viernes, 30 de agosto de 2024

FUENTE OVEJUNA, de Lope de Vega




La obra teatral Fuenteovejuna fue escrita por su autor entre 1611 y 1614. Sin embargo, la historia  en la que se basó para escribir su texto ocurrió a fines de la Edad Media.
Efectivamente, hay crónicas que registran que alrededor de 1475 un pueblo de labradores se levantó en armas contra su Comendador.
También es histórico que los reyes católicos -Fernando e Isabel- debieron luchar contra nobles insurrectos. Por un lado, la nobleza feudal se resistía a perder poder frente a la creciente unificación y centralización del Estado. Por otro, los reyes  católicos debieron enfrentar una guerra civil por la sucesión del trono.
Había nobles que no querían a Isabel, la hermana del fallecido rey Enrique IV, como reina. Preferían que la sucesión hubiera sido para la hija del rey, Juana. Los partidarios de Isabel decían que Juana no era hija biológica del rey, sino que su madre la había concebido en una relación adúltera con Beltrán.
En Fuenteovejuna, los nobles que vemos al principio de la obra -el Comendador Fernán Gómez de Guzmán y el joven Maestre de la Orden de Calatrava Rodrigo Téllez- son partidarios de Juana la Beltraneja y se rebelan contra los reyes católicos tomando para su bando a Ciudad Real..
ESTO CONSTITUYE UNA DE LAS DOS ACCIONES QUE SE DESARROLLAN EN LA OBRA FUENTEOVEJUNA.
LA OTRA ACCIÓN, preponderante, es la que se desarrolla en el propio pueblo de
Fuenteovejuna, pues el Comendador Fernán Gómez ha decidido fijar su residencia allí. Instalado en el pueblo, a pesar del buen recibimiento de sus habitantes, pronto no respetará a las mujeres ni el honor de los campesiinos. En la escena III del Acto I Laurencia y Pascuala discuten sobre las andanzas del Comendador, que ya ha seducido a varias mujeres y que al parecer quiere comprar el cuerpo de Laurencia con regalos: jubones -vestidos-y  sartas -collares.

ACTIVIDAD:
Mira la película realizada en 1972 por la televisión española. Los actores dicen el texto escrito por Lope de Vega y la obra está respetada en esta adaptación cinematográfica.
La encontrarás en este sitio en youtube:  https://www.youtube.com/watch?v=-IcuFn57nAo
¿En qué diversos espacios se desarrolla la obra?


El personaje de Laurencia

Laurencia se presenta en la escena III  del Acto I. Cuando la escena comienza el conflicto con el Comendador ya se ha desatado. Aunque en un inicio no se lo menciona, es evidente que el personaje, una joven labradora, está muy enojada con "alguien", que no desea ver nunca más. Alguien que la asedia y merodea. Con el correr del diálogo, los espectadores nos enteramos de que el Comendador persigue a Laurencia, la joven más bella del pueblo.
Su amiga Pascuala acaba de contarle "algo" que, suponía, iba a molestar a Laurencia. Por el contrario, el hecho de enterarse esta de que Fernán Gómez de Guzmán ha dejado mozas del pueblo con el corazón "derretido como una manteca", la enfurece más contra él.
Laurencia  manifiesta una fuerte personalidad y se define a sí misma como una dura encina -árbol de madera con la que se construyen los palos de las lanzas-. Por su nombre, "Laurencia",  también se la asocia al mundo vegetal, al laurel,  árbol que da hermosas flores, pero sobre  todo, árbol cuyas hojas se usan para las coronas de la victoria.
Lope de Vega construye un diálogo vivaz entre las dos amigas, que tienen un lenguaje cargado de expresiones populares. Pascuala cree que Laurencia, asediada por el Comendador, tarde o temprano cederá. Usa la expresión " que nadie diga: de esta agua no beberé".
Pero Laurencia argumenta sólidamente que no cederá jamás. ¿Por qué habría de enamorarse del Comendador? No existe la menor posibilidad de casarse con él, ya que la diferencia social en la Edad Media impedía todo matrimonio entre nobles y villanos(campesinos).
Ella cree en el amor, en el matrimonio, y cree que las relaciones ilícitas que establece Fernán Gómez son una infamia que condena. Sabe que muchas mozas del lugar han sido "descalabradas"  por él:  las ha deshonrado, les ha quitado su virginidad y abandonado.
Pascuala no estaba al tanto de que Laurencia ha sido desde hace un mes asediada por el Comendador, que usa de celestinos a sus criados Flores y Ortuño. La han seguido hasta el arroyo, donde las  mujeres van a lavar la ropa. El arroyo es un lugar que se cita en la obra como espacio de desprotección, donde las mujeres están solas, sin los hombres de su familia que las puedan cuidar. El Comendador, un hombre lujurioso y tiránico, no puede contener sus deseos lo mismo que las caudalosas aguas.
La escena III continúa con un  parlamento  -un personaje habla largamente y el otro lo escucha- que muestra cuán satisfecha está Laurencia con su vida de trabajadora rural, para la que no necesita ningún rico Comendador.
Describe cómo es su jornada desde la mañana a la noche, sus tareas, sus comidas -amasa el pan, el zalacatón que come con pernil (jamón crudo)- pastorea una alegre vaca, ve crecer los repollos, de noche come salpicón y al irse a dormir reza. Es una vida simple y llena de actividad, Laurencia es parte de la Naturaleza y el trabajo  humano dignifica y ennoblece a los seres humanos, aunque sean campesinos y no aristócratas.
En la escena VII  se ve otra vez a Laurencia y Pascuala, pero huyendo del Comendador. Este las enfrenta y les ordena entrar en su casa. Ellas se niegan, solo lo harían acompañadas de sus padres. Él les dice : "¿Mías no sois?" Cree que su estatuto de señor, de noble, le permite poseer a los trabajadores de los territorios que él administra militarmente.
Pero su actitud tiránica es enfrentada por las dos muchachas, que le dejan bien claro que no desean ser poseídas por ese hombre autoritario y cruel. Al parecer, el Comendador está obsesionado con Laurencia, que lo ha desdeñado, y a él le parece una "hermosa fiera".
El Comendador ordena a sus criados que las rapten y las hagan entrar por la fuerza a la casa. Pero ellas se resisten y los dos despreciables personajes se dan por vencidos.
Hay un juego de palabras entre Laurencia y Ortuño que señala el papel de gracioso que tiene este último: Laurencia recuerda que el pueblo le acaba de realizar una gran cantidad de deliciosos regalos al Comendador, -lechones, jamones, etc.- . Al parecer al Comendador no le bastó tanta carne presentada. Y Ortuño dice claramente  que lo que anhela el lascivo Comendador es la carne de Laurencia.

Fuenteovejuna:
LAURENCIA DEFIENDE LA DIGNIDAD DE LOS CAMPESINOS





El comendador y frondoso frente a frente

Al final del Acto I el conflicto de Fuenteovejuna ya está planteado claramente.
Desde la escena X hasta la última, la escena XIII, asistimos al enfrentamiento entre un pueblo digno y trabajador y un tirano que abusa de su poder y sus privilegios de clase social.
El pueblo aquí está representado por los personajes más fuertes, bellos y jóvenes, Laurencia, hija del alcalde, y Frondoso, un zagal –pastor, campesino- también hijo de un importante hombre de Fuenteovejuna. Ella está lavando ropa en el arroyo pero “a medio torcer los paños” decide hablar sinceramente a Frondoso, pues en el pueblo todos murmuran “que me miras y te miro” “y que para ya uno somos”. Laurencia explicita que ese juego de miradas y de seducción no puede llegar lejos, ella es una muchacha independiente y honesta y estar en boca de todos le produce enojo”.
Entonces Frondoso le declara su amor total, le confiesa que por ella no come ni duerme: el “angélico rostro“ de Laurencia se le aparece en la imaginación. Está muy enamorado y en su cultura y sus valores un amor así solo puede culminar en casamiento. Por eso aprovecha la oportunidad para pedirle la mano. En su pedido se evocan los palomos arrullándose y juntando los picos. Los pájaros, una vez más, son símbolos positivos de amor y fidelidad. Y significativamente Frondoso habla de su unión en la Iglesia. Según Lope, y según la ideología cristiana de la época, el amor era algo sagrado que debía bendecirse en la institución correspondiente.
Ya sabíamos que Laurencia pensaba también así porque rechazaba de plano al Comendador debido a que jamás se casaría con ella, una labradora.
Pero la fuerte Laurencia comienza a darse cuenta de que también empieza a sentir amor, como todos los seres vivos en la Naturaleza, y se percata que “ya tengo algunos asomos” de amor hacia Frondoso.
Ese momento mágico se ve interrumpido violentamente por la irrupción del Comendador, que está de caza.
Laurencia pide a Frondoso que se esconda entre los arbustos. Él “con celos”, la obedece, y así en la escena XI el Comendador se enfrenta a Laurencia, a quien trata de “gama”, de cierva, como si fuera un animal de presa y él un cazador.
El Comendador le recrimina los desdenes de Laurencia tildándola de “monstro”. En ese momento el guerrero decide tirar el arma de caza (la ballesta, una especie de flecha) y luchar cuerpo a cuerpo con la chica, intentando tomarla por la fuerza. Al ver al Comendador convertido en un violador, Laurencia lo rechaza y menciona la cruz de Calatrava que el aristócrata lleva en su pecho: esa cruz debería obligarlo a comportarse noblemente y a respetar el orden social, pero este hombre, lleno de lujuria, se ha transformado en un “demonio”. (Véase la antítesis ángel/demonio que desprende esta escena.)

Los roles sociales invertidos


En la siguiente, la escena XII, sale Frondoso de la espesura y toma la ballesta del comendador. Este, que aún no lo ha visto, le está exigiendo a Laurencia que “no se defienda”.
Pero pronto el Comendador queda desvalido frente a la presencia imponente de Frondoso, que trastocando las reglas sociales, hace valer por encima las morales. Y así lo dice Frondoso, que le ordena al guerrero dejar la moza inmediatamente, porque si no clavará la ballesta en la simbólica cruz de Calatrava que el violador lleva en su pecho.
"¡Perro villano!”, le grita el Comendador, tratando de rebajarlo y reubicarlo en su humilde condición social de labrador, quien jamás en teoría podría enfrentarse a un gran señor. Pero Frondoso usa otras reglas, por ejemplo, la ley de la justicia y el amor y grita “¡Huye, Laurencia!”
Los dos hombres y rivales quedan frente a frente: se invirtió el modelo social, pues aquí un plebeyo tiene el poder y el vulnerable es el rico militar.
Esto irrita al Comendador que primero ordena al subalterno tirar la ballesta, indignado. Pero Frondoso sabe que si lo hace, el Comendador lo matará. Y se niega. Predomina la ley de la vida y rechaza obedecer al poderoso.
El Comendador, ciego de furia, lo incita a romper las reglas de caballería y pelear de hombre a hombre, lo cual implica una gran transgresión para la Edad Media, pues los nobles solo podían luchar con sus iguales sociales.
Frondoso, de ningún modo quiere matar ni luchar, sino que quiere vivir para amar.
La escena XIII termina con Frondoso llevándose la ballesta del Comendador y abandonando a este, impotente y furioso, solo en el bosque.
El Comendador exclama “mas yo tomaré venganza/del agravio y del estorbo”.
Así termina el Acto I y los espectadores suponemos que el Comendador será cada vez más cruel . El comendador se convierte en el gran antagonista de la obra: se opondrá a Laurencia, a Frondoso y al pueblo, Fuenteovejuna, entero.

miércoles, 28 de agosto de 2024

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS, de Bécquer


Un escritor insomne


La leyenda "El monte de las ánimas" de Gustavo Adolfo Bécquer está dividida en cinco partes. Una especie de prólogo, tres "capítulos"y algo parecido a un epílogo. En el prólogo, un narrador en primera persona cuenta que es la Noche de difuntos y que su sueño se ha interrumpido con el recuerdo de una tremenda historia que escuchó no hace mucho tiempo en Soria.
Eso significa que el personaje, que tiene miedo, oye crujir sus cristales con el viento, y posee una imaginación desbocada, ha estado en Soria conversando con la gente del pueblo, que estos le han transmitido sus creencias y supersticiones y que él las ha escuchado respetuosamente.
Este narrador-personaje, en medio de la especial noche, se decide a levantarse y escribir la historia.
Sabe muy bien que, si bien la publicará en las páginas del periódico El Contemporáneo, los lectores de este diario, burgueses que solo piensan en hacer dinero, no la comprenderán. 
El personaje se parece demasiado a Bécquer, por lo que es posible presentir en estas como en otras leyendas el tono autobiográfico del relato, en el que la figura del narrador hace las veces de testigo y transmisor de una historia en que más vale creer.


Un cuento dentro de un cuento

"El monte de las ánimas"presenta estructura de cajas chinas: un relato dentro de otro relato. El narrador con miedo, insomne, pasa a convertirse en el narrador en tercera persona de una historia que se ambienta en la Edad Media, en un mundo donde no existían burgueses ni periódicos.
En la historia, aparecen personajes montados en magníficos caballos, en una excursión a un lugar sagrado o maldito, llamado Monte de las Ánimas, en el cual bajo ningún modo se puede permanecer la noche de difuntos.
Por eso los personajes, liderados por el joven heredero de los condes de Alcudiel, Alonso, deben suspender la batida de caza para regresar al palacio, en la ciudad de Soria, porque la tarde está cayendo y se acerca la noche.
El capítulo de inicia con el diálogo entre dos primos, Alonso y Beatriz, de los cuales el narrador por ahora dice muy poco. Los conocemos por lo que dicen, y a través de sus palabras el lector se va enterando de cómo son y a qué temen y qué no temen.
Alonso, que es natural de Soria, le cuenta la terrible historia sucedida tiempo atrás, luego de la guerra contra los moros, en ese bosque lleno de animales de naturaleza intrincada, a su prima Beatriz, una hermosa francesa.
Alonso cree ciegamente en lo ocurrido en ese bosque y por eso está tan apresurado por irse de allí antes que caiga el sol. En ese lugar, dos, o quizás tres siglos atrás, se produjo una masacre. Los templarios se enzarzaron en un cruel combate contra los nobles de Soria, en un brutal estallido de odio. Todos murieron y sus cadáveres fueron devorados por los lobos.


La carnicería se revive año a año



Según las palabras de Alonso, cada noche de Difuntos los que allí murieron y fueron enterrados juntos -amigos y enemigos-, se levantan de sus tumbas y vuelven a pelear. No como fantasmas sino como algo más horrible, como esqueletos. Con caballos, espadas y las mortajas desgarradas. Es como si el odio entre Templarios y Nobles de Soria no se hubiera extinguido ni con la muerte.
El odio eterno es explicado con respeto por Alonso a su prima, quien parece bastante incrédula y desdeñosa.Ella ha venido de la corte francesa a curar su salud y esas supersticiones pueblerinas españolas le parecen despreciables.
Alonso le cuenta el porqué de tanto odio: los caballeros templarios -una secta de monjes guerreros, entrenados en las Cruzadas- fueron llamados por el Rey de Castilla para liquidar la resistencia de los moros. Los nobles de Soria se pusieron recelosos, y más cuando el rey decidió premiar a los extranjeros templarios el mejor territorio de la región, el monte lleno de ciervos junto al río donde ellos se instalaron y construyeron su convento y su capilla.
Cuando los guerreros no concurrían a las batallas, en la Edad Media se entrenaban en la caza. Eso les permitía continuar ejercitando las armas, los caballos, la belicosidad, la pérdida del miedo, y comer abundante carne, con lo cual se hallaban fuertes y bien nutridos.
Los nobles de Soria querían ese territorio para ellos y los templarios no les habían permitido entrar. Hasta que se produjo el enfrentamiento, ya no entre moros y cristianos, sino entre curas guerreros y nobles.
La sangre corrió y todas las noches de difuntos las almas en pena de esos hombres que murieron llenos de odio y sin sosiego vuelven a luchar. Por eso los habitantes del lugar respetan el mundo de los muertos y no se acercan esa fecha al bosque en donde se produce el choque fantástico.
Estar allí mientras los muertos se levantan de sus tumbas es condenarse a sí mismo a muerte.
Pero Beatriz no lo cree.




Beatriz quiere hacer un "regalo"a Alonso
En el capítulo II de la Leyenda "El monte de las ánimas", los personajes principales ya no están en  medio de la naturaleza, en el territorio prohibido. Tampoco están abandonando el salvaje lugar donde las fieras habitan y, donde según Alonso y la tradición del pueblo soriano, se levantan los muertos de sus tumbas.
Ya han llegado al palacio gótico. A diferencia de las construcciones del Monte (la capilla, el convento de los Templarios) este palacio no está en ruinas. Tiene una magnífica chimenea adonde la pareja de primos permanece ensimismada mirando el fuego.
Mientras todos los demás están susurrando relatos de fantasmas, especialmente las viejas, Alonso prefiere declarar su amor a Beatriz.
La "hermosa prima"guarda silencio, y su primo la observa: a través de la mirada de Alonso el narrador nos muestra la belleza de Beatriz, pero también su frialdad. Las grafopeyas y etopeyas construyen un personaje que produce rechazo en el lector. El narrador hace todo lo posible por señalar la latente maldad de Beatriz.
Alonso presiente que su prima no lo ama, que no ama la tierra de sus ancestros, que prefiere la corte francesa. Pero de algún modo quiere declararle su amor, y por ello en el diálogo que establece con su despectiva prima deja claro que si bien no tiene esperanzas desea regalarle un objeto muy importante. Nada menos que el joyel (el broche) que esa tarde sostenía su pluma y que Beatriz había alabado. Ese broche sostuvo el velo de la madre de Alonso durante su boda.
El joyel es una metonimia del amor de Alonso, pero ella no lo acepta tan fácilmente. Pone una condición y es que debe realizarse un intercambio de regalos, ella también tiene que darle algo.
El narrador insiste en que durante toda la escena el fuego se refleja en las pupilas azules de Beatriz, y el fuego no sólo es símbolo de pasión. También puede asociarse con el infierno. De hecho, cuando a Beatriz se le ocurre la terrible idea,  el narrador apunta que los ojos se le iluminaron diabólicamente.
Y allí se produce la COMPLICACIÓN de la narración. Porque Beatriz pide nada menos que el velo azul que llevaba sobre sus hombros esa tarde en el Monte y que aparentemente perdió allí.
Implícitamente le impone a Alonso ir a buscarlo. Alonso explica ardorosamente que concurrir allí la Noche de difuntos lo aterra -aunque él es el cazador de fieras más valiente de toda Castilla-.
Pero igualmente va.
Tal vez presiente que el desamor de Beatriz es tan inmenso que prefiere ir a morir allí, comido por los lobos.


El castigo para Beatriz

Pero en el capítulo III de la leyenda Beatriz ya no está ante la chimenea ufana de sí misma. Se acerca la medianoche (hora temida en los relatos sobre el más allá),  y está sola en su cuarto, en la oscuridad.
No puede rezar, tal vez porque esa persona tan egoísta no tiene el menor sentimiento religioso, o tal vez porque está muy nerviosa porque Alonso, que ha ido al galope hacia el Monte, no regresa.
Se acuesta sabiendo que Alonso ya debería estar en el palacio.
El relato magistralmente a través del narrador omnisciente va explicando las sensaciones que experimenta Beatriz durante esa noche.
Una sucesión de inquietantes sonidos son descritos in crescendo: el viento golpea las ventanas, se escuchan ladridos de perros, pero luego, cuando ella está en la cama acurrucándose bajo las mantas, siente aterrorizada ruidos inexplicables: goznes de puertas chillones que indican que algo avanza hacia ella,  susurros, y sobre todo, muy cerca, pasos de algo como "hueso".
Ella no puede explicarse qué presencia hay allí, pero algo hay. El lector presiente que es inminente el desenlace. Y, efectivamente, cuando tras la noche de extremo terror nace la luz del alba y Beatriz cree tranquilizarse pensando que no ha pasado nada, al asomarse por las cortinas de la alcoba descubre el lazo azul en el oratorio de su cuarto. El lazo que ella le exigió a Alonso, pero roto y ensangrentado.
El lazo de color azul (color que simboliza el espíritu y lo celestial), degradado, se convierte en una prueba evidente de que Alonso ha muerto. Encontró el lazo la Noche de difuntos y en pleno Monte de las Ánimas, pero le costó la vida.
Así surge el DESENLACE del relato: Beatriz muere de terror ante la visión del lazo, su cuerpo y su rostro se deforman monstruosamente, su frío corazón se ha partido por un infarto, pero también por el miedo y la culpa.
Los criados la encuentran así, abrazada a una columna de madera negra de la cama, venían a comunicarle que su primo había sido devorado por los lobos. Los dos jóvenes murieron la misma noche.
Pero ¿quién trajo a la habitación de Beatriz el lazo ensangrentado?
¿El espíritu de Alonso, y así cumplió su promesa? ¿ O los fantasmas indignados de los templarios y los nobles de Soria, que quisieron castigar a la incrédula que profanó su espacio sagrado enviando a un respetuoso caballero a transgredir la ley?
Es un final abierto en ese sentido, pero la historia se cierra contundente. Beatriz ha muerto y ha obtenido el castigo a su maldad.
Pero la leyenda no termina todavía. Un breve epílogo muestra que tiempo después, un testigo contó a la gente de Soria cómo es el más allá de Beatriz.
El castigo aún no ha terminado. Un cazador perdido pasó, sin quererlo, la Noche de Difuntos en el Monte de las Ánimas. Agonizante, contó a quienes lo rescataron haber visto a los espíritus en forma de esqueleto alzarse de sus tumbas belicosos y llenos de furia, tal como lo contaba el relato del pueblo y Alonso. Pero ahora en lugar de pelearse entre sí, los fantasmas persiguen en una "cacería fantástica"a una joven desmelenada con pies desnudos y sangrantes, aterrorizada.
Es el espíritu de Beatriz, que no descansa en paz, porque su castigo eterno es dar vueltas alrededor de la tumba del buen cristiano Alonso, mientras los cadáveres de los templarios y de los nobles redivivos vuelcan su furia en ella, que los despreció.







viernes, 23 de agosto de 2024

LA GALLINA DEGOLLADA, de Horacio Quiroga





Análisis de "La gallina degollada"


Temas. Un cuento con amor, con locura y con muerte

Es uno de los cuentos de terror más famosos de este escritor uruguayo quien, como él mismo nos dice en “El Decálogo del Perfecto Cuentista”, sintió en Edgar Allan Poe a su maestro.
Como dicho escritor norteamericano, maneja el miedo dentro de la propia familia. Los hermanos siniestros, los matrimonios mal avenidos, son un terreno propicio para inventar historias fantásticas pero a la vez muy humanas en donde se expone la fragilidad de la vida, el espanto  que produce la enfermedad, lo imprevisible, la familia como espacio de protección y a la vez de posibilidades de abusos y destrucción.
Se dice que aquí también, como en “El almohadón de pluma”, hay un aire de historia de vampiros. En el mencionado cuento el monstruo dentro del almohadón succiona toda la sangre de la pobre Alicia. Es posible ver en el terrible ser que hay dentro de la almohada un doble del alma del Jordán, el marido, un hombre implacable y frío, incapaz de amar a Alicia.
En “La gallina degollada” los personajes principales son los cuatro hermanos “bestiales”.
Desde un primer momento, se sugiere que adoran la sangre. En efecto, el color de los ladrillos es semejante al de la sangre, y cuando sobreviene el ocaso, los hermanos se excitan porque el cielo campestre se tiñe de rojo. Y la palabra “rojo” es la única que a lo largo del cuento parecen balbucear…
Cuando la sirvienta con lentitud y destreza degüella y desangra la gallina los hermanos la observan fascinados: aterran a la trabajadora que se sorprende viéndolos de pronto allí. Los niños tenían prohibido acercarse a la cocina. ¿Qué los atrajo? Acaso el olor de la sangre.
Y es un “mar de sangre” lo que logran producir al final cuando se cumple su tan anhelado deseo.

El narrador



El narrador que utiliza Horacio Quiroga es una voz omnisciente: conoce todo, pasado y presente de los personajes, e insinúa muy sutilmente su futuro. Habla en tercera persona sin demostrar cariño o empatía por los personajes. Es un narrador externo. Los cuatro hermanos varones parecen inspirarle horror, e intenta transmitir esta impresión a través de largas descripciones sobre su aspecto y modo de ser, con grafopeyas y etopeyas respectivamente.
En el consejo VII del “Decálogo del perfecto cuentista”, Quiroga recomendaba a los futuros narradores “No adjetives sin necesidad”.
Sin embargo, para explicar cómo son los cuatro “idiotas”, el narrador utiliza numerosos adjetivos. Por ejemplo, dice que cuando cae el sol y el cielo se pone rojo sienten alegría “bestial” y cuando se les cae la baba su saliva es “glutinosa”, es decir, espesa.
Se busca así inspirar repugnancia por esos niños, para que el lector se olvide que ellos son víctimas de una horrible enfermedad, y están sometidos al abandono de sus padres y al maltrato de la sirvienta.
El narrador omnisciente conoce el final, aunque no lo dice para crear suspense en el lector. Pero da una pista sobre lo que puede suceder, porque insiste en que dentro de su idiotez los hermanos tienen cierto don “imitativo”. Y en efecto, parecen repetir punto por punto lo que hizo la sirvienta con la gallina en la propia hermanita.
Los otros personajes no le inspiran tampoco piedad al narrador: Berta y Mazzini son presentados como personajes bastante ruines.

La estructura



Como toda narración, este cuento tiene tres momentos: una presentación, una complicación y un desenlace.
La presentación de “La gallina degollada” es mucho más larga que una habitual presentación de un cuento de Quiroga. ¿Por qué? En primer lugar porque este cuento tiene unos cuantos personajes. Siete principales, (la familia), dos secundarios ( el médico y la sirvienta) y dos siluetas ( el abuelo maldito sifilítico, que transmitió taras a su descendencia, y las vecinas, que con su charla distraen a los padres y descuidan a Bertita.)


Presentación

El narrador tiene que presentar a cada uno de ellos: los cuatro idiotas, el matrimonio Berta-Mazzini y la niña, Bertita, son la familia. Todos actúan, todos pueden ser considerados principales (aunque los idiotas serían los que llevan adelante la acción, y los padres serían los antagonistas que los rechazan y les impiden el contacto con su objeto deseado, Bertita…) Ellos intentan cumplir su propósito hasta que lo consiguen.
Bertita es la gran víctima, que se anticipa en el título simbólico: la gallina degollada.
Pero la presentación no es lineal. Una vez usados varios párrafos para describir los idiotas, el narrador realiza una analepsis o flashback donde cuenta los orígenes de tal horrible situación.
Los cuatro hermanos monstruosos no fueron siempre así. Y lentamente el narrador pone al tanto al lector de cómo vinieron al mundo, cómo se enfermaron y cómo la situación desquició a sus padres como individuos y como pareja.
La presentación culmina con la llegada de la hermosa e inteligente Bertita, que completa el cuadro familiar.


Complicación.




Normalmente es un hecho inesperado que cambia radicalmente la vida de los personajes. La hallamos en este cuento cuando una mañana la madre tuberculosa, luego de su primer vómito de sangre, desea salir a pasear todo el día con su marido y su hija amada. Entonces le pide a la sirvienta que cocine, y que mate una gallina.
Es este un hecho cotidiano, pero que se convierte en terrible cuando la sirvienta se da cuenta que el procedimiento de degollar y colgar la gallina es un espectáculo para los idiotas, que se han colado hasta la cocina prohibida.
El impacto que genera en la madre y la sirvienta nos sugiere la importancia de este hecho: es entonces cuando comienza a inquietar al lector el título del cuento.


Desenlace




Empieza a presentirse un cambio de situación. La familia sale de paseo, la sirvienta se va a Buenos Aires.
Hubo una ruptura en el espacio: la casa como lugar donde suceden los hechos terribles por unas horas queda solo habitada por los idiotas.
Cuando vuelve el matrimonio con la nena al caer la tarde, la niña por primera vez se escapa de la sobreprotección de sus padres para ser libre y  entra sola a la casa.
Una vez en el patio, la nena con ensayo y error aprende a saltar el cerco que le limita el mundo. Pero  los idiotas, que han pasado el día allí, la observan y el cuerpo, y sobre todo, la garganta de Bertita se les ofrece como un espectáculo.
El narrador empieza a contar cómo agarran a su hermana, la hacen suya y sugiere que le retuercen el cuello como vieron que la sirvienta se lo hacía a la gallina, dado que por una comparación se indica que le apartan los bucles como si estos fueran “plumas”.
El narrador cambia de escena abruptamente: vuelve el foco hacia los padres que se encuentran conversando con las vecinas. El padre es quien al final descubre la verdad: la niña no contesta… Y al entrar a la cocina ve el horror, que no se describe sino que se sugiere.
La metáfora “un mar de sangre” brinda al lector toda la información necesaria para que imagine lo sucedido. Los idiotas han degollado a su hermana, quien seguramente está colgada como la gallina en la cocina.
No sabemos si además la han cortado en trozos para comerla.
Lo único que insinúa el narrador es que al llegar la madre a pesar de los intentos del padre para que no viera aquel horror, la imagen produce un colapso en la madre, quien cae en los brazos de su marido con un “un ronco suspiro”. Tal vez ha muerto.
Es un final cerrado, pues se cumple el asesinato y la irrupción de la sangre tal como se venía anticipando.
Los idiotas sacian su sed de sangre.


jueves, 1 de agosto de 2024

Estructura de "El monte de las ánimas", de Bécquer



Niveles narrativos

La leyenda de Bécquer, como muchas veces lo hace la Literatura Fantástica, se mueve en distintos espacios y tiempos, y superpone varios narradores.
Vamos a intentar visualizarlo a través de la estructura de cajas chinas, que también es llamada sistema de muñecas rusas, donde un relato contiene otro relato, y así sucesivamente hasta producir la sensación de eternidad e infinito.







Narradores

La leyenda tiene tres narradores bien diferenciados, que a su vez corresponden a distintos tiempos y espacios.
En el nivel A, al comienzo de la leyenda, el narrador es interno y se presenta como un escritor-periodista amante de los relatos populares, que una noche de Difuntos, solo en su cuarto, tiene mucho miedo. Para luchar contra el miedo escribe este relato de fantasmas y muertos que penan.
En el nivel B  el lector ya se encuentra en la leyenda propiamente dicha, prometida por el narrador -personaje del nivel A.
Pero en el nivel B el narrador no habla de sí mismo sino que funciona como un narrador en tercera persona, externo, omnisciente, que cuenta una antigua  historia ocurrida en Soria, evidentemente en la Edad Media.
Uno de los personajes de esta historia, el protagonista, Alonso, le cuenta a su prima Beatriz asimismo una larga historia vinculada al Monte que ellos visitan, en una partida de caza, una tarde, la previa a la noche de difuntos.
El personaje Alonso se convierte así en un narrador más y su relato es el corazón de la historia: la terrible batalla y muerte de los nobles y de los templarios ocurrida unos siglos atrás. Los cuerpos destrozados de las víctimas yacen en la ruinosa capilla del monte y sus almas se levantan e irrumpen en el mundo cada 1 de  noviembre, cuando las campanas marcan las 12 de la noche.
El relato de Alonso constituye el nivel C. Alonso es personaje y narrador externo al mismo tiempo en un pasaje del cuento.
Luego retoma la voz el narrador externo omnisciente que ya se dedica a contar el presente de Beatriz y Alonso.

Tiempos y espacios

Nivel 1: A



Este nivel sólo puede detectarse en la introducción del cuento. En ella un yo-personaje, un narrador interno explica que es la Noche de difuntos, que está solo y que tiene miedo. Sopla el viento y la sensación de que este vibrar de los cristales de las ventanas contiene el sufrimiento de las almas de los muertos '-que pujan por entrar al mundo de los vivos para contar sus penas- está presente en forma inquietante.
El tiempo histórico puede deducirse por una información que el yo da: cuando decide escribir una leyenda que sobre la Noche de Difuntos escuchó en Soria, sabe que ella se publicará en un diario en breve tiempo. Y que será leída por ricachones que, fumando un puro y haciendo la digestión, se entretendrán un rato en ella, sin que los afecte en lo más mínimo.
El personaje-narrador, supersticioso y sensible, se distancia de esos lectores de El Contemporáneo. Entonces entendemos en qué tiempo ocurre la escritura de esa leyenda por parte de ese escritor insomne y solitario.
El Contemporáneo era el diario madrileño en el cual trabajó Bécquer durante la década de 1860. Él allí trabajaba como periodista pero a la vez vendía sus cuentos que fueron publicados allí antes de convertirse en libro luego de la muerte del joven escritor.
El lugar entonces también es deducible.
Si bien el narrador viajó a Soria, ahora está quizás en Madrid, donde se edita el diario mencionado y donde vivía Bécquer en esa época. Este nivel del cuento es profundamente autobiográfico. Por lo tanto, podemos deducir que en el nivel 1:


Tiempo: NOCHE DE DIFUNTOS DE 1860.
Espacio: HABITACIÓN DE UN HOSTAL EN MADRID.
Narrador: Interno y personaje, con fuerte carga autobiográfica, amante de las leyendas y relatos populares que abordan la muerte y los espectros.


Nivel 2 : B

Es este el relato de la leyenda en sí misma y lo que supuestamente escribe el narrador del nivel 1.







El narrador que ahora cuenta la historia es un narrador externo, que jamás habla de sí mismo sino que conoce todos los detalles de la historia que narra: hasta lo que piensan los personajes y lo que sienten.
Es un narrador omnisciente que se ubica en la Edad Media.
Como muchos de los románticos del siglo XIX, Bécquer es un amante de la Edad Media, de su arquitectura, sus iglesias, sus leyendas.
Este relato se ambienta en Soria (una región de Castilla al norte de España) y al final de la Edad Media, cuando los árabes ya han sido vencidos y expulsados hacia el sur. 
Hay tres momentos del relato  de este narrador, cada uno con un tiempo y espacio peculiar.

Primer momento

El relato se ubica al inicio en pleno Monte de las Ánimas, un bosque agreste de Soria. Se sabe que es un lugar salvaje y donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor y fiereza. En ese lugar hay abundancia de caza, pues en la Edad Media la fauna autóctona de Soria  se ganaba los bosques: ciervos, lobos, osos, jabalíes, eran precias codiciadas de caza para alimentar a los guerreros nobles, quienes ejercitaban la caza para estar en forma para la guerra.
El Nivel 1 se inicia mostrando un grupo de nobles que va a cazar allí pero deben apresurarse para que no los tome la caída del sol, pues es la víspera de la noche de Difuntos, es el 1 de noviembre.
El narrador es omnisciente pero utiliza abundanemente el estilo directo, permitiendo hablar a los perosnajes en estilo directo.
Dentro de los cazadores se destacan por su nombre propio los personajes de Beatriz y Alonso, hijos de grandes condes y primos entre sí, que mantienen una conversación.






Alonso es el líder de la batida y es quien ordena regresar a la ciudad ya que no se puede estar en ese lugar la Noche de Difuntos pues se produce un terrible fenómeno del cual nadie puede ser testigo.

Tiempo: Edad Media (1400). Tarde del 1 de noviembre.Espacio: un bosque tupido en una colina, el  Monte delas Ánimas,Narrador: externo, en tercera persona y omnisciente.

Irrupción de lo fantástico. Nivel 3 - C, (primera irrupción)

En determinado momento Alonso le cuenta a través de un largo parlamento la leyenda de El Monte de las ánimas a su prima, y su voz produce en el relato el Nivel 3, una historia terrible de odio, celos, venganza y fantasmas con forma de esqueletos.




Tiempo: Edad Media en tiempos de Reconquista. Siglo XIII. Los templarios se han instalado en tierra de Soria. Los árabes están siendo derrotados. Noche de difuntos, a punto de dar la medianoche el 1 de noviembre hasta la madrugada del 2.

Espacio:  el Monte de las Ánimas cuando aún funcionaba la capilla y el monasterio de los templarios favorecidos por el rey.

A partir de esa noche sangrienta, cada Noche de difuntos (1-2 de noviembre) se revive esa lucha, adoptando los fantasmas forma de esqueleto, por la eternidad.

Narrador: el narrador es el personaje Alonso que habla en tercera persona de una historia antigua que le inspira respeto y que todo su pueblo conoce.



NIVEL 2- B. 

Segundo momento: en el castillo, en la sala gótica
A partir de ese momento el relato recomienza la historia de Beatriz y Alonso, esta vez no a caballo y como parte de una partida de caza, sino más tarde, luego del banquete, en la víspera de la noche de difuntos.
El narrador es externo (no un personaje), y primero pinta el ambiente de un palacio medieval donde muchos criados y damas de compañía, como es una noche especial, cuentan cuentos. Al tratarse de la Noche de Difuntos la tradición impulsa a hablar de aparecidos y fantasmas.
Pero junto el personaje colectivo de los criados y las viejas permanecen apartados Beatriz y Alonso, junto a la chimenea gótica.
Entre ambos se da un largo diálogo, pero el narrador omnisciente también explica en forma abundante qué sienten y piensan ambos personajes, qué miradas se echan, qué gestos realizan.
Son personajes antitéticos: Alonso es mostrado como un hombre enamorado, valiente y respetuoso de los muertos, Beatriz es mostrada como una mujer narcisista , frívola y que se burla de todas las tradiciones y de los demás.
Al surgir el tema de los regalos, Beatriz pretende que Alonso vaya a buscar el tul que "perdió" al Monte de las Ánimas, en plena noche. Alonso tiene miedo... pero igualmente va.

Tiempo: Noche de difuntos, antes de la medianoche, en el siglo XV
Espacio: Sala del castillo de los condes de Alcudiel, padres de Alonso.
Narrador: Externo, en tercera persona, omnisciente.

Tercer momento: en el castillo, en el cuarto de Beatriz.




Aquí se presenta a Beatriz completamente sola en su cuarto, de noche, cuando dan las 12 campanadas de la medianoche. Ella sabe que Alonso ha ido al Monte a buscar el velo y que no ha vuelto... Han pasado tres horas.

Intenta dormir en su lujosa cama pero la aterran ruidos siniestros. El narrador omnisciente adopta el punto de vista del personaje de Beatriz para contar los sonidos que se sienten en la oscuridad, pero en verdad, aunque lo sabe todo, no le da toda la información al lector, o le da solo algún detalle terrorífico para que el lector estimule su imaginación.
Beatriz escucha en la oscuridad ruidos de puertas que se van abriendo, crujidos de madera, pasos, susurros, y lo que es más terrible, los pasos que se escuchan son como de HUESO CONTRA LA MADERA.
Es como si el narrador en este fragmento del cuento no fuera del todo omnisciente y solo conoce lo que percibe y siente Beatriz. 
Beatriz a la mañana siguiente se despierta tranquila, pero descubre en su cuarto el velo ensangrentado.
¿Quién se lo ha traído? ¿Alonso herido que cumple con su promesa o los fantasmas del Monte de las Ánimas? ¿ES EL VELO OTRA IRRUPCIÓN DE LO FANTÁSTICO?
Lo cierto es que los criados llegan a comunicarle a Beatriz que su primo ha sido comido por los lobos y la encuentra horrenda y muerta.

Tiempo: toda la noche hasta la madrugada del 2 de noviembre del siglo XV
Espacio: la habitación de Beatriz en el castillo.
Narrador: externo, en tercera persona, equisciente por momentos.


Nivel 2 - B Continúa la historia un siglo después.

Asistimos entonces a un salto en el tiempo. "Tiempo después".
Quizás ya no estamos en el siglo XVI en el XVI. El narrador externo, omnisciente, cuenta cómo en el propio Monte de las ánimas de perdió un cazador una noche de difuntos, y que antes de morir, herido contó una terrible historia, lo que había visto esa noche en el monte.
Otra vez un personaje (el cazador) cuenta una historia, pero esta vez no se usa el estilo directo, sino el indirecto: es el propio narrador quien retoma las palabras del cazador.
Y lo que cuenta el cazador antes de morir es el verdadero desenlace de la historia de amor/desamor de Alonso y Beatriz.


Segunda irrupción de lo fantástico. Historia del cazador.

Nivel 3- C



En el último pequeño capítulo del cuento, el narrador en tercera persona, del NIVEL b, ominsciente, cuenta algo insólito. Dice que tiempo después, quizás ya en el siglo XVI, tal vez en 1500, un cazador perdido quedó atrapado en el Monte de las Ánimas una noche del primero de noviembre.
Por supuesto que fue atacado por los lobos. Muy herido, agonizante, lo encuentran a la mañana siguiente y solo atina a contar lo que vio en el Monte.
Aparece entonces otra vez la irrupción de lo fantástico, nuevamente el NIVEL C: el relato de lo que ahora sucede en el Monte de las Ánimas cada 1o. de noviembre, cuando de noche se levantan los que allí murieron y están enterrados, los fantasmas de los nobles que lucharon contra los templarios.
El narrador usa el ESTILO INDIRECTO, ello significa que el personaje NO HABLA DIRECTAMENTE sino que el narrador cuenta lo que dijo.
Y así el lector se entera de que ahora el terrible ritual de las almas en la noche de difuntos en el Monte de las Ánimas ha sufrido un cambio.
Pues el cazador no los ha visto luchar entre ellos, sino que ahora persiguen como en una cacería fantástica a una mujer joven, de largo pelo desmelenado, descalza, corriendo como loca alrededor de una tumba.
Esa tumba es la de Alonso, que nunca volvió del monte aquella noche, y fue enterrado allí, en la capilla de la iglesia del monte. Pero el alma de Alonso descansa en paz, porque murió cumpliendo una causa noble: la búsqueda del velo para él significó la prueba de su amor y fidelidad a Beatriz, pero también su respeto por quienes murieron allí en el siglo XIII es evidente.
Los fantasmas de nobles y templarios han olvidado su mutuo rencor y ahora, solidarios con Alonso, persiguen con forma de esqueletos a la alguna vez perversa Beatriz, que ahora es un alma en pena. Beatriz se levanta de la tierra para ir al mundo a comunicar su culpa y sufrimiento cada Noche de Difuntos.

EL VELO AZUL ES EL ELEMENTO QUE UNE LOS MUNDOS: EL REAL DE LOS CONDES ALONSO Y BEATRIZ... Y EL FANTÁSTICO DE LOS FANTASMAS QUE SURGEN EN EL MONTE DE LAS ÁNIMAS, 
CUANDO APARECE EL VELO ENSANGRENTADO EN EL CUARTO DE BEATRIZ SE SUGIERE QUE HA SIDO TRAÍDO HASTA ALLÍ POR LOS FANTASMAS.






viernes, 19 de abril de 2024

Tareas domiciliarias sobre "El hijo", de Horacio Quiroga.














1) Investiguen la vida de Horacio Quiroga y descubran qué aspectos de

sus datos biográficos aparecen  en el cuento "El hijo".



2) Buscar el cuento "La gallina degollada"en internet. Leerlo y luego

volver a leer "El hijo".

Establecer una lista de coincidencias y diferencias entre ambos cuentos.

Tienen en entradas más antiguas del Blog  (Tercero), un análisis de "La gallina degollada".


3) Escribe en comentarios con tu nombre y el del liceo tus impresiones.






miércoles, 20 de marzo de 2024

"El hijo", de Horacio Quiroga


Quiroga con su hijo Darío en su casa de Misiones.


Un ejemplo del género narrativo

"El hijo", de Horacio Quiroga, es un cuento magistral. De hecho, el autor decía que era lo mejor que había escrito en su vida.
Parece cumplir en él los diez preceptos del Decálogo del Perfecto Cuentista, con el que Quiroga trató de sintetizar las características del cuento breve, de impacto.
Lo publicó en un diario, y posteriormente en un libro. Como gran parte de su obra, el espacio donde transcurre es la selva de Misiones y los temas que trata son el amor (el amor paternal), la locura (pues el personaje padece visiones) y la muerte ( la muerte violenta de un ser querido por accidente es uno de los espectáculos más crudos de este cuento).
Pertenece al género narrativo porque cuenta una historia. La historia de un padre y de un hijo que viven solos y aislados en la selva. El chico solo tiene trece años y el padre es viudo. Pero con esto no se hace una historia. Estos datos solo nos presentan a los personajes. Para que ella pueda contarse e interesar al lector, a esta situación se le debe agregar algo: la complicación.
La complicación es un hecho inesperado que de pronto acaece en la vida de los personajes y cambia su destino. Frente a este problema, los personajes reaccionan de distintas maneras, buscan salidas o producen aún más conflictos. Entonces la trama del cuento se desarrolla. 
Pero todo cuento, que es una narración breve, debe llegar a su final, debe encontrar el modo en que el problema termina.  Claro que resolución no es sinónimo de solución. Significa que el problema o conflicto se da por concluido. En la inmensa mayoría de los cuentos de Quiroga, la complicación lleva a la muerte.

Estructura

En el cuento " El hijo", hay un inicio que presenta a los personajes  - muy pocos: un padre y un hijo- en su habitab. Viven en una selva casi tropical. En el norte argentino, y en verano, como el narrador anuncia desde el comienzo, el calor es difícil de sobrellevar. 
Mientras que la Naturaleza vegetal -y los insectos- parecen desbordar de  energía, de vitalidad, el ser humano se encuentra ante un reto: sobrevivir pese a las condiciones adversas.
El padre le ha enseñado al hijo a tener normas: por ejemplo, a cumplir con la palabra. El hijo de trece años debe aprender a vivir en la selva con todo lo que ello significa (cazar, pescar, cortar malezas, cuidarse de alimañas, protegerse del sol de mediodía), pero también debe obedecer al padre, que es su maestro, su familia, su autoridad.
Mientras el padre trabaja en su taller mecánico -parece reparar máquinas, armas- el hijo está aprendiendo a usar una escopeta cazando pájaros de orilla de río. Normalmente va con su amigo Juan, pero ese día Juan no está junto a él.
Esta zona del cuento donde el lector conoce a los personajes se llama presentación.
Por  supuesto que con conocer al papá y al chico no basta. Algo debe suceder... y sucede.  Es un evento que aparentemente está dentro de lo esperado: suena un tiro de la escopeta del chico en la selva.
El padre, experto en armas, reconoce su sonido. Supone que su hijo está cazando. Y luego se deja llevar por el trabajo, sumido en sus pensamientos y en sus recuerdos.
Pero cuando se da cuenta que el hijo no ha cumplido con la orden paterna " vuelve a la hora de almorzar", empieza su inquietud. "Y levanta los ojos al monte".

El hijo con la Saint-Etienne en mano


Surge entonces la complicación. El hecho inesperado es que el hijo "no ha vuelto".  Son las doce. El padre y el reloj empiezan una relación severa: cuanto más tiempo pasa, más angustia llena el corazón del padre. Más rápido corren sus pensamientos adivinando un accidente. Esta parte del cuento es lenta y el narrador intenta transmitir a través del estilo indirecto libre el miedo y a la vez el torrente de pretextos que explicarían que el hijo estuviese en pleno mediodía libremente por la selva tórrida con peligro de una insolación, en forma despreocupada.
Pero cuando el padre sale a buscar al hijo, desesperado, tal como lo revela " la cabeza al aire y sin machete", la complicación se duplica, se agiganta. Ahora no es el único tiro que ha sonado lo que ha cambiado el destino de la vida del hijo. Ahora también sucede otro hecho inesperado: jamás ese hombre que conoce los peligros de la selva correría a la peor hora del sol de verano tropical sin la cabeza cubierta. Insolarse y por ello morir es algo que sucede con frecuencia. Salir sin machete es salir a merced de las víboras y sin la posibilidad de abrirse cómodamente camino. El padre busca enloquecidamente a su hijo hasta que de pronto, desemboca en un espacio.
En ese espacio él " ve " lo que ha sucedido. El cuento llega entonces al  desenlace. Pero el narrador de Quiroga,  no devela toda la información. Aparentemente, el hombre parece encontrarse con su hijo sano y salvo. Pero todo es una alucinación. El padre está destruido en alma y cuerpo. Delira. En verdad, lo que ha visto es el cuerpo de su hijo desangrado con las piernas enredadas en un alambre de púa. Muerto desde la mañana. Así, se llega al trágico final.


La verdadera visión que tiene el padre frente a sí

El narrador


El narrador que utilizan los cuentos de Quiroga es un narrador OMNISCIENTE, EXTERNO, EN TERCERA PERSONA. La función del narrador es presentar los personajes, contar la acción que se produce y ambientar el espacio en que todo se desarrolla.

Significa que en el texto hay una voz que cuenta la historia, una voz externa, que no es un personaje.
Por lo tanto, habla de otros, no de sí mismo. Habla en tercera persona: él, el padre, el hijo, ellos.
Es omni- (todo) -sciente , todo lo sabe. Sabe cómo ha sido el pasado de los personajes, sabe lo que sucede en distintos puntos espaciales, sabe cómo terminará el problema.
Pero no lo dice. Porque su función es narrar la historia, que tiene un desarrollo, por eso va dando la información de a poco, la dosifica, para crear intriga.
Este narrador parece conocer al dedillo Misiones, en Argentina. Es una zona selvática, aislada del resto del país como lo muestra este mapa:



Autor no es lo mismo que narrador.

Es como un dios que sabe todo lo que sucede y lo que sienten y piensan los personajes.
PERO NO ES EL AUTOR. Se debe distinguir entre AUTOR y NARRADOR. El autor fue un escritor, un artista, un hombre muy imaginativo que se ganó la vida -entre otras cosas- escribiendo cuentos y publicándolos en periódicos y revistas. El autor -Horacio Quiroga-  murió en un hospital de Buenos Aires en 1937.
Pero el NARRADOR es una función del texto. Es la voz que cuenta. Así como hay personajes, hay un ser invisible que habla: es el narrador.


Estilo directo (diálogo) e indirecto.

En el cuento "El hijo: el narrador usa también el estilo directo. Significa que cede la palabra a los personajes y entonces se produce el diálogo:

- Ten cuidado, chiquito- (...)

-Vuelve a la hora de almorzar- observa aún el padre
-Sí, papá.- repite el chico.

También usa el estilo indirecto:

Cuando su hijo responde "Sí, papá",  hará lo que dice. Dijo que volvería antes de las doce y el padre ha sonreído al verlo partir.

El estilo indirecto no usa guión ni el personaje habla directamente, sino que el narrador cuenta lo que dijo el personaje. Entonces siempre se usa la tercera persona y se agregan verbos del tipo DECIR, RESPONDER, CONTESTAR, más el relativo "que".

La descripción

Este es un narrador que conoce perfectamente la selva y entonces hace descripciones. La Selva de Misiones es un lugar que la mayoría de los lectores no conoce. Es un lugar insólito, muy poco logran vivir allí. La vida es dura, hace un calor insportable en verano.
La DESCRIPCIÓN es la explicación que realiza el narrador acerca de un paisaje, un objeto o un personaje. A través de palabras ilustra lo que debemos imaginar. Entonces el narrador se detiene, no cuenta acciones ni transcribe diálogos, y aparece un párrafo con una cantidad de información sobre, por ejemplo, el espacio:



Es un poderoso día de verano en Misiones, con todo el sol, el calor y la calma que puede deparar la estación. La naturaleza, plenamente abierta, se siente satisfecha de sí.
(...)
El sol, ya muy alto, continúa ascendiendo. Adonde quiera que se mire -piedras, tierra, árboles- el aire, enrarecido como un horno, vibra con el calor. Un  profundo zumbido que llena el ser entero e impregna el ámbito hasta donde la vista alcanza ,concentra a esa hora toda la vida tropical.


El estilo indirecto libre.


El narrador de Quiroga también utiliza el ESTILO INDIRECTO LIBRE. Es un sistema de narración por el cual el narrador se introduce en la conciencia del personaje y mezcla su voz con la de este. En este cuento se usa varias veces cuando el padre desesperado sale a buscar a su hijo por la selva.

¡Pero dónde, en qué parte! ¡ Hay tantos alambrados allí, y es tan, tan sucio el monte...! ¡Oh, muy sucio! Por poco que no se tenga cuidado al cruzar los hilos con la escopeta en la mano...




EL ESPACIO


Toda historia se desarrolla en un espacio. En los cuentos de Quiroga ambientados en la selva, el territorio caluroso lleno de árboles,  malezas, pájaros, insectos y peligros, cobra una importancia fundamental. Por eso aunque Quiroga es un cuentista de relatos breves, utiliza buena parte del texto para insertar descripciones o comentarios sobre la Naturaleza. Por momentos la Naturaleza se personifica, como si fuera un personaje más, todopoderoso:

la naturaleza, plenamente abierta, se siente satisfecha de sí.

Los personajes dependen de ella, tratan de vivir allí y adaptarse a ese entorno tan difícil pero a la vez tan hermoso, donde la vida brota con independencia del ser humano.
El narrador tiene que comunicar al lector la extrañeza de esa naturaleza de Misiones, para ello utiliza un vocabulario que se sale a veces del español objetivo y culto que es normal en Quiroga, para insertar palabras en guaraní, o palabras muy técnicas, o regionalismos que solo se utilizan en el Interior argentino.
Por ejemplo, la fauna  autóctona en estos cuentos es muy importante. Los animales que sale a cazar el hijo, que solo tiene trece años, no pueden ser más que pájaros. No tiene experiencia, astucia ni fuerza para cazar, por ejemplo, un jaguar. Aquí se mencionan pájaros que todos conocemos, como palomas o garzas, pero también yacútoro, surucuá, especies de la selva.
Los tecnicismos en este cuento son muy importantes por el papel que juegan en el destino de los personajes. Por ejemplo, hay una alusión importante a la tecnología de las armas. Si bien es lógico que los seres humanos que se aventuran a vivir en la selva dominen esta tecnología, no deja de ofrecer peligros. Por ejemplo, se menciona y describe con detalles la escopeta que el propio padre le ha regalado a su hijo, un arma de gran porte de marca Saint-Etienne. También el padre trabaja en el taller percutiendo una bala de parabellum.
Hay también regionalismos que hacen referencia a la geografía específica de ese lugar: la picada, la isal de monte, el bañado,  la propia palabra "monte", (con el sentido de bosque tupido más bien natural, no plantado por el ser humano), o el abra de espartillo.
Pero por momentos la Naturaleza como gran entidad poderosa y vital se desdibuja para pasar a tomar protagonismo aspectos siniestros de ella: uno, terrible, es el sol del mediodía. Y otro es el propio monte, que pasa a ser el "bosque sombrío", el bosque donde el padre busca desesperadamente a su hijo presintiendo una desgracia.
En un momento se dice que el monte es sucio. Palabras que sugieren engaño, traición. Y efectivamente, el desenlace muestra que el chico, confiado, caminó por el monte sin prestar atención a sus trampas. Entonces sucede el evento que cambia el destino de los personajes.
Pero en realidad, no es el monte sucio en sí mismo: es el ser humano el que lo ha llenado de alambres de púa para determinar la propiedad  privada. Esos alambres van contra la naturaleza. Se caen, se esconden en la maleza, y constituyen la trampa perfecta para que el chico se enrede los pies con ellos y sin querer se le dispare sola la escopeta.
Tampoco el cielo y el aire candentes que hacen delirar al padre y alucinar que su hijo en verdad está vivo son en verdad responsables de la desgracia. El ser humano comete errores y en esa selva se pagan caro. La Naturaleza tiene sus reglas y deben respetarse. La hora de almorzar (las 12) es sagrada: debe pasarse a la sombra. Por eso el padre exige al hijo volver a esa hora. Pero no vuelve.






El tiempo

El tiempo en este cuento determina también lo que sucede. Por un lado está el tiempo cósmico: es el verano, la estación donde el calor y la sequedad hacen la vida humana más difícil y peligrosa.
Pero la hora, el tiempo reglado por el ser humano, también es clave. El padre tiene un reloj y lo mira para controlar la vida de su hijo, para protegerlo.
Si se hace una lectura muy atenta a las referencias horarias, se descubrirá algo terrible: el chico va a cazar de mañana temprano, y si bien no se dice la hora en que se produce el diálogo entre padre e hijo, luego sí es posible saber que el momento en que sonó el tiro, al rato, fueron las 9.30 ¿Por qué es posible saberlo? El narrador lo sugiere.
El padre se inquieta cuando el hijo no llega a la hora convenida, las 12. Pero cuando son ya los 12 y 30, y la tardanza se hace mucha, el padre sale del taller y de pronto se da cuenta que en las tres horas transcurridas desde el disparo de la Saint Etienne no ha vuelto a sonar nada más.  Un tiro, un solo tiro ha sonado y hace ya mucho. 
No es difícil descubrir que un escritor tan meticuloso como Quiroga, no puede dejar este detalle al azar. Si el tiro a las 12.30 tres horas antes ( a las 9.30), quiere decir que la escopeta que hirió a su hijo se disparó a esa hora pero no lo mató inmediatamente. Porque el narrador, en un final lleno de misterio, termina el cuento diciendo su hijo bienamado yace al sol, muerto desde las 10 de la mañana.
Por lo tanto, el hijo durante media hora estuvo herido pero vivo: se deduce que murió desangrado, agonizó ... y que si no hubiese estado solo en la selva (con un arma tan mortífera en la mano), podría haberse salvado.
Pero también es muy importante el tiempo subjetivo. Cuando el padre busca al hijo en el monte, cada instante que pasa sin verlo resulta una eternidad:

Nada se ganaría con ver el color de su tez y la angustia de sus ojos. Ese hombre aún no ha llamado a su hijo. Aunque su corazón clama por él a gritos, su boca continúa muda. Sabe bien que el solo acto de pronunciar su nombre, de llamarlo en voz alta, será la confesión de su muerte.






Los personajes


Los personajes protagónicos son dos: el padre y el hijo. No tienen nombre, es una práctica que Quiroga utiliza a menudo, para dar la impresión de universalidad de la tragedia que transcurre.
Hay también personajes "silueta": son aquellos personajes que son nombrados pero que no tienen aparición directa en la narración. En este cuento se descubren dos. Uno es Juan, el amigo del hijo, que también ha recibido como regalo una escopeta por parte del padre de su amigo.
Juan acompaña habitualmente al chico a cazar, pero ese día, el hijo va solo. Es una fatalidad, porque cuando caiga herido nadie podrá ayudarlo.
Otro personaje silueta es la madre del chico, que está muerta hace tiempo. El narrador presenta al padre como  "viudo", y al hijo como hijo único.
En un momento, mientras el padre trabaja, el narrador se mete dentro de sus pensamientos y explica que ese hombre tiene un problema de salud mental: tiene alucinaciones. Cuando aún no sabe que el hijo ha tenido una desgracia real, ya había tenido imágenes de verlo caer ensangrentado, pero también ha visto imágenes de alguien que lo ha hecho feliz:

Ha visto, concretados en dolorosísima ilusión, recuerdos de una felicidad que no debía surgir más de la nada en que se recluyó.


Evidentemente, se refiere a su mujer, quien murió dejándole un niño que debe criar solo en medio de la selva. La relación entre padre e hijo aparenta ser excelente: hay un gran cariño y respeto en el modo de hablarse. Por ejemplo, el padre usa diminutivos como chiquito, posesivos como hijo mío y el chico utiliza (en la alucinación última) el apelativo  piapiá para dirigirse a su  papito.
El amor del padre hacia el chico es citado en repetidas ocasiones por el narrador. Los datos que se ofrecen del padre no son muchos, pero se infiere que es un hombre muy trabajador, honrado, pero con ciertas ideas peculiares acerca de la libertad y el modo de educar a los jóvenes.
Las grafopeyas ( rasgos físicos que apunta el narrador), solo aparecen cuando el padre, al buscar en la selva al chico e insolarse, sufriendo, es descrito " envejecido en diez años". Otra grafopeya clara es el color de los ojos del hijo, azules, claros, que muestran su inocencia, la bondad de su espíritu.





TAREAS DOMICILIARIAS:
1) luego de leer el cuento, explica por qué tiene dos finales, uno falso, y otro verosímil, y explica por qué el cuento tiene un final cerrado, es decir, que en el desenlace el lector conoce las consecuencias de la complicación.
Ten en cuenta que la complicación es el disparo de la Saint-Etienne sumado al momento en que el padre se da cuenta de que solo ha sonado un tiro y el hijo no ha vuelto.
2) redacta tu postura acerca del uso de las armas en manos de civiles.

domingo, 4 de junio de 2023

EL HOMBRE PÁLIDO, de Paco Espínola


Un paisaje nocturno pintado por José Cúneo



"El hombre pálido"

Se trata de un cuento típicamente criollista, o regionalista. Su autor, Francisco Espínola, fue un intelectual oriundo de San José. En este cuento, como en toda su literatura, presenta un Uruguay específico, con su cultura, tradiciones y hasta su particular forma de hablar, vivo todavía en el medio rural en pleno siglo XX.
Este cuento se desarrolla en medio de una estancia -la estancia de don Clemente Farías- en el Departamento de San José, en el campo profundo. El lector puede reconocer que los personajes son uruguayos, que los topónimos (nombres propios de lugares) dan indicios de la ubicación
geográfica del cuento.
Pero es muy probable que los receptores del texto desconozcan una buena parte del mundo representado en el relato, seres humanos que habitan ranchos de adobe y que usan para iluminarse y cocinar el fuego.  Porque Uruguay, en la primera mitad del siglo XX, se modernizó y urbanizó con velocidad. Y se olvidó u ocultó un aspecto de su identidad. La vida del hombre y la mujer de campo permaneció en las sombras en el discurso público. Son tiempos en que han llegado gran cantidad de inmigrantes europeos empujados por las hambrunas y guerras, y Uruguay se ve a sí mismo y  ante los otros como "la Suiza de América".

El título

"El hombre pálido" se trata de un título epónimo, dado que menciona un personaje, que es central en la historia. Pero no lo llama por su nombre propio, que desconoceremos durante todo el cuento, sino por una grafopeya que llama la atención: la palidez de su rostro. Más adelante, otra grafopeya  va a contrastar con ese detalle de la piel del personaje. Tiene la barba negrísima, los ojos negros, el poncho y el sombrero negros. Desde el título se envuelve al personaje en una imagen de misterio.
La palidez puede ser resultado de su etnia (en ese mundo mestizo habitado alguna vez por guaraníes hay personas que aún tienen el rostro de un español o un portugués), o puede estar pálido por su estado de ánimo, apagado, introvertido, un hombre que no parece conectar con los demás.

Estructura y narrador

Es importante en el relato la larga introducción que realiza el narrador  sobre la naturaleza: primero  sobre el tiempo (tanto cronológico como en su sinónimo de estado climático), como del espacio, el campo inmenso donde solo se divisan vacas, árboles y  un rancho aislado.
El marco del cuento es un atardecer de tormenta, de diluvio. El narrador describe las actitudes de los animales ante la borrasca. Los pajaritos se refugian en sus nidos, las vacas (hacienda), dan sus
ancas al viento y la lluvia. Toda la naturaleza intenta protegerse de la tormenta. La oscuridad es creciente. El narrador habla en tercera persona, es externo, y por el momento objetivo, pero utiliza el lenguaje de los personajes, el español del Uruguay rural, coloquial, afectivo. Esto se ve en el uso del diminutivo.
Más adelante, el narrador pondrá el foco de la narración en los personajes, en primer lugar, cuando el hombre pálido recorre a Elvira con su mirada, y en segundo lugar, cuando Elvira en la oscuridad el dormitorio escucha los sonidos que vienen de la cocina y deduce que el hombre pálido ha salido en mitad de la noche y la lluvia, y que por lo tanto es un mentiroso. Pero no lo sabe absolutamente todo, no parece
un narrador omnisciente, sino que la historia se va descubriendo a medida que avanza: podría ser un narrador equisciente. (¿Sabe el narrador  lo mismo que el lector, sabe lo mismo que los personajes?)

Presentación



En la PRESENTACIÓN  de la historia, luego de la mención detallada del entorno rural se dan a conocer los personajes. Son pocos, como en cualquier cuento. El hombre pálido, que es protagonista de la acción, llega al rancho de Tiburcio (el padre, que al no aparecer en el cuento es un personaje silueta). Allí se encuentra con Carmen, la madre vieja, que le ofrece hospedaje, y  con Elvira, la hija de Carmen y de Tiburcio, una muchacha de pocas palabras muy obediente de sus padres y de las reglas del respeto y el decoro. Carmen, aunque es la que más habla porque es la que curiosea sobre el forastero y le ofrece pasar la noche en su casa, dada la tradición, es un personaje secundario.

La coprotagonista del cuento es Elvira. Con su belleza, sus trenzas, sus curvas, su dulzura ( se la compara con una torcaza, con el plumón de un pichón) , parece ejercer un poder inexplicable sobre aquel hombre. Aún algo tan sencillo como pasar un mate, se convierte en un momento de extrema tensión entre ambos.
La información de los personajes surge a través de las palabras del narrador y de los DIÁLOGOS.
Pero el narrador observa el cambio que se va produciendo en las personajes, y detecta que al hombre los ojos le brillan “como chispas”. A través del estilo indirecto, el narrador cuenta qué es lo que siente el hombre pálido al mirar a Elvira.
Y de pronto empieza la complicación. Algo nuevo e inesperado. Algo de Elvira le hace poner älitas de ángel” a las “malas pasiones” de aquel hombre.

Complicación



Desde el momento en que ese hombre rudo siente que le tiembla la mano al recibir el mate que le ofrece Elvira el lector empieza a presentir que algo va a cambiar en él.

Y en efecto, algo inesperado sucede.
El hombre se echa a dormir luego que las mujeres se meten en el cuarto. Pero, arrebujado con el perro León, del cual se ha hecho amigo, y entre las mantas o cacharpas, el narrador insinúa que el hombre en verdad no duerme.
Lo que en realidad sucede lo sabemos a través de la conciencia de Elvira, que, del otro lado de la puerta del dormitorio, sentada en la cama, en medio de la total oscuridad, escucha claramente ruidos y siente frío: sus sentidos le indican que el hombre pálido salió de la cocina hacia el patio en mitad del diluvio.
Elvira se aterroriza, y no es para menos.

Desenlace 



El desenlace es totalmente inesperado, para el lector, pero sobre todo lo será al día siguiente para Elvira, cuando concurra a la manguera (el pozo) a buscar agua.
Allí habrá quedado el cuerpo de un hombre que solo conocemos cuando el cuento ya está casi finalizando.
Se trata del compinche del hombre pálido. A esa altura ni el lector ni Elvira lo dudan: el hombre pálido ha mentido, no va a trabajar “pa’la estancia de Molina”, sino que es un ladrón, un asesino y quizás un violador.
Pero esa noche el amigo del hombre pálido, un negro que lo está esperando en mitad del aguacero,  no espera lo que va a suceder.
Ante sus primeras palabras "¿Están las mujeres solas?", es claro que tenían un plan para asaltar el rancho de Tiburcio.
Pero el diálogo entre los viejos compinches nos trae una sorpresa. El hombre pálido no quiere “hacerlo”. Hoy no, dice, y menos aquí. ¿Qué es lo que no quiere hacer? No lo explica el narrador, pero sí el otro personaje, quien a través de un lenguaje metafórico y divertido hace alusión a todos los muertos que el otro carga sobre sí.
Pero el hombre pálido ha decidido que esa noche no va a actuar como hasta ahora. Y ante el enojo del negro, solo queda el duelo. Un típico duelo criollo, con el poncho en el brazo enrollado como escudo y las dagas esperando abrir el vientre hasta el tórax.
El que vence es el hombre pálido, quien no tiene piedad de su amigo, a quien insulta y destripa.
Luego se va, como si no hubiera acontecido nada grave. Parece un hombre impasible.
Solo Elvira, con sus grandes ojos tristes, parece haberlo conmovido, parece haberle hecho entender que quizás otra vida es posible, con otros sentimientos.
De todas formas, en este final cerrado, el hombre pálido perdona la vida de Elvira y su madre pero es implacable con su ex compañero, que muere con una muerte terrible, llamando a su madre, desamparado y traicionado en medio de la lluvia.