amante


Es un hombre fuerte, capaz de correr en el bosque, ágil, probablemente joven. Conoce muy bien el bosque, el parque, pero no la casa por dentro. Está profundamente enamorado de esa mujer, por la que es capaz de matar, y a quien queda mirando mientras se aleja. Odia al marido de esa mujer… ¿tan solo es una cuestión de celos? O quizás el hombre a quien desea matar se le hace odioso por más motivos.
Cuando el narrador dice que “los perros no debían ladrar, y no ladraron” puede entenderse que los perros conocen de sobra al asesino (quizás sea el jardinero, o un trabajador rural que arrienda las tierras, un vecino). O tal vez los perros fueron envenenados.
La ausencia del mayordomo inquieta: ¿hay acaso una relación entre ambos?

Un mundo dentro de otro



Este es un relato fantástico que apunta a la situación inverosímil de que un hombre esté leyendo un libro que le refleja su propia vida, que se meta adentro de él, y que los personajes a su vez se evadan del libro para introducirse en la vida del lector.
El mundo de la “realidad” presentada en el cuento se mixtura con el mundo de la “fantasía” presentada en la novela que lee el personaje principal.
Como si fuera una muñeca rusa que contiene adentro más muñecas más pequeñas.
El ingenio de Cortázar es notable. Por muy difícil que sea su vocabulario, las señales que apuntan a la continuidad del mundo real y el ficticio son evidentes: el sillón de terciopelo verde, los ventanales, la cabeza de un hombre leyendo una novela.





viernes, 24 de junio de 2022

EL DESALOJO, de Florencio Sánchez





"El desalojo" es una de las obras de teatro breves del gran dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez (1875-1910). Florencio, como el monumento en nuestro Parque Rodó lo muestra, fue un hombre preocupado por la injusticia social, que utilizó el teatro como herramienta para denunciar la pobreza y la explotación de los trabajadores.
Su gran triunfo en los teatros de Buenos Aires lo llevó a establecerse allí y ambientar sus obras en esta ciudad, que estaba recibiendo miles de inmigrantes alrededor de 1900.
Esta compleja realidad social es vista en "El desalojo"a través de la dramática historia de una mujer desvalida, Indalecia, quien está a punto de ser expulsada de una pieza en un conventillo.
No paga la renta, no tiene trabajo, tiene muchos hijos, es pobre... y en la primera escena nada se sabe de su marido.


Estructura

El desalojo es un sainete que solo consta de ocho escenas, pero como toda obra dramática plantea un conflicto. Este ya se deduce desde el título que es claramente emblemático: alguien va a perder su hogar por la fuerza.
La pérdida de la vivienda es también la pérdida de la unión  familiar, pues tras el desalojo  vendrá inexorablemente el envío de los niños de Indalecia al asilo.
Las primeras escenas presentan a los personajes, a su protagonista Indalecia, su ayudante Jenaro y sus varios antagonistas, que pueden ser personajes del conventillo (la encargada, las vecinas), de la familia (el viejo padre inválido).
Al final de la obra aparecerán representantes de toda la sociedad ( el comisario y el periodista). Pero antes debe producirse el nudo, donde se llega a la máxima tensión, llegando los personajes a insultarse y pegarse, lo cual sucede en las breves escenas seis y siete. En las dos últimas escenas, llega el desenlace: nuevos personajes aparecen representando el orden social pero no la justicia.
El final es ciertamente trágico, pero sin embargo el sainete pese a su denuncia de la desgracia nunca deja de ser una obra de gran rapidez, con chistes, porrazos, bromas pesadas y personajes grotescos.



Espacio




Toda la acción dramática transcurre en lo que la escenografía deberá representar como un conventillo.
Se trata de una casa de inquilinato donde a comienzos del siglo XX se hacinaban familias que habían llegado a Buenos Aires o a Montevideo en busca de trabajo y de una vida mejor. En "El Desalojo" se ven claramente los inmigrantes italianos (la Encargada, Jenaro), y los que vienen del interior del país (Indalecia, el padre).
En medio del espacio hay un objeto simbólico muy relevante: es el mueble de Indalecia, (quizás la única posesión que tiene y donde guardaba la comida o la ropa para sus hijos) que está en mitad del patio porque Indalecia ha sido desalojada pero no se termina de ir de la habitación.
Ese mueble es maldecido, pateado e invocado varias veces para demostrar que su dueña es un estorbo en esa sociedad. Una mujer pobre y sola, a cargo de niños, no invoca piedad sino desprecio para muchos.
Sin embargo, la escena III, que es muy íntima, se desarrolla en la habitación de Indalecia, donde esta está cuidando de su pequeña hija. Hasta allí llega Jenaro que llega con ayuda material (comida) y moral para Indalecia (consuelo pero también la verdad de la situación de su marido).
Es entonces cuando el personaje de Indalecia comienza a completarse: se trata de una mujer que está a punto de quedar viuda porque su esposo ha tenido, como albañil, un terrible accidente de trabajo.



Acotaciones

Este texto teatral no solo está constituido por  diálogos sino también por unos textos muy cortos, entre paréntesis y en cursiva, donde el dramaturgo da indicaciones para la acción en la puesta en escena.
Hay numerosas acotaciones referidas a las emociones, tales como llantos, risas y gritos.
Desde el comienzo, las referencias a los objetos con fuerte carga simbólica son constantes. Además del mueble, en la escena tres se menciona la cuna, la costura de Indalecia, el mendrugo, la naranja y el bollo, el salame, etc.
El vestuario está implícito: si Jenaro saca alimentos de sus bolsillos, es porque seguramente lleva un  overol de obrero, si el padre de Indalecia es presentado como un soldado, es seguro que lleva un viejo uniforme, el comisario también debe ir uniformado y el periodista que trae el dinero recaudado por su diario para Indalecia por su forma de hablar debe llevar un elegante traje y corbata.



Lenguaje- Recursos lingüísticos 

En el teatro la voz de los personajes es fundamental para construir su identidad.  Indalecia con sus habituales silencios parece solo descargarse por momentos para explicar su desdichada situación. Ella no quiere "conchabarse", es decir, trabajar como sirvienta con cama, porque no puede dejar a sus hijos. Es una mujer del campo, pobre, hija de un hombre alcohólico y violento.
El inválido es el principal antagonista de Indalecia, porque se suma a todas las voces que pretenden poner los niños en un asilo, pero sobre todo porque arrastra una historia de maltrato y de incomprensión hacia su hija. Habla una jerga entre lunfarda y gauchesca.
Los italianos hablan una lengua mixta , el "cocoliche", que es una mezcla insólita entre italiano y español que utilizaban los inmigrantes para hacerse entender. En el Río de la Plata miles de personas hablaron así durante algunas décadas dada la cantidad de barcos repletos de italianos que llegaban a los puertos.
El periodista habla un lenguaje culto, pero su educación no le sirve para ofrecer una verdadera ayuda a Indalecia (trabajo), en lugar de traerle limosnas (la suscripción, la colecta).







domingo, 17 de octubre de 2021

MARTÍN FIERRO, de José Hernández






Martín Fierro es un largo poema gauchesco. Puede leerse en libro, tal como lo publicó su autor, José Hernández. Pero también puede recitarse, porque muchos argentinos lo han incorporado a su tradición oral.
José Hernández editó en 1872 una primera parte de 13 cantos (capítulos), y ante el enorme éxito que tuvo el libro, escribió siete años después una segunda parte mucho más larga.
Es un poema, ya que está escrito en versos y estrofas, y tiene métrica y rima. Pero como cuenta una historia –la del gaucho Martín Fierro-, también es una narración.
La voz que habla en primera persona durante todo el poema por momentos cuenta acciones, por lo tanto es un narrador interno, pero como usa verso, rima y sobre todo un lenguaje figurado lleno de metáforas y comparaciones, también puede verse en este narrador un yo lírico.


Canto I: Un prólogo a la historia

El Canto I funciona como un prólogo a lo que va a contar, y lo que narrará son son desgracias, su recuerdos, desde que era un gaucho trabajador y padre de familia hasta que se convirtió en un matrero: un delincuente del medio rural, perseguido por la autoridad.
Cuando Martín Fierro habla en el Canto I, ya ha pasado mucho tiempo, es un hombre curtido por la vida, ya ha matado, ha perdido todo, menos el don de cantar.


Estrofas principales:

Aquí me pongo a cantar

Al compás de la vigüela

Que al hombre que lo desvela

Una pena estrordinaria,

Como la ave solitaria

Con el cantar se consuela.


La estrofa que se usa en la obra tiene seis versos, cada uno de estos tiene ocho sílabas (es un octosílabo), y la rima es consonante porque coinciden al final de verso todos los sonidos a partir de LA ÚLTIMA VOCAL ACENTUADA: por ejemplo, “vigüELA”, “desvELA”.
En este comienzo el personaje se presenta como un gran cantor que se acompaña de su guitarra. Y lo primero que cuenta es que no duerme de noche porque tiene una pena enorme: es un hombre que ha sufrido mucho. Pero el canto lo salva, le hace un gran bien. Para explicar los sentimientos el yo lírico utiliza una COMPARACIÓN: “como la ave solitaria/con el cantar se consuela”.
A partir de este momento, va a explicar su personalidad, su modo de vivir y nos va a prevenir: la historia de su vida está llena de desgracias, pero él rescata ciertas virtudes de su propia persona. Algunas, como el CORAJE, lo hacen sentir orgulloso de sí mismo, como bien muestra la metáfora del “toro”, símbolo viril y peligroso por excelencia.


Yo soy toro en mi rodeo

Y toraso en rodeo ageno;

Siempre me tuve por güeno

Y si me quieren probar

Salgan otros a cantar

Y veremos quien es menos.


No me hago al lao de la güeya

Aunque vengan degollando;

Con los blandos yo soy blando

Y soy duro con los duros,

Y ninguno en un apuro

Me ha visto andar tutubiando.


También está orgulloso de su respeto a Dios y a los santos. Es un hombre muy religioso, incluso casi supersiticioso. Es un típico gaucho que nos va a mostrar enteramente su cultura:


Pido a los Santos del Cielo

Que ayuden mi pensamiento:

Les pido en este momento

Que voy a cantar mi historia

Me refresquen la memoria

Y aclaren mi entendimiento.


Este tipo de invocaciones son muy frecuentes en el poema, así como las constantes referencias a la naturaleza, que parece conocer muy bien, y a la que utiliza constantemente para construir sus comparaciones, sus metáforas y sus personificaciones. Los animales predilectos de Martín Fierro parecen ser los pájaros, por su capacidad de disfrutar la LIBERTAD, uno de los valores más importantes del personaje.


Mi gloria es vivir tan libre

Como el pájaro del Cielo;

No hago nido eneste suelo

Ande hay tanto que sufrir,

Y naides me ha de seguir

Cuando yo remonto el vuelo.


Con estas metáforas ya el personaje nos adelanta que no tiene familia, que está aislado de la sociedad, que solo puede ser feliz en contacto con la naturaleza, con la libertad, y por supuesto con su guitarra. Con ella en la mano “ni las moscas se le arriman”.
Pero al final del canto hace un resumen de lo que ha sido su historia. Se ve a sí mismo como un marginado, pero responsabiliza la sociedad, que parece haber sido cruel. Él se recuerda como un hombre bueno, pero algo terrible pasó para que terminara siendo un matrero, un bandido, condenado por “la gente”.


Y sepan cuantos escuchan

 De mis penas el relato,

Que nunca peleo ni mato

 Sinó por necesidá;

Y que a tanta alversidá.

 Sólo me arrojó el mal trato.


Y atiendan la relación

Que hace un gaucho perseguido,

Que padre y marido ha sido

Empeñoso y diligente,

Y sin embargo la gente

Lo tiene por un bandido.


Esas desgracias que el tiempo le trajo las va a explicar en los cantos sucesivos. Así que estas últimas estrofas funcionan como ANTICIPO y resumen de su existencia.
Aunque no explicita dónde está el origen del mal, pronto sabremos que a Martín Fierro el ejército argentino lo apresó para ir a luchar contra los indios al sur de la Pampa, en condiciones penosas, de esclavitud, tortura e injusticia.


Canto VI: La huida del fortín y la llegada a su casa




Martín Fierro ha permanecido 3 largos años sirviendo casi como esclavo en el ejército. Allí se acostumbró a sobrevivir a cualquier precio, e incluso se volvió alcohólico como muchos de los soldados que están encerrados en ese cuartel, al que le llaman "fortín" o "frontera", por estar en el borde de los territorios aún no conquistados por Argentina a los indios.
Pero a Fierro le habían prometido que en 6 meses volvería a su casa. El personaje, luego de "tres años de tanto sufrir al ñudo, decide desertar, esto es, escaparse del ejército.
Aprovecha una noche en que los jefes están emborrachándose y jugando a las cartas. Sabe que de otro modo no va a recuperar la libertad. Con esta metáfora "Me hice humo en un sotreta" muestra la rapidez con que desaparece del cuartel. usa un caballo cualquiera. Ha perdido a su caballo moro, que él amaba. Se lo robaron al llegar al fortín, como todas sus pocas pertenencias.
Pero eso ya no le importa. Cualquier caballo es bueno para escaparse y correr por los campos. Las metáforas de la libertad muestran la felicidad del personaje.
Claro que durará poco. El "padre y marido"que ha sido, "empeñoso y diligente" no quiere otra cosa más que volver a ver su familia, regresar a su hogar. Por eso realiza en la mitad del Canto VI una cadena de comparaciones donde se muestra como un animalito, un ser vivo de la fauna y del campo argentino que sigue el instinto de encontrar su hembra y su cría.


Para mí el campo son flores
dende que libre me veo;
donde me lleva el deseo
allí mis pasos dirijo,
y hasta en las sombras de fijo
que donde quiera rumbeo.

Entro y salgo del peligro
sin que me espante el estrago,
no aflojo al primer amago
ni jamás fi gaucho lerdo:
soy pa rumbiar como el cerdo,
y me fui para mi pago.

Pero, al regresar, el lamento es total:




No hallé ni rastro del rancho
¡Sólo estaba la tapera!
¡Por Cristo, si aquello era
pa'enlutar el corazón!
Yo juré en esa ocasión
Ser más malo que una fiera.


Lo único que se salvó del abandono parece haber sido un gato que daba tristes maullidos al verlo regresar. Pero ese gato es un signo que muestra (por el contrario) todo lo que perdió. Su aparición torna la escena mucho más triste aún.



Este es el momento en que vira  el destino de Martín Fierro y decide vengarse de la sociedad. Pronto se entera de que su mujer se fue con un "gavilán" y los hijos andan perdidos. La pobreza y el abandono destruyó su familia, que sin un padre que trabajara no pudo subsistir.
Pero Martín Fierro no condena a su esposa : "Tal vez no te vuelva a ver/ prenda de mi corazón".
Luego se entera que sus hijos (el mayor y el menor) andan perdidos siendo expulsados de los fogones, buscando comida y viviendo tal vez en una cueva.
Esta pérdida causa tal sufrimiento en Martín Fierro que se siente "como el tigre/que le roban los cachorros.

La ida al baile de "blancos"






De carta de más me vía
sin saber a dónde dirme;
mas dijeron que era vago
y entraron a perseguirme.

El canto VII comienza con unas coplas que resumen la situación existencial de Martín Fierro al llegar prófugo de la frontera y encontrarse sin familia, sin hogar, y con el rechazo de la sociedad. La metáfora "de carta de más" evoca la cultura gaucha, es donde es tan común el juego de naipes. Pero una carta de más es aquella que nadie quiere tener. En efecto, la sociedad no asume el daño que le han hecho a Fierro y lo persiguen como un delincuente.

No tenía mujer ni rancho
y a más, era resertor;
no tenía una prenda güena
ni un peso en el tirador.

En esta estrofa se ve el estado de deterioro en que se halla Fierro, parece un marginal y sobre todo está hundido en la pobreza, pues no tiene ni una moneda para colgarse en el cinturón o tirador. El estado de desesperación es máximo cuando con la hipérbole "sin tener ni qué pitar"se muestra que ni siquiera tiene acceso al tabaco. Y es en esa angustia cuando siente más la ausencia de su mujer y sus hijos, a los que no pudo cuidar del acoso de la sociedad.


A mis hijos infelices
pensé volverlos a hallar,
y andaba de un lao al otro
sin tener ni qué pitar.

Supe una vez por desgracia
que había un baile por allí,
y medio desesperao
a ver la milonga fui.

Riunidos al pericón
tantos amigos hallé,
que alegre de verme entre ellos
esa noche me apedé.

El baile con viejos amigos puede ser una manera de olvidar las penas. Pero no ha de olvidarse que todo lo que nos dice la voz que habla (por momentos narrador, por momentos yo lírico), es dicho desde un presente donde se está recordando y evaluando la propia historia. Así que, la ida a una milonga, que puede ser un alivio a su dolor, es recordada como "una desgracia".


Martín Fierro agrede a los morenos




Como nunca, en la ocasión
por peliar me dio la tranca.
Y la emprendí con un negro
que trujo una negra en ancas.

Al ver llegar la morena,
que no hacía caso de naides,
le dije con la mamúa:
va-ca-yendo gente al baile.

La negra entendió la cosa
y no tardó en contestarme,
mirándome como a un perro:
más vaca será su madre.

Y dentró al baile muy tiesa
con más cola que una zorra,
haciendo blanquiar los dientes
lo mesmo que mazamorra.

El baile es una instancia de diversión, pero también allí corre el alcohol. Martín Fierro en el cuartel había ahogado su furia en el alcohol del pulpero. Aquí los viejos amigos lo invitan. Es un baile de gauchos, estamos en la década de 1860 en Argentina y aunque las leyes han abolido la esclavitud, la sociedad tarda mucho tiempo en entender que los afrodescendientes o ex esclavos ya son como cualquier otro argentino.
Por eso resulta algo destacable que una pareja de negros llegue a un"pericón", un baile de gauchos supuestamente blancos ( o mestizos). Pero ellos parecen querer vivir una vida como todos los otros. Son una pareja, que viene a caballo, abrazada la negra a su marido.
A Martín Fierro parecen irritarlo, porque enseguida "la emprende"contra ellos. Es evidente la agresividad que le inspiran los negros, por racismo, o por envidia, pues ellos parecen felices y desean integrarse a la sociedad, la misma que expulsa a Martín Fierro acusándolo de matrero.
Es a la negra , a la mujer, a quien Fierro agrede primero, por su machismo característico de hombre de campo rudo. Pero también a la negra se la ve muy bonita, a través de las metáforas, comparaciones  y juegos de palabras pueden advertirse una serie de grafopeyas que señalan lo sensual que es la morena. Y Martín Fierro es un hombre cuya mujer se le voló con un "gavilán"...


!Negra linda! -dije yo-
me gusta pa la carona;
y me puse a champurriar
esta coplita fregona:

A los blancos hizo Dios,
a los mulatos San Pedro,
a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno.

Había estao juntando rabia
el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
los ojos como linterna.

Lo conocí retobao,
me acerqué y le dije presto:
po-r-rudo que un hombre sea
nunca se enoja por esto.

Corcovió el de los tamangos
y creyéndose muy fijo:
¡más porrudo serás vos,
gaucho rotoso!, me dijo.


Recursos literarios con los que se dibuja a los negros:

1) Juego de palabras:

¡VA CAyendo gente al baile! (Se enfatiza lo robusta que es la negra, tal vez gorda y con los senos
grandes, y se alude a que parece una vaca)

POR RUDO que un hombre sea/nunca se enoja por esto (se alude a la porra del negro, a su pelo africano)

Me gusta PA LA CARONA ( para la cama, para el cuero que usan los gauchos para dormir en el pasto)

2) Comparaciones:

con más cola que una zorra

haciendo blanquiar los dientes/lo mesmo que mazamorra

en lo oscuro le brillaban/los ojos como linterna

3) Metáforas:

a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno



El duelo criollo



Y ya se me vino al humo
como a buscarme la hebra,
y un golpe le acomodé
con el porrón de ginebra.

Ahí nomás pegó el de hollín
más gruñidos que un chanchito,
y pelando el envenao
me atropelló dando gritos.

Hasta aquí, pese a la agresividad verbal de Martín Fierro, podía entenderse la gresca como una pelea de borrachos. Incluso la comparación del negro con el "chanchito", puede dar lugar a pensar que para Martín Fierro, entrenado en la guerra con los indios, no era un rival.
Pero el "envenao", el cuchillo del negro -cuyo mango está forrado del cuero del pene del toro- muestra que el negro es un hombre valiente y que sabe luchar. Si no ha entrado antes en defensa de su mujer es porque es consciente de su condición: está en minoría en medio de gauchos racistas.

Pegué un brinco y abrí cancha
diciéndoles: caballeros,
dejen venir ese toro.
Solo nací, solo muero.

El negro, después del golpe,
se había el poncho refalao
y dijo: vas a saber
si es solo o acompañado.

En estas estrofas se advierte la lucidez de Martín Fierro, pese a las excusas de que la desgracia inminente se debió a que estaba borracho. Es absolutamente consciente de que puede matar. De alguna manera lo estaba buscando y él es el que impide que los otros gauchos intervengan para impedirlo. Él ha jurado vengarse de la sociedad y lamentablemente lo quiere hacer con alguien que también ha sufrido la injusticia y la crueldad de esta a través de la esclavitud.
Pero el negro se va engrandeciendo, su virilidad crece en la escena y se lo advierte como un buen conocedor de las reglas del duelo criollo, pues por ejemplo se arremanga para ser más ágil.

Y mientras se arremangó,
yo me saqué las espuelas,
pues malicié que aquel tío
no era de arriar con las riendas.

No hay cosa como el peligro
pa refrescar un mamao;
hasta la vista se aclara
por mucho que haiga chupao.

El negro me atropelló
como a quererme comer;
me hizo dos tiros seguidos
y los dos le abarajé.

Yo tenía un facón con s,
que era de lima de acero;
le hice un tiro, lo quitó
y vino ciego el moreno.

La furia del negro es enorme. No solo Fierro (un hombre marginal, sucio, harapiento) ha agredido sexualmente a su mujer, sino que se ha burlado de las características de su raza (el color, el pelo) , le ha cantado una canción racista que maldice a los negros y le ha dado un botellazo en la cabeza. Nuevamente la frente del moreno (todavía tildado de "cornudo" por la metáfora de aspas -cuernos-)

Y en el medio de las aspas
un planazo le asenté,
que lo largué culebriando
lo mesmo que buscapié.

Le coloriaron las motas
con la sangre de la herida,
y volvió a venir jurioso
como una tigra parida.

Y ya me hizo relumbrar
por los ojos el cuchillo,
alcanzando con la punta
a cortarme en un carrillo.

Me hirvió la sangre en las venas
y me le afirmé al moreno,
dándole de punta y hacha
pa dejar un diablo menos.

Por fin en una topada
en el cuchillo lo alcé,
y como un saco de güesos
contra un cerco lo largué.

En el duelo criollo ambos contrincantes se tiran a muerte, pero el negro parece estar enceguecido por la furia, pues está enormemente dolido por tanta violencia gratuita por parte de Martín Fierro.
Y de hecho, Fierro va percibiendo que el negro es un gran rival a través de los animales y cosas con los que lo va comparando,donde se ve una gradación en la peligrosidad.

chanchito
toro
culebra
tigra parida

Y aunque el primero en producir sangre en el contrincante es Martín Fierro, quien una vez más le da un "planazo", es decir, un golpazo con la parte plana del cuchillo, el hecho de que el negro alcance a cortarle la mejilla o el carrillo lo enfurece al máximo: para un gaucho es un deshonor tner una cicatriz en la cara, quiere decir que no se supo proteger de un contrincante.
Por eso la metáfora "me hirvió la sangre en las venas" lo muestra con voluntad y sed de matar. También la metáfora "dándole de punta y hacha"lo muestra como un verdadero asesino.
Con el facón curvo llega al vientre del moreno, le destroza las vísceras y lo larga como si fuera una cosa. El moreno vencido es ahora "como un saco de huesos".


El asesinato y la culpa




Tiró unas cuantas patadas
y ya cantó pal carnero:
nunca me puedo olvidar
de la agonía de aquel negro.

En esto la negra vino
con los ojos como ají
y empezó la pobre allí
a bramar como una loba.
Yo quise darle una soba
a ver si la hacía callar,
mas pude reflesionar
que era malo en aquel punto,
y por respeto al dijunto
no la quise castigar.

Limpié el facón en los pastos,
desaté mi redomón,
monté despacio y salí
al tranco pa el cañadón.

Después supe que al finao
ni siquiera lo velaron,
y retobao en un cuero,
sin rezarle lo enterraron.

Y dicen que dende entonces,
cuando es la noche serena
suele verse una luz mala
como de alma que anda en pena.

Yo tengo intención a veces,
para que no pene tanto,
de sacar de allí los güesos
y echarlos al camposanto.

La muerte del negro aún hoy le pesa en la conciencia a Fierro. Es una agonía espantosa a la que asisten como un espectáculo todos los asistentes al baile impasibles. Pero la negra reacciona, se le abalanza a Fierro y ya no es comparada con una vaca o una  zorra, sino como una loba. Una loba que aúlla de dolor y sus ojos están rojos por el llanto.
Martín Fierro está aún  lleno de odio y violencia, como si no bastase con haber matado a un ser humano, y tiene ansias de pegarle a la mujer.
En este instante parece volver un destello de conciencia moral a su mente, y sumado a sus supersticiones con respecto a los difuntos, reprime la "soba"y prefiere retirarse.'
La tranquilidad aparente que demuestra a los otros gauchos, cómo limpia la sangre del facón en los pastos y cómo se va por la cañada despacito sin dejar huella, lo muestra como un verdadero e implacable asesino.
Pero no se olvide que Martín Fierro es un largo canto donde desde un presente se recuerda la historia de su vida. Y hoy sabemos que esa tranquilidad no era tal, porque el recuerdo de esa muerte "nunca"se puede olvidar.
Y además, cuando tiempo más tarde Fierro se entere de que los gauchos del baile tiraron el cuerpo en una zanja envuelto en un cuero clandestinamente, va a demostrar una honda culpa. Pues cree, según su superstición, que aquel difunto no enterrado en un cementerio , con rezos, que ha sido víctima de una muerte injusta, se convierte en una luz mala, en un alma en pena.
Hasta hoy Fierro desea volver al lugar del crimen a enterrar a su víctima como una forma de expiación.







viernes, 11 de septiembre de 2020

Delmira Agustini


Lo inefable

Yo muero extrañamente... No me mata la Vida,

No me mata la Muerte, no me mata el Amor;

Muero de un pensamiento mudo como una herida...

¿No habéis sentido nunca el extraño dolor


De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida

Devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?

¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida

Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?...


Cumbre de los Martirios!... Llevar eternamente,

Desgarradora y árida, la trágica simiente

Clavada en las entrañas como un diente feroz!...


Pero arrancarla un día en una flor que abriera

Milagrosa, inviolable!... Ah, más grande no fuera

Tener entre las manos la cabeza de Dios!


PARA COMPLEMENTAR

Escucha la canción de Garo Arakelián sobre el asesinato de Delmira Agustini, y detente en la palabra "vacío". ¿Puede ser que "Lo inefable" trate el tema del vacío en la existencia humana, en particular de una mujer?

Aquí tienes el link en youtube

https://www.youtube.com/watch?v=tLvTHy8viHg

TAREA: Busca en este mismo blog la entrada correspondiente al poema "Explosión", de Delmira Agustini. Compara ambos poemas y encuentra similitudes y diferencias. Puedes ayudarte para ver los recursos poéticos que usa Delmira para hacer un poema en la entrada "Algunos recursos literarios de la poesía", en la etiqueta Tercer año. Allí también tienes el análisis de "Explosión".


lunes, 3 de febrero de 2020

EXPLOSIÓN, de Delmira Agustini
















Si la vida es amor, ¡bendita sea!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siento 
Que no valen mil años de la idea
Lo que un minuto azul de sentimiento.


Mi corazón moría triste y lento...
Hoy abre en luz como una flor febea;
¡La vida brota como un mar violento
Donde la mano del amor golpea!


Hoy partió hacia la noche, triste, fría,
Rotas las alas, mi melancolía;
Como una vieja mancha de dolor


En la sombra lejana se deslíe...
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!"


Algunos recursos literarios de la poesía


ANTITESIS- dos elementos opuestos que aparecen asociados
Idea/ Sentimiento

COMPARACION-  Recurso literario que asocia por semejanza un elemento real y otro imaginario mediante un nexo.
Hoy partió (...) mi melancolía (...) como una vieja mancha de dolor

PERSONIFICACION- Dar características humanas a un elemento, objeto o a un animal.
cuando la MANO DEL AMOR golpea


ENUMERACION- Serie de elementos que tienen algo en común y que se utilizan uno a continuación de otro.
mi vida toda CANTA, BESA, RÍE

METAFORA- Imagen que sustituye un elemento real, porque ambos guardan un parecido entre sí.
¡Mi vida toda es una BOCA EN FLOR!

YO LÍRICO- voz que habla en el poema.
Quiero más vida para amar. Hoy siento

RIMA- Coincidencia de sonidos a partir de la última vocal acentuada al final de dos versos diferentes.
Si la vida es amor ¡bendita sEA!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siENTO
que no valen mil años de la idEA
lo que un minuto azul del sentimiENTO


MÉTRICA- Número predeterminado de sílabas que tienen todos o algunos versos de un poema.
Si/la/vi/daes/a/mor/ben/di/ta/se/a
Once sílabas: verso endecasílabo.

ANÁFORA- Repetición de la misma palabra a comienzo de distintos versos.
MI VIDA toda canta, besa, ríe
MI VIDA es toda una boca en flor

HIPÉRBOLE- Exageración desmedida para dar mayor expresividad
MIL AÑOS de la idea

TEMA DEL POEMA- Idea central que se comprende a lo largo del texto y que puede resumirse en una palabra.
Amor

Subtemas:
enamoramiento, amor y vida, etc.

SONETO- Tipo de poema con un formato fijo. Tiene solo cuatro estrofas distribuidas en dos cuartetos y dos tercetos, siempre en ese orden. Por lo tanto un soneto solo puede tener 14 versos.
Generalmente en los cuartetos se presenta un problema y en los tercetos su resolución. "Explosión"  de Delmira Agustini por lo tanto es un soneto.

VOCATIVO- Invocación o llamado que se hace a comienzos de un verso a alguien que escuchará el poema.
AMANTE. No me lleves si muerto al campo santo



Análisis del soneto "Explosión", de Delmira Agustini


Primer cuarteto

El primer cuarteto comienza con una oración en condicional. Cuando se comienza a hablar con una palabra del tipo "Si"...  se supone que existe una posibilidad que, para que se cumpla, debe darse una condición.
La vida puede ser amor. En caso de que sea así, la vida para Delmira es una bendición. El "¡bendita sea! "es una expresión típica del lenguaje religioso. Una característica de la poesía amorosa y erótica de Delmira es que utiliza términos convencionalmente establecidos por la Iglesia pero para referirse a los sentimientos humanos más apasionados.
El segundo verso continúa con las exclamaciones. Aparece el yo con toda su fuerza a través del verbo "Quiero". Se exige un imposible: más vida. Los seres humanos somos mortales, pero la voz del poema en pleno descubrimiento amoroso descubre que amar es lo que hace que la vida valga la pena.
Y en los siguientes versos establece una comparación que opone dos maneras de ver el mundo:  por un lado "mil años de la idea", por otro "un minuto azul del sentimiento".
La hipérbole de los mil años puede referirse a todas las ideas que le han inculcado a una mujer joven desde que nace: la religión, el modo de ser  femenino, la expectativa de ser esposa y madre, la moral estricta, etc. En cambio, ella misma parece haber descubierto por sus propios medios lo que es sentir.
Algo inexplicable racionalmente: solo puede acudir a una metáfora para describirlo, y para ello recurre al color azul, que evoca el cielo, el mar, la inmensidad.


Segundo cuarteto

En la segunda estrofa continúa con la antítesis, esta vez entre una vida sin amor ( "mi corazón moría triste y lento"), y una vida en pleno enamoramiento que se refiere al presente a través de la repetición de la palabra "hoy".
Para poder hablar de algo tan complejo usa personificaciones y metáforas. El corazón (símbolo de la vida afectiva y pasional) es mostrado primero -en el pasado "moría-,  como un ser  lleno de tristeza e incapaz de moverse, de vivir.
A partir del HOY (alusión al enamoramiento), el corazón se ha transformado: "abre en luz como una flor febea". Si bien se compara aquí el corazón con una flor en pleno florecimiento primaveral, no basta con ello. Es necesario también una metáfora: flor febea. Febea es una palabra inventada por Delmira ( un neologismo) que viene de la palabra Febo. Febo era Apolo, el dios del sol en la mitología griega. Con ello quiere mostrar  que enamorarse es estar iluminado, lleno de luz.
En los dos últimos versos pasa a hablar de la vida en estado de "revolución" por el enamoramiento.
Para ello la compara con "un mar violento", imagen que evoca un estado imposible de controlar, donde la naturaleza lo domina todo, y se la encuentra profundamente relacionada al amor: "cuando la mano del amor golpea".
Esta imagen del amor, además de personificar a un sentimiento, brinda ese carácter de sorpresivo: el amor un día llama, golpea a la puerta, o tal vez con su mano hace mover el mar.

Primer terceto

En los tercetos el conflicto entre tristeza y vida planteado en los cuartetos ya se resolvió. En esa oposición triunfó el amor y la "melancolía", personificada y a la vez asimilada con un pájaro siniestro, es expulsada de la vida del yo lírico.
El sentimiento "melancolía " había sido ya anunciado por la imagen del corazón muriéndose, pero aquí parece una entidad separada del cuerpo. Como alguien ajeno que se va. Se va hacia la noche, y los adjetivos "triste, fría" no sabemos si se refieren a la noche o a la propia melancolía.
Finalmente la melancolía es comparada con una vieja mancha de dolor, degradándola, por el adjetivo "vieja"y por su asimilación con "mancha", palabra que se asocia con la suciedad o con la culpa.


Segundo terceto

El primer verso del segundo terceto todavía habla de la melancolía. Dice que en la sombra lejana "se deslíe", se desata, se desintegra. Otra vez se advierte la asociación noche, mancha, sombra vinculadas a la melancolía en oposición a azul, febea, luz, mar, que se vinculan al amor.
En los dos últimos versos del poema se da el remate del poema, las dos afirmaciones que confirman la hipótesis del primer verso del poema : "si la vida es amor, bendita sea"
En el penúltimo verso la asociación entre vida y amor es total: a través de una enumeración de verbos se describe lo que es la vida en estado de enamoramiento: canta-besa-ríe. Son verbos de acción en presente que se oponen a lo dicho sobre el corazón anteriormente: "moría triste y lento".
Este renacimiento es debido al amor.
En todo el poema de deja traslucir que el yo lírico ha sufrido un inmenso cambio a causa del amor.
Y en la oposición ayer/hoy, triunfa el amor poderoso que se representa en la metáfora del beso:
"mi vida toda es una boca en flor".






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Actividad 

Comparar "Explosión" con "Vida garfio" de Juana de Ibarbourou y "Te estoy llamando" de Idea Vilariño. 



VIDA GARFIO, DE JUANA DE IBARBOUROU, 1892-1979















Amante: no me lleves, si muero, al camposanto.
A flor de tierra abre mi fosa, junto al riente
Alboroto divino de alguna pajarera
O junto a la encantada charla de alguna fuente.


A flor de tierra, amante. Casi sobre la tierra 
Donde el sol me caliente los huesos, y mis ojos,
Alargados en tallos, suban a ver de nuevo
La lámpara salvaje de los ocasos rojos.


A flor de tierra, amante. Que el tránsito así sea
Más breve. Yo presiento
La lucha de mi carne por volver hacia arriba,
Por sentir en sus átomos la frescura del viento.


Yo sé que acaso nunca allá abajo mis manos
Podrán estarse quietas.
Que siempre como topos arañarán la tierra
En medio de las sombras estrujadas y prietas.


Arrójame semillas. Yo quiero que se enraícen
En la greda amarilla de mis huesos menguados.
¡Por la parda escalera de las raíces viva
Yo subiré a mirarte en los lirios morados!



 TE ESTOY LLAMANDO, DE IDEA VILARIÑO ( 1920-2009)





















Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva
ni te espere.
Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.
Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
a la paz
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte,
amor,
como a la muerte.






















miércoles, 1 de enero de 2020

 

“La hora”, de Juana de Ibarbourou









Tómame ahora que aún es temprano

y que llevo dalias nuevas en la mano.


Tómame ahora que aún es sombría

esta taciturna cabellera mía.


Ahora que tengo la carne olorosa

y los ojos limpios y la piel de rosa.


Ahora que calza mi planta ligera

la sandalia viva de la primavera.


Ahora que en mis labios repica la risa

como una campana sacudida aprisa.


Después..., ¡ah, yo sé

que ya nada de eso más tarde tendré!


Que entonces inútil será tu deseo,

como ofrenda puesta sobre un mausoleo.


¡Tómame ahora que aún es temprano

y que tengo rica de nardos la mano!


Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca

y se vuelva mustia la corola fresca.


Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves

que la enredadera crecerá ciprés?


El tema

Desde el título, el poema presenta abundantes referencias al tiempo, en particular al paso del tiempo. La hora, dicho en singular, apunta a un momento concreto y no otro, e inevitablemente el lector sabe que una hora pasa con velocidad, pues el tiempo corre, como los antiguos latinos decían: “tempus fugit irreparabile” ( el tiempo huye irreparablemente). Por otro lado, todo ser humano conoce las consecuencias que el paso del tiempo tiene sobre la vida, y especialmente, sobre el cuerpo, pues es lo más evidente. En el yo lírico, parece preocupar por encima de todo lo vulnerable que es el cuerpo al paso del tiempo. Como si solo hubiera una hora, una escasa hora, para que se hallara en toda su plenitud, sin asomos de decadencia.

Como subtema, aparece la llamativa alusión a la belleza femenina como particularmente víctima de los estragos del tiempo, en una concepción del yo lírico que representa a la mujer como un ser cuyo máximo objetivo es ser hermoso, estado que al parecer solo se obtiene en la juventud, tal como insinúa el poema.



La voz que habla

El yo lírico es de carácter femenino. El lector puede percatarse de ello no gramaticalmente, sino por las concomitancias culturales con que el yo se asocia. En primer lugar, se habla de un cuerpo y una identidad que se puede identificar con el mundo vegetal en particular con las flores. La única referencia al árbol -símbolo genérico del ser humano por su verticalidad y su apariencia copa (cabeza), tronco(cuerpo) ramas (pies)-, es significativamente la mención del ciprés, el árbol que desde los romanos se planta en homenaje a los muertos y especie predilecta para ser plantada en cementerios.

Así que el yo lírico, si bien toma abundantes referencias a la Naturaleza para expresarse, selecciona en particular  a las flores que históricamente han sido símbolo de belleza, fragilidad, sensualidad y femineidad.

Las flores aludidas, como las dalias y las rosas, impactan por su hermosura, tersura y color cuando están frescas, pero al marchitarse producen repugnancia y rechazo.

Este yo lírico no es solo femenino sino que su concepción de lo femenino se asocia a estos estereotipos culturales firmemente arraigados: la mujer ha de ser bella, la mujer joven es más valiosa, la mujer ha de ser suave, la mujer está asociada a la fecundación, como las flores en una planta.

El yo lírico se dirige a un tú, es evidente esto a nivel gramatical, por cómo está construido el poema, con gran relevancia del verbo tomar en modo imperativo unido al pronombre “me” (a mí). 

Este tú se espera, por parte del yo lírico, activo y dueño del poder de decisión, como en la tradición cultural se ve el rol del hombre en la pareja. También el vocativo “amante”, entre signos de exclamación, muestra que el otro es el que hace, el que ama, mientras que el yo lírico parece ser la “amada”, la que se deja amar.


Estructura


La velocidad con que se plantea el poema es coherente con la temática. El poema tiene diez estrofas de solo dos versos (dísticos), lo que señala la brevedad de cada instancia. Los versos son casi siempre dodecasílabos (de doce sílabas), con rima consonante, pero las vocales y consonantes de la rima a lo largo del poema van cambiando para darle variedad al sonido del poema y por lo tanto la sensación de cambio, de paso del tiempo.

En cuanto a la estructura interna, se ven dos momentos bien diferenciados. Por un lado las cinco primeras estrofas donde se explica el estado de perfección que tiene el cuerpo del yo lírico en plena juventud y belleza, y a partir de la estrofa seis, y en particular de la palabra “después”, el poema se inunda de oscuros presagios. Los verbos en presente cambian por verbos en futuro: el cambio de ese cuerpo hacia la vejez será inexorable.

La última estrofa cierra con una pregunta retórica la gran antítesis entre juventud/vejez, belleza/fealdad, felicidad/tristeza: “¿no ves, que la enredadera crecerá ciprés?”, siendo símbolo la enredadera de vida irrefrenable y el ciprés de muerte, como ya se ha dicho.

Por último, llama la atención la abundancia de anáforas. El “tómame ahora” y el “ahora” se repiten al inicio de verso, señalando la urgencia que tiene el mandato del yo lírico, que en lugar de mandato bien puede ser un ruego. Parece que el poder de decisión de “tomarla” (es decir, poseerla físicamente),  estuviera solo en el otro, el amante, el agente masculino.

Es contradictoria esta pasividad con la que espera el yo lírico con su discurso vehemente que exige ser tomada sin pérdida de tiempo.



Figuras literarias


Son muy abundantes, porque la autora está fuertemente influida por el Modernismo que fue un movimiento que se desarrolló a comienzos del siglo XX y que señala una fuerte predilección por las metáforas y el uso de símbolos de la mitología.

Pueden observarse varias metáforas (representación de un elemento real -que no se menciona- por medio de  un elemento imaginario que se le parece):

“llevo dalias nuevas en la mano”

“los ojos limpios y la piel de rosa”

“rica de nardos la mano”

“se vuelva mustia la corola fresca”


También hay comparaciones, que a diferencia de las metáforas sí explicitan y aparece mencionado el elemento real. Poseen un nexo comparativo que equipara lo real y lo imaginario:

“en mis labios repica la risa/ como la campana sacudida a prisa”

“inútil será tu deseo/ como ofrenda puesta sobre un mausoleo”


Pueden hallarse también personificaciones, donde se le otorga a un objeto o a un ser no humano algo característico de las personas exclusivamente:

“aún es sombría/ esta taciturna cabellera mía”

“la sandalia viva de la primavera”


Aparecen también metonimias, muy relacionadas al concepto de metáfora, donde se de una parte por el todo:


“llevo dalias frescas en la mano”


En este caso, la mano es un elemento del cuerpo que representa a todo el cuerpo en su máximo esplendor.


Y el poema está lleno de símbolos, siendo estos representaciones muy visuales de elementos que todos asociamos en la cultura a algunos conceptos. Un símbolo, a diferencia de la metáfora, es algo muy habitual y que toda una sociedad tiene integrada a su imaginario. Por ejemplo, la cabellera, es en muchas culturas asociada a la fuerza, vitalidad, erotismo, belleza y en particular la cabellera larga a lo femenino. 

El mausoleo (monumento funerario) simboliza sea la religión que sea la muerte.

Las flores, en particular las corolas, son utilizadas por ejemplo por los pintores para simbolizar la sexualidad, en especial femenina.




domingo, 8 de septiembre de 2019

A UN OLMO SECO, de Antonio Machado

Antes de leer y reflexionar sobre este poema, escucha esta canción, cuya letra es del poeta Machado y su música de Joan Manuel Serrat. Pero esta versión está transformada al flamenco, el estilo musical por excelencia de Andalucía y la canta Calixto Sánchez:

https://www.youtube.com/watch?v=E2GwSY3wF-s



En Uruguay tenemos una variedad de olmo que llamamos "álamo". Es un árbol que se suele plantar al borde de caminos y carreteras, para dar sombra, uno junto al otro.



A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. 
Tradicionalmente, se interpreta este poema como una metáfora de la esperanza que aún tenía Antonio Machado sobre la mejoría de su joven esposa Leonor, enferma gravemente de tuberculosis.




Antonio Machado 1875-1939


Leonor Izquierdo 1894-1912




Análisis de "A un olmo seco"


 Título 


Es un título que no entra dentro de la tradicional clasificación “epónimo”, “emblemático” y “simbólico”, porque parece en verdad una dedicatoria, un pequeño texto que a veces acompaña a otro y que adelanta que se va a realizar un canto, elogio, o agradecimiento a alguien valioso. A veces los poemas que cumplen  esta función se llaman “odas”.
Pero el título como siempre adelanta información, y así el lector sabe que se va a alabar un árbol “seco”, es decir, que se está muriendo. Hay una paradoja en elogiar a un ser vivo que se halla en tránsito hacia la muerte, en plena decadencia.
La primera parte del poema es una descripción minuciosa del árbol. Y lo curioso es que para ello Machado utiliza la forma de un soneto, es decir, dos cuartetos y dos tercetos.



 Primera estrofa: un cuarteto


El primer cuarteto explica objetivamente la situación presente del árbol, cuya vida ha sido aniquilada por un elemento arbitrario de la naturaleza , el rayo. Sin embargo, y ese parece ser el motivo de la alabanza, a pesar de la destrucción, el árbol puja por vivir y con la primavera le han salido unas “hojas verdes”. Así aparece al inicio del texto una alusión a la esperanza, al milagro azaroso de la vida.


 Al olmo viejo hendido, por el rayo
y en su mitad podrido
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.


 Este comienzo es casi in media res, lo peor ya sucedió. El rayo (símbolo desde la mitología griega de fuerza y de poder) ha partido un árbol que ahora no es considerado “seco”, sino “viejo”. Así, los adjetivos van siendo cada vez más amables dirigidos al olmo, pues en realidad, calificar a un árbol de “viejo”es considerar su fortaleza y porte. La vejez de un árbol es un atributo positivo, si bien este olmo también está “hendido”, y “en su mitad podrido”
El adjetivo “podrido”por cierto no es nada poético, pero el yo lírico, que observa de cerca el árbol, quiere ser rotundo y no eludir la grave situación en que se encuentra el árbol.
En la naturaleza nadie es inmortal y también los árboles perecen. Este olmo, antes de morir, parece tener aún la capacidad de producir hojitas verdes. Esta antítesis entre lo podrido y lo vivo llama la atención del yo lírico, que se ha detenido en el camino a observar este fenómeno, que luego calificará de "milagro”.


 El árbol. Símbolo ancestral 




Desde antiguos mitos a religiones, pasando por pueblos y sociedades, el árbol ha sido un emblema de la vida, muy unido a la existencia humana. El árbol de la sabiduría está en el Génesis de la Biblia, pero también hay un árbol en la representación del mundo de los vikingos.
En Paraguay, está el árbol de Artigas, un jacarandá bajo el cual Artigas  ya anciano buscaba su sombra. El árbol destruido por los bombardeos nazis en la ciudad vasca de Guernika, es un símbolo de la masacre que allí se perpetró y que inspiró a Picasso en su obra maestra.
El árbol tiene un vínculo con los cuatro elementos esenciales: el agua, la tierra, el aire y el fuego. Sus hojas reciben la lluvia, pero sus raíces beben savia. Donde no hay árboles se genera un desierto. Las profundas raíces de un árbol están en contacto con la tierra generosa, de ella se hiergue recto, como el cuerpo humano. La verticalidad de un árbol genera una impresión de rectitud y nobleza.
Su copa es un hogar para múltiples  animales, pero también ofrece sombra y refugio a las personas, además de frutos y flores. Al estar en perpetuo crecimiento da la impresión de que se eleva hacia el cielo, y como las catedrales, es un signo de espiritualidad.
El árbol está unido también al fuego, pues es gracias a su madera que los seres humanos descubrieron y domesticaron al preciado elemento que les permitió  darse calor , luz en la noche y preparar alimentos.
Los árboles, cuanto más años tienen y su tronco es más grueso, y su copa más tupida, generan más admiración.
La Humanidad aprendió a plantar árboles, pero a menudo la propia Naturaleza los ofrece espontáneamente: es el caso de este olmo que descubre el yo lírico, árbol autóctono español que nació hace más de cien años a orillas del Duero, un río que atraviesa Castilla.



Segundo cuarteto 



¡El olmo centenario, en la colina
Que lame el Duero! Un musgo amarillento
Le mancha la corteza blanquecina
Al tronco carcomido y polvoriento.



 Aquí se observa que la voz del yo lírico sube de tono, exaltado. Los signos de exclamación se utilizan para expresar emoción. ¿Qué lo ha conmovido al yo lírico? Por un lado el hecho de que el olmo es venerable, tiene más de cien años, tiene más longevidad que el ser humano. También la maravilla de la unión entre río y mundo vegetal, pues el olmo ha nacido porque hay una colina que “lame el Duero”.
 El río está personificado y con una metáfora se habla de la humedad y la vitalidad que como un gran padre protector brinda el río a a su alrededor.
La admiración hace que el yo lírico se acerque cada vez más al árbol y lo describa con lujo de detalles. Pese a haber resistido más de cien años, ahora el olmo está cubierto de musgo “amarillento”y la corteza está “blanquecina” y “polvorienta”.
Obsérvese el uso de adjetivos a los que se les ha anexado sufijos ( partículas que se colocan al final para dar un matiz a la palabra) , negativos: –ento, -cina y –iento se usan para agudizar estados de enfermedad o decadencia.
No obstante, y pese a la antítesis entre las hojas verdes nuevas y el musgo que se asocia con lo putrefacto, el viejo y herido árbol aún alberga vida. Una vida secreta de hongos e insectos que descubre el atento yo lírico, y que es vida al fin.
“Nada se pierde, todo se transforma”parece que dijera Machado con su árbol. Todo es vida. Por eso en los tercetos del soneto el yo lírico tiene el valor de igualar la vida de un pájaro de bello cantar (el ruiseñor), con las hormigas y las arañas.
Se realiza una afirmación de lo que el árbol ya no será a través de una comparación negativa.



No será, cual los álamos cantores
Que guardan el camino y la ribera
Habitado por pardos ruiseñores.


La comparación muestra la  diferencia entre el olmo y  los álamos, que estarán llenos de pájaros y cantos. Recuérdese que en la tradición poética el ruiseñor es símbolo de la alta poesía.
Este viejo árbol albergará otros animalitos, seguramente menos poéticos, pero muy trabajadores y sistemáticos, como esos insectos que ahora descubre tan voluntarioso el yo lírico.


Ejército de hormigas va trepando
Por él, y en sus entrañas,
Urden sus telas grises las arañas.


Ni las arañas ni las hormigas son animales que simbolizan la belleza, pero sí el trabajo, la paciencia y el esfuerzo. Y allí están, muy vivos, en el olmo que los alberga y les da casa y cobijo.
En este segundo terceto se observan varias aliteraciones: resuenan la “r”y la “ñ”, que se repiten, para mostrar con su sonido el incesante trabajo de los insectos.
Pero entonces el soneto termina para que el poema se convierta en un canto emocionado dirigido a un “tú”, y el yo lírico le hable al árbol que, si bien no puede contestarle, parece escucharlo, mudo.


 El deseo del yo lírico 


¡Antes que te derribe, olmo del Duero,
Con su hacha el leñador, y el carpintero,
te convierta en melena de campana,
lanza de carro, o yugo de carreta,
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde del camino,
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida!



En este diálogo imposible con el árbol el yo lírico se proyecta al futuro y reflexiona sobre el destino del árbol. Es indudable que morirá, que terminará su ciclo vital. ¿Pero cómo?
Preguntarse eso es como si el yo lírico se preguntara sobre su propia muerte. Nadie tiene esta respuesta, pero el poema baraja distintas hipótesis. Hechos que sucederán, en algún momento, y antes de que sucedan, el yo lírico quiere escribir sobre este árbol.
Es importante la anáfora del adverbio antes, que se repite a comienzo de verso tres veces, para indicar la urgencia de hacer algo porque al árbol le queda poco tiempo de vida.
Es entonces que aparece aludido el ser humano, pero no cualquier persona, sino aquellos que pueblan el campo y que pertenecen al mundo del trabajo. Es retratado en su vida cotidiana el sufrido pueblo español, que cuando Machado escribe este poema era aún muy pobre.
Son varios los oficios aludidos, explícita e implícitamente, que usarán ese árbol para la vida. Se mencionan explícitamente el leñador y el carpintero.
El leñador es un oficio para el que se necesita no solo fuerza sino también destreza y conocimiento de los árboles. El oficio de carpintero es uno de los más antiguos del mundo, Jesús era carpintero como su padre, José.



El carpintero de un  pueblo del campo profundo en ese mundo rural hará múltiples objetos, pero Machado elige la “melena de campana” , la “lanza de carro”, y el “yugo de carreta”. Objetos vinculados al duro trabajo: la campana es tocada por el cura para despertar al pueblo, no solo se va a misa sino también a trabajar. La lanza de carro es el palo que une la estructura de las ruedas, y evoca a todos aquellos que trasladan en carro los productos agrícolas.



El yugo de una carreta es un instrumento muy fuerte y pesado para sostener el arado que sujeta la cabeza de dos bueyes: así se labró la tierra durante siglos antes de la invención del tractor.
Pero también el olmo puede llegar a encender el fuego de una cocina, del hogar o fogón con que se calienta la familia y donde las mujeres cocinan sus guisos que luego alimentarán a todos.




Pero toda esta enumeración y alusión a trabajos termina en “mísera caseta”: el diminutivo , - eta supone una casa muy precaria y humilde, pero el adjetivo mísera habla de penurias, quizás de hambre.
El olmo puede ayudar a los seres humanos pobres a trabajar, a vivir.




El último oficio aludido es el de escritor, que lleva siempre consigo una "cartera", un poeta caminante, que porta una libreta donde tomar anotaciones ante las sorpresas que le surgen en el camino, como las ramas verdes del olmo casi muerto.


Conclusión



Mi  corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida
otro milagro de la primavera.

Los últimos versos del poema unen el texto y el contexto. El plano autobiográfico se manifiesta de lleno y se une al paratexto final (Soria, 1912), espacio y tiempo del drama de la pareja Antonio Machado-Leonor Izquierdo, a quienes la enfermedad y la muerte separó en plena dicha.