domingo, 8 de septiembre de 2019

A UN OLMO SECO, de Antonio Machado

Antes de leer y reflexionar sobre este poema, escucha esta canción, cuya letra es del poeta Machado y su música de Joan Manuel Serrat. Pero esta versión está transformada al flamenco, el estilo musical por excelencia de Andalucía y la canta Calixto Sánchez:

https://www.youtube.com/watch?v=E2GwSY3wF-s



En Uruguay tenemos una variedad de olmo que llamamos "álamo". Es un árbol que se suele plantar al borde de caminos y carreteras, para dar sombra, uno junto al otro.



A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera. 
Tradicionalmente, se interpreta este poema como una metáfora de la esperanza que aún tenía Antonio Machado sobre la mejoría de su joven esposa Leonor, enferma gravemente de tuberculosis.




Antonio Machado 1875-1939


Leonor Izquierdo 1894-1912




Análisis de "A un olmo seco"


 Título 


Es un título que no entra dentro de la tradicional clasificación “epónimo”, “emblemático” y “simbólico”, porque parece en verdad una dedicatoria, un pequeño texto que a veces acompaña a otro y que adelanta que se va a realizar un canto, elogio, o agradecimiento a alguien valioso. A veces los poemas que cumplen  esta función se llaman “odas”.
Pero el título como siempre adelanta información, y así el lector sabe que se va a alabar un árbol “seco”, es decir, que se está muriendo. Hay una paradoja en elogiar a un ser vivo que se halla en tránsito hacia la muerte, en plena decadencia.
La primera parte del poema es una descripción minuciosa del árbol. Y lo curioso es que para ello Machado utiliza la forma de un soneto, es decir, dos cuartetos y dos tercetos.



 Primera estrofa: un cuarteto


El primer cuarteto explica objetivamente la situación presente del árbol, cuya vida ha sido aniquilada por un elemento arbitrario de la naturaleza , el rayo. Sin embargo, y ese parece ser el motivo de la alabanza, a pesar de la destrucción, el árbol puja por vivir y con la primavera le han salido unas “hojas verdes”. Así aparece al inicio del texto una alusión a la esperanza, al milagro azaroso de la vida.


 Al olmo viejo hendido, por el rayo
y en su mitad podrido
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.


 Este comienzo es casi in media res, lo peor ya sucedió. El rayo (símbolo desde la mitología griega de fuerza y de poder) ha partido un árbol que ahora no es considerado “seco”, sino “viejo”. Así, los adjetivos van siendo cada vez más amables dirigidos al olmo, pues en realidad, calificar a un árbol de “viejo”es considerar su fortaleza y porte. La vejez de un árbol es un atributo positivo, si bien este olmo también está “hendido”, y “en su mitad podrido”
El adjetivo “podrido”por cierto no es nada poético, pero el yo lírico, que observa de cerca el árbol, quiere ser rotundo y no eludir la grave situación en que se encuentra el árbol.
En la naturaleza nadie es inmortal y también los árboles perecen. Este olmo, antes de morir, parece tener aún la capacidad de producir hojitas verdes. Esta antítesis entre lo podrido y lo vivo llama la atención del yo lírico, que se ha detenido en el camino a observar este fenómeno, que luego calificará de "milagro”.


 El árbol. Símbolo ancestral 




Desde antiguos mitos a religiones, pasando por pueblos y sociedades, el árbol ha sido un emblema de la vida, muy unido a la existencia humana. El árbol de la sabiduría está en el Génesis de la Biblia, pero también hay un árbol en la representación del mundo de los vikingos.
En Paraguay, está el árbol de Artigas, un jacarandá bajo el cual Artigas  ya anciano buscaba su sombra. El árbol destruido por los bombardeos nazis en la ciudad vasca de Guernika, es un símbolo de la masacre que allí se perpetró y que inspiró a Picasso en su obra maestra.
El árbol tiene un vínculo con los cuatro elementos esenciales: el agua, la tierra, el aire y el fuego. Sus hojas reciben la lluvia, pero sus raíces beben savia. Donde no hay árboles se genera un desierto. Las profundas raíces de un árbol están en contacto con la tierra generosa, de ella se hiergue recto, como el cuerpo humano. La verticalidad de un árbol genera una impresión de rectitud y nobleza.
Su copa es un hogar para múltiples  animales, pero también ofrece sombra y refugio a las personas, además de frutos y flores. Al estar en perpetuo crecimiento da la impresión de que se eleva hacia el cielo, y como las catedrales, es un signo de espiritualidad.
El árbol está unido también al fuego, pues es gracias a su madera que los seres humanos descubrieron y domesticaron al preciado elemento que les permitió  darse calor , luz en la noche y preparar alimentos.
Los árboles, cuanto más años tienen y su tronco es más grueso, y su copa más tupida, generan más admiración.
La Humanidad aprendió a plantar árboles, pero a menudo la propia Naturaleza los ofrece espontáneamente: es el caso de este olmo que descubre el yo lírico, árbol autóctono español que nació hace más de cien años a orillas del Duero, un río que atraviesa Castilla.



Segundo cuarteto 



¡El olmo centenario, en la colina
Que lame el Duero! Un musgo amarillento
Le mancha la corteza blanquecina
Al tronco carcomido y polvoriento.



 Aquí se observa que la voz del yo lírico sube de tono, exaltado. Los signos de exclamación se utilizan para expresar emoción. ¿Qué lo ha conmovido al yo lírico? Por un lado el hecho de que el olmo es venerable, tiene más de cien años, tiene más longevidad que el ser humano. También la maravilla de la unión entre río y mundo vegetal, pues el olmo ha nacido porque hay una colina que “lame el Duero”.
 El río está personificado y con una metáfora se habla de la humedad y la vitalidad que como un gran padre protector brinda el río a a su alrededor.
La admiración hace que el yo lírico se acerque cada vez más al árbol y lo describa con lujo de detalles. Pese a haber resistido más de cien años, ahora el olmo está cubierto de musgo “amarillento”y la corteza está “blanquecina” y “polvorienta”.
Obsérvese el uso de adjetivos a los que se les ha anexado sufijos ( partículas que se colocan al final para dar un matiz a la palabra) , negativos: –ento, -cina y –iento se usan para agudizar estados de enfermedad o decadencia.
No obstante, y pese a la antítesis entre las hojas verdes nuevas y el musgo que se asocia con lo putrefacto, el viejo y herido árbol aún alberga vida. Una vida secreta de hongos e insectos que descubre el atento yo lírico, y que es vida al fin.
“Nada se pierde, todo se transforma”parece que dijera Machado con su árbol. Todo es vida. Por eso en los tercetos del soneto el yo lírico tiene el valor de igualar la vida de un pájaro de bello cantar (el ruiseñor), con las hormigas y las arañas.
Se realiza una afirmación de lo que el árbol ya no será a través de una comparación negativa.



No será, cual los álamos cantores
Que guardan el camino y la ribera
Habitado por pardos ruiseñores.


La comparación muestra la  diferencia entre el olmo y  los álamos, que estarán llenos de pájaros y cantos. Recuérdese que en la tradición poética el ruiseñor es símbolo de la alta poesía.
Este viejo árbol albergará otros animalitos, seguramente menos poéticos, pero muy trabajadores y sistemáticos, como esos insectos que ahora descubre tan voluntarioso el yo lírico.


Ejército de hormigas va trepando
Por él, y en sus entrañas,
Urden sus telas grises las arañas.


Ni las arañas ni las hormigas son animales que simbolizan la belleza, pero sí el trabajo, la paciencia y el esfuerzo. Y allí están, muy vivos, en el olmo que los alberga y les da casa y cobijo.
En este segundo terceto se observan varias aliteraciones: resuenan la “r”y la “ñ”, que se repiten, para mostrar con su sonido el incesante trabajo de los insectos.
Pero entonces el soneto termina para que el poema se convierta en un canto emocionado dirigido a un “tú”, y el yo lírico le hable al árbol que, si bien no puede contestarle, parece escucharlo, mudo.


 El deseo del yo lírico 


¡Antes que te derribe, olmo del Duero,
Con su hacha el leñador, y el carpintero,
te convierta en melena de campana,
lanza de carro, o yugo de carreta,
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde del camino,
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida!



En este diálogo imposible con el árbol el yo lírico se proyecta al futuro y reflexiona sobre el destino del árbol. Es indudable que morirá, que terminará su ciclo vital. ¿Pero cómo?
Preguntarse eso es como si el yo lírico se preguntara sobre su propia muerte. Nadie tiene esta respuesta, pero el poema baraja distintas hipótesis. Hechos que sucederán, en algún momento, y antes de que sucedan, el yo lírico quiere escribir sobre este árbol.
Es importante la anáfora del adverbio antes, que se repite a comienzo de verso tres veces, para indicar la urgencia de hacer algo porque al árbol le queda poco tiempo de vida.
Es entonces que aparece aludido el ser humano, pero no cualquier persona, sino aquellos que pueblan el campo y que pertenecen al mundo del trabajo. Es retratado en su vida cotidiana el sufrido pueblo español, que cuando Machado escribe este poema era aún muy pobre.
Son varios los oficios aludidos, explícita e implícitamente, que usarán ese árbol para la vida. Se mencionan explícitamente el leñador y el carpintero.
El leñador es un oficio para el que se necesita no solo fuerza sino también destreza y conocimiento de los árboles. El oficio de carpintero es uno de los más antiguos del mundo, Jesús era carpintero como su padre, José.



El carpintero de un  pueblo del campo profundo en ese mundo rural hará múltiples objetos, pero Machado elige la “melena de campana” , la “lanza de carro”, y el “yugo de carreta”. Objetos vinculados al duro trabajo: la campana es tocada por el cura para despertar al pueblo, no solo se va a misa sino también a trabajar. La lanza de carro es el palo que une la estructura de las ruedas, y evoca a todos aquellos que trasladan en carro los productos agrícolas.



El yugo de una carreta es un instrumento muy fuerte y pesado para sostener el arado que sujeta la cabeza de dos bueyes: así se labró la tierra durante siglos antes de la invención del tractor.
Pero también el olmo puede llegar a encender el fuego de una cocina, del hogar o fogón con que se calienta la familia y donde las mujeres cocinan sus guisos que luego alimentarán a todos.




Pero toda esta enumeración y alusión a trabajos termina en “mísera caseta”: el diminutivo , - eta supone una casa muy precaria y humilde, pero el adjetivo mísera habla de penurias, quizás de hambre.
El olmo puede ayudar a los seres humanos pobres a trabajar, a vivir.




El último oficio aludido es el de escritor, que lleva siempre consigo una "cartera", un poeta caminante, que porta una libreta donde tomar anotaciones ante las sorpresas que le surgen en el camino, como las ramas verdes del olmo casi muerto.


Conclusión



Mi  corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida
otro milagro de la primavera.

Los últimos versos del poema unen el texto y el contexto. El plano autobiográfico se manifiesta de lleno y se une al paratexto final (Soria, 1912), espacio y tiempo del drama de la pareja Antonio Machado-Leonor Izquierdo, a quienes la enfermedad y la muerte separó en plena dicha.
        

domingo, 17 de marzo de 2019

ROMANCE DE LA CASADA INFIEL, de Federico García Lorca





Un poema sobre la libertad y el amor

El escritor Federico García Lorca (poeta y dramaturgo, 1898-1936) sentía una profunda admiración por la tradición popular. Escuchó siempre con atención los cantos que surgían del pueblo.  A pesar de ser un hombre culto, perteneciente a la clase alta de Andalucía, tuvo la idea de crear un libro a la manera de los viejos romances que se cantaban en la Edad Media y que continuaron transmitiéndose a través de los siglos.
Usó entonces una poesía con componente narrativo (una pequeña anécdota) que se contaba a través de un yo lírico desbordante de metáforas, con gran sonoridad. Los versos de los romances escritos por Lorca son octosílabos y presentan rima asonante alternadamente con un verso blanco (sin rima).
En el “Romance de la casada infiel”, la rima i-o se presenta curiosamente en los versos impares, a diferencia de los romances medievales, cuya rima está en los versos pares.
Los personajes de este libro, como su nombre lo dice, son gitanos. El pueblo gitano, con su especificidad, sus ritos y costumbres, ha vivido en España desde hace siglos, antes incluso que los romanos y árabes. Pero ha sido una minoría étnica a menudo perseguida y marginada.
Víctimas del racismo, con su peculiar forma de vida, los gitanos viven con una gran intensidad su cultura y rituales, y sobre todo, cantan, bailan y producen música.
En el poema “La casada infiel” los personajes se conocen en una fiesta, una noche de Santiago.
Es pleno verano en Andalucía, y la parece haberse llenado de guitarras y sinuosos movimientos de los bailarines. Es un momento propicio para que los seres humanos disfruten con todos sus sentidos y con su cuerpo.
Pero la voz que cuenta la historia lo hace después que la noche de Santiago pasó. El gitano que dice "Y que yo me la llevé al río/ creyendo que era mozuela/pero tenía marido". Parece estar haciendo una confesión a un otro. ¿A nosotros, los lectores? No en la ficción. En el mundo gitano que crea Lorca, esa voz casi dolorida parece estar confesándose con un compadre, con otro gitano, un igual.
En el inicio el poema sintetiza la historia que se va a desarrollar y que ya había anunciado el título (epónimo y emblemático). Se trata de una historia de adulterio. Pero a medida que oímos la voz del gitano, nos damos cuenta que ha sido mucho más que eso.
El tema del poema es la pasión desbordante a la que los códigos sociales -en este caso reglas gitanas- colocan "bridas y estribos".
En la lucha entre la libertad y la represión termina triunfando esta última, pero sin duda la memoria del gitano ha quedado marcada para siempre por esa mujer que es capaz de emular a la luna, por su belleza, personalidad y misterio.


"La casada infiel"

Introducción:

Los tres primeros versos del poema son el resumen que el yo lírico-el personaje gitano a quien le aconteció la historia- realiza de su narración a un oyente ficticio, que en silencio lo escucha.
Tal vez sea un gitano como él, un cómplice a quien contar confidencias.
Su tono coloquial -"Y que yo"- muestra al gitano anhelando desahogarse. Hay implícita una frustración, "creyendo que era mozuela / pero tenía marido". En los valores culturales gitanos, donde la virginidad de las mujeres es exigida y a la vez codiciada, un hombre le concede una importancia enorme en ser el primero que "posee"a una mujer. El gitano no parece sentirse culpable de algo que hubiera sido una falta para el grupo, llevarse una mozuela al río. Pero es la mujer la que en definitiva se da el gusto de transgredir las normas, no era mozuela pero era casada. Fue un amor prohibido, pero quien realizó la ruptura con los códigos fue la mujer.
El yo lírico parece explicar las circunstancias que lo llevaron inevitablemente a ese amor. Todo parece predestinado para que ambos se amen: fue de noche, en pleno verano (Santiago es el 25 de julio, donde hace mucho calor en Andalucía).
Ha habido una fiesta y han bailado juntos, se termina (se apagan los faroles), la gente se va por las "esquinas" que se aluden en un momento, parecen quedar solos y en silencio (se encendieron los grillos). En esta antítesis y sinestesia (mezcla de sensaciones) se muestra la complicidad de la naturaleza con los amantes.
Están frente a frente y el gitano por compromiso con su propia masculinidad, decide llevarla al río.Ella se deja hacer, parece sumisa y pasiva. Sin embargo, una vez que él la toca, el cuerpo de ella se despierta al deseo, es entonces que el lenguaje poético se acelera y comienzan las comparaciones:
"toqué sus pechos dormidos/y se me abrieron de pronto/ como ramos de jacintos".
Es esta la primera de una serie de imágenes poéticas en donde la gitana es equiparada a elementos de la naturaleza blancos, bellos y exquisitos, por su perfume o su textura.

Esta sensación táctil y olfativa se ve incrementada cuando el gitano baja con sus manos por el cuerpo de la mujer y en la oscuridad descubre "el algodón de su enagua". La gitana bajo sus faldas tiene una prenda íntima pulcra y blanquísima, de tan limpios que están los volados de la enagua crujen con el contacto ya casi violento del excitado gitano, cuyos dedos anhelantes son asociados a través de una metáfora con los peligrosos cuchillos que siempre portaban hombres como él.



Se desata la pasión junto al río

La primera parte del poema termina con estos versos:

Sin luz de plata en sus copas
los árboles  han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río

Los gitanos se van acercando al río. El río en la obra de García Lorca el río es un símbolo muy importante, representa la existencia humana llena de vitalidad. Fresco y lleno de fuerza y movimiento, es el espacio ideal para que se produzca el encuentro entre los amantes.
No es fácil llegar a él. Y menos en la oscuridad. es una noche sin luna, la luna aún no apareció, o está oculta. Pero es aludida como en muchos de los poemas de Lorca, a través de una metáfora: "sin luz de plata en sus copas". Los árboles en la oscuridad parecen proteger a los amantes de las miradas ajenas.
Los otros están muy lejos, están representados por sus perros, perros entrenados para vigilar y prohibir.
Ahora, los amantes, están solos.
Cuando llegan al río deben atravesar varios obstáculos. Se produce una enumeración de vegetales tupidos y pinchudos: zarzamoras, juncos, espinos... no parece importar la dificultad, por fin el río los acoge como un alivio.
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
El yo lírico parece insinuar que ambos se han echado sobre el limo (arenilla, barro húmedo y suave) como si este fuera un lecho, una cama con que la Naturaleza los recibe.
Pero él está sobre ella, con el peso de ambos cuerpos parece formarse un hoyo, quizás el limo los está envolviendo como si fueran Adán y Eva, que nacieron respectivamente del barro y ella de una costilla de él, según el mito biblíco,
La grafopeya "mata de pelo"muestra a la gitana como una mujer muy bella, femenina y salvaje. A continuación cuatro versos con un ritmo muy marcado enumeran los gestos a través del verbo "quitarse"que conlleva el acto de desnudarse. Ya no es el gitano quien debe tocar a la gitana para que ella despierte. Ambos se sacan cada uno la ropa, en pie de igualdad. Se quitan las prendas que simbólicamente los asocian a los roles femenino y masculino. Los corpiños de la gitana comprimían su silueta, pasa a quedar al descubierto su piel que es deslumbrante para el gitano, quien realiza una serie de comparaciones aumentativas con objetos maravillosos de la Naturaleza"Ni nardos ni caracolas/ tienen el cutis tan fino/ni los cristales con luna/ relumbran con ese brillo".
Él por su parte también se desnudó, se mencionan dos prendas que sujetan y constriñen, y que están asociadas a lo masculino: la corbata y el cinturón con revólver. Ese hombre belicoso ha quedado vulnerable a merced del amor.




Las metáforas hablan


Nudo y desenlace de "La casada infiel"

La relación amorosa es explicada a través de metáforas. La gitana se asocia con flores (nardos), con caracolas (caracoles de mar, recubiertos de nácar por dentro), su belleza es festejada a través de las palabras. En el momento de mayor sensualidad del poema, las metáforas resultan misteriosas: sus muslos se me escapaban/como peces sorprendidos/la mitad llenos de lumbre/la mitad llenos de frío.
Es razonable que los muslos se comparen con los peces, por su forma alargada y su gran movilidad, pero no queda claro por qué la antítesis fuego/frío define a la gitana. 
Quizás esa mujer tan libre y sensual no pueda poseerse nunca del todo. Cuando el poema llega a su momento culminante, la gitana es equiparada a una potra de nácar. 
El caballo en la poesía de García Lorca es símbolo de libertad y de gran vitalidad, al mismo tiempo esta hembra de caballo es sumamente joven, de ahí su energía y belleza. Ambos se aman sin bridas y sin estribos , que son las riendas  y  aperos del caballo con los que el jinete lo controla y domestica.
Esta mujer es incontrolable y produce en el gitano sentimientos incontrolables, es sin duda la mejor noche de su vida.
Pero cuando todo termina nos percatamos que de pronto se rompió la magia y el gitano empieza a decepcionarse, se ha dado cuenta de que esa mujer tenía experiencia y deseo propio y no es la mozuela que creyó.
El gitano se va del río muy enojado como se visualiza en la imagen de las hojas de los lirios batiéndose con el viento, y el adjetivo sucia para referirse al estado en que quedó la gitana, como si ya nada puro quedara en ella.
Él se siente estafado y por eso no desea continuar la relación, como se deduce del hecho de que después, en algún  otro encuentro no explicitado, le regale un costurero como despedida. 
El costurero era un objeto clave en la vida doméstica de las mujeres, que cosían su propia ropa y la de la familia.El objeto regalado parece insinuarle a la mujer que cumpla con su rol de esposa y no se salga de su lugar de mujer fiel y sumisa.
El gitano se reprime varias veces: en una ocasión no quiere decir por hombre/las cosas que ella me dijo. Evidentemente  no quiere enamorarse en un acto de represión, pues toda su naturaleza ha quedado fascinada con aquella mujer con quien compartió momentos de extrema felicidad.
Hay una gran ambigüedad al final del poema. Prácticamente se repiten los versos del principio, pero con una diferencia. al principio del poema parece que él fue al río creyendo que era mozuela, dejándose llevar por su intuición. Pero al final, aclara que teniendo marido ella LE DIJO que era mozuela cuando la llevaba al río. Al gitano parece ofenderlo el engaño que vivió, más que el hecho de que en verdad ella sea esposa de otro.
Sin embargo, no sabemos del todo quién ha mentido. Quizás todo fue una suposición como al principio, quizás él anhelaba ser el primero y ella nunca se lo sugirió, quizás fue en el momento en que ella murmuró esas palabras que él no quiere repetir el momento  en que se reveló la verdad.
Lo cierto es que todo queda cerrado, sin ninguna posibilidad de futuro. El peso de la cultura machista del gitano puede más que sus sentimientos y deseos.


Es posible sentir una ironía del autor hacia su personaje que se niega a sí mismo la posibilidad de ser feliz. Al mismo tiempo se percibe una empatía hacia las mujeres que rompen las normas y una denuncia de la represión social que no solo sufren los gitanos.

martes, 23 de octubre de 2018

EMMA ZUNZ, de Jorge Luis Borges


JORGE LUIS BORGES (1899-1986)




Sus temas obsesivos




1) La realidad humana está llena de símbolos.
2) Todo acercamiento a la realidad es una hipótesis, una conjetura.
3) Toda realidad es inaprensible: al no poderse conocer, realizamos esquemas para entenderla.
4) Es obligación de los seres humanos plantearse esquemas para entender el universo, aunque sean provisorios.
5) Un instante resume la vida completa de un ser humano. Porque hay un momento en el cual se comprende el propio destino.
6) La realidad se parece demasiado a la literatura, la ficción se parece demasiado a la verdad, hay veces que se superponen y confunden.
7) El laberinto es el símbolo que mejor representa el universo.
8) Todo ser humano es dos seres humanos. Somos uno y lo contrario también. Convivimos con nuestro propio doble.
9) El mundo es percibido como un sueño.
10) La vida es una intrincada concatenación de causas y efectos.
11) Los seres humanos estamos condenados a la memoria, el olvido no es posible.
12) El universo es un sistema de espejos donde todo se reproduce hasta el infinito.
13) La existencia humana tiene mucho de caos, el individuo parece estar perdido en un laberinto.
14) “Un hombre es todos los hombres”: cada ser humano concentra en sí a toda la Humanidad.
15) La vida puede ser entendida como un libro ya escrito y el universo como una biblioteca infinita.


"Emma Zunz", de Borges



Presentación de la historia

El cuento comienza con una fecha precisa: 14 de enero de 1922. Es un día al que a una joven argentina de ascendencia alemana, le cambia la vida para siempre.
Ese día recibe una carta, de alguien que no conoce, proveniente del Brasil. La carta le informa que un hombre – Maier- se ha suicidado. Pero ella sabe muy bien que el muerto no se llamaba así, sino que tenía un nombre muy similar al de ella, Emmanuel Zunz. Era su padre, un prófugo que había cambiado su identidad.
Así se devela, de golpe, la profunda soledad de Emma. Su amado padre estaba escondido en algún lugar fronterizo, como si fuera un delincuente. Luego el narrador nos explica que, su padre, “el último día le había jurado que el ladrón era Loewenthal”.
Con pocos datos, el narrador (omnisciente, externo, que parece conocer muy a fondo la historia), mientras presenta el dolor de Emma ante la muerte de su padre brinda también a través de pocos detalles una relación de tres: el culpable, Aarón Loewenthal (antes gerente y ahora dueño de la fábrica, y verdadero autor del desfalco), la víctima , Emmanuel Zunz, (el cajero acusado de estafa) y ella, Emma, hija de la víctima y subordinada del culpable, pero que se va a erigir en jueza y verdugo: siente el deber de ser la encargada de ejecutar la justicia que los hombres no han sabido impartir.
Así, con un simple papel, con meras palabras, se desencadenan acontecimientos graves. La palabra adquiere una importancia de hecho demostrable. La verdad del padre se convierte en realidad absoluta. Y la muerte del padre deja de ser un suicidio de un hombre deprimido para transformarse en una muerte desencadenada por un ser despreciable, el traidor, Loewenthal, que en la mente de Emma merece ser castigado.
Emma llora la pérdida de su único afecto, pero también elabora un plan. El lector supone que ha decidido acabar con la vida del verdadero culpable del deshonor y muerte de su padre y de tanto dolor para ella.
El narrador va dosificando información sobre Emma, así, a través de los recuerdos del personaje (prolepsis), se indica también que esa chica que está urdiendo un plan siniestro, sin embargo, alguna vez tuvo una infancia feliz, que tuvo una madre, una casa, vacaciones junto al río. Ese pasado se perdió, y el tiempo se ha permutado en un solo instante: la muerte de su padre, como si esto fuera lo único que realmente le había pasado en la vida.
Hasta aquí, el lector puede pensar que la importancia enorme de esta muerte se debe al amor que le había tenido a su padre. Luego, comprenderemos que Borges maneja un sistema implacable de causas y consecuencias, por lo tanto, la muerte de Emmanuel Zunz será el factor determinante que hará que el cuerpo de Emma termine por ser ultrajado y que ella se transforme en una asesina.
Al terminar de proyectar el plan, Emma intenta disimular y comportarse como si nada hubiera sucedido. Es entonces que el cuento muestra la vida cotidiana que Emma ha tenido hasta ahora. Ha sido simplemente una obrera de 18 años, que vive sola en una pensión como tantas chicas inmigrantes en el Buenos Aires de la década del 20. Solo tiene amigas con las que va al cine y al gimnasio y jamás menciona la posibilidad de un novio, porque los hombres le producen terror.
Ese mundo rutinario se va a perder violentamente.
Su plan comienza a ejecutarse. Dice el narrador que Emma “ya era la que sería”. Con ello se siente la idea tan querida a Borges de que en todo ser humano se aúna toda la humanidad. “un hombre es todos los hombres”. La identidad no es una. Una persona puede ser todo lo contrario de lo que cree ser. Emma se va a transformar en otra. Hasta ahora, era una chica tímida, humilde, trabajadora, moralista. Era virgen.
Cuando ejecute el plan va a necesitar ser fuerte, capaz de mentir, de enfrentarse al mundo, de dar su cuerpo en sacrificio, de mentir y de matar.
Para eso necesita un “ayudante”. Lo elige: se fija en el diario y mira qué barco va a zarpar del puerto de Buenos Aires esa misma noche… Un marinero desconocido de ese barco la ayudará, sin saberlo, a cumplir su “objeto deseado”: la venganza





La complicación

El narrador no dice cuál  es el plan de Emma. Este relato, por cierto, tiene mucho de cuento policial, de misterio, género que le gustaba mucho al gran lector Borges.
En principio, a Emma se la muestra disimulando. Intenta que aquel día, el que serviría para su venganza ,(o desde su punto de vista para hacer cumplir la Justicia), parezca igual a todos. Nadie debe sospechar de ella.
Dos elementos aparentemente inconexos aparecen mencionados: uno, la búsqueda en el diario de los nombres de los numerosos barcos que se hallan en el puerto de Buenos Aires. Por fin encuentra uno que zarparía esa misma noche para Malmö, Suecia. Un barco cuyos marineros ya no estarían al día siguiente.
Por otro lado, concierta con Loewenthal un encuentro, supuestamente para delatar a sus compañeras de trabajo, que estaban planificando una huelga.
Entonces sale de su barrio obrero y se dirige al “infame Paseo de Julio”, un lugar de Buenos Aires asociado al trasiego de prostitutas.
Ella, sola, de quien el narrador nos ha dicho que los hombres le inspiran terror, se mete en esos bares de marineros donde se ejerce la prostitución. Deambula y se ve multiplicada por espejos, como si fuera otra. ¿Es que hay varias Emmas?
Emma encuentra a los marineros del barco nórdico, un  buque que ya no estaría al día siguiente. Y finge ser una prostituta más. Dos marineros son señalados por el narrador. Emma elige al más desagradable, para que “la pureza del horror no fuera mitigada.”
Luego el hombre la conduce por pasillos, por pasajes, como si detrás de él Emma estuviera recorriendo un laberinto. Los espacios son enumerados por el narrador con el polisíndeton y.
Cuando llegan a una habitación, la puerta “se cerró”. Es un instante determinante en la vida de Emma.
La joven de 18 años, al fingir que es una prostituta, mantiene una relación sexual que es vivida de modo doloroso y traumática con el desconocido. El momento es atroz, y en lugar de pensar que se trata de un mero  eslabón en la cadena de hechos que constituyen el plan, solo siente el horror. Por su cabeza pasa como un relámpago que su padre le había hecho eso mismo a su madre. Ese es el momento en que su padre empieza a dejar de ser su héroe, la víctima a la que hay que vengar. Es un hombre más. ¿Y si hubiese mentido al despedirse?
Cuando el marinero se va y deja el dinero, ella en repudio por la agresión sexual recibida lo rompe. Pero Emma ha sido criada en la religión y la moral, y a través del estilo indirecto libre el narrador omnisciente sugiere que Emma respeta el pan, el dinero, todo lo que se consigue a través del esfuerzo y el trabajo.
Luego se da prisa por vestirse y salir de allí. A pesar del asco que siente por su cuerpo, su plan debe continuar.
Trata en el tranvía de que nadie mire su rostro. Una culpa la consume, aunque en su plan ella se propone sacrificarse para poder vengar a su padre y restaurar la justicia.
Sin  embargo, el momento que vivió con el marinero la transformó. Ahora la víctima no es solo el suicida: el padre desterrado y perseguido.
Ahora la principal víctima es ella misma, con el cuerpo herido por un ultraje  no deseado, aunque voluntario. En definitiva, es el padre, y la necesidad de vengarlo  y de tener una coartada para su plan, quien ha ocasionado ese horror tan parecido a una violación. El narrador le llama ultraje.
Nada sucede como previó, del todo. El destino es imprevisible.
Ese hecho es la verdadera complicación, y cambia el destino del personaje. Ella seguirá viéndose como una vengadora, pero ya no de su padre, sino de sí misma.





El desenlace

Cuando Emma se dirige al encuentro del antagonista (Aarón Loewenthal), el lector tiene la impresión de que se acerca el desenlace.
Pero antes de contarlo el narrador ofrece un retrato psicológico de quién es el responsable supuesto de tanto dolor en la familia Zunz.
No se dan grafopeyas de él, pero sí etopeyas. Es un hombre solitario, pues vive en los altillos de la fábrica (antes era su gerente y ahora es su propietario). En verdad, desconfía de todos. Guarda un revólver en el cajón del escritorio. ¿Por qué? ¿Acaso teme que alguien quiera matarlo? ¿Es capaz de usar ese revólver? ¿Contra quién?
Vive sin mujer (es viudo, pero su mujer le dejó una cuantiosa herencia), y no tiene hijos. Parece no querer a nadie. Una reja y un perro que no cesa de ladrar muestran cuán inseguro es, se protege a él mismo y a su dinero. El narrador da indicios de que es un gran avaro.
Si abrió la reja y ató el perro, es porque cree que Emma Zunz viene a darle información sobre una huelga de las obreras de la fábrica.
Cuando Emma llega, el plan sigue su curso. La idea de Emma es pedirle a  Loewenthal vaya a buscar un vaso de agua y aprovechar su ausencia para sacarle el revólver del cajón. Luego, hacer el juicio que los seres humanos no supieron hacer. “He vengado la muerte de mi padre”, pensaba decir.
Como si no dudara de que el culpable de la muerte de su padre es Loewenthal, y por lo tanto, su asesino, entonces el "asesino" debe morir sabiendo que no es impune, oyendo antes su sentencia. Emma se cree un instrumento de la justicia de Dios y quiere demostrarle al hombre que odia que, tarde o temprano, la justicia llega.
Pero ante Aarón Loewnthal se le desbarata el plan. Casi olvida al padre. Necesita matar al hombre por el cual se dejó violar por el marinero. Qué importa que estuviera buscando una coartada. Loewenthal es el origen de la catástrofe que vivió el cuerpo de Emma. Se asiste a la aparición de un tema dilecto de Borges: las culpas se transmiten,  una culpa es causa y otra la consecuencia, se salta de una a otra.
Es tal la urgencia de Emma  por matar al "traidor" que dispara sin hacer el juicio que se proponía.  Cuando pronuncia las palabras meditadas... Aarón ya ha muerto.
Luego llega un final ¿cerrado o abierto? En este el narrador explica cómo Emma realiza una llamada telefónica y acusa a Loewenthal de haberla violado, por lo tanto se sugiere  que lo ha matado en defensa propia. "La historia era increíble, pero se impuso a todos porque sustancialmente era cierta", dice el narrador. Se supone que en 1922 el médico forense pudo constatar la violación.
Esa llamada dirigida a la policía se creyó, parece transmitir el narrador. Es que Emma está diciendo de alguna manera la verdad. Ha sido ultrajada, ella es una víctima, el gran culpable es Loewenthal.
Pero hay otra verdad: se ha convertido en una asesina. Y ha violado el gran mandamiento: “No matarás” y también “No levantarás falso testimonio.”
Se convierte así en la culpable absoluta del cuento.






domingo, 5 de noviembre de 2017

MACBETH, de Shakespeare



Imágenes de representaciones teatrales de Macbeth


Macbeth  es una tragedia

Las convenciones literarias  clasifican el género dramático en : tragedias, comedias y tragicomedias. A diferencia de las dos últimas, que culminan en un desenlace feliz y positivo para el protagonista, en la tragedia el final siempre se desencadena junto a muertes o eventos terribles.
El héroe trágico es un personaje que lucha contra su destino. No es un personaje plano o sencillo, en el caso de Macbeth, no es un simple malvado.
La muerte del héroe es algo que se presiente a lo largo de toda la obra y al final, en lugar de simplemente  sentir un alivio por su muerte, se siente lo que Aristóteles llamaba "piedad y horror".
El filósofo griego decía que la tragedia era una representación grave, seria y completa, de cierta extensión, También consideraba que los personajes de la tragedia debían ser conocidos. En el caso de Macbeth, esto se cumple perfectamente. Pues Macbeth fue un rey escocés del siglo XI que efectivamente mató a un rey Duncan.
Shakespeare escribe su obra en el siglo XVII ( se estrenó en 1606) y para componerla se valió de crónicas históricas. Pero no por ello deja de ser poeta. Aristóteles considera que quien escribe una tragedia debe ser un  poeta y debe crear a partir de hechos conocidos acciones grandiosas que lleven al público a compasión.
Un elemento clave en la tragedia es que se cambia de estado: Aristóteles dice que los hechos "deben ser como una revolución, y se debe dar la conversión de sucesos en contrario".
En Macbeth, el mejor guerrero del rey, un hombre fiel a Duncan, admirado por los nobles y por su pueblo, pasa a ser un asesino que  acuchilla al monarca en la cama  cuando este es su huésped, mientras el rey duerme.
Luego que empieza su carrera de asesino ya no puede parar  y mata a todos aquellos que en forma paranoica ve como sus sus enemigos: a su mejor amigo, Banquo, y dado que no logra matar a Macduff, en el que desconfía, mata a toda la familia de este, a su mujer, sus niños, sus criados...
El amor que a Macbeth le suscita su esposa en el comienzo de la obra lo lleva a enviarle una carta donde le comunica inmediatamente los vaticinios de las "hermanas fatídicas", incluso luego se deja seducir por las palabras de ella y cumplir sus malignos deseos.  Pero al final de la obra Lady Macbeth parece no importarle en absoluto a su marido: cuando le comunican su muerte, parece solo que para él fuera inoportuna.
El caso de esta obra es una tragedia extrema: su tema es la AMBICIÓN. Cómo Macbeth con tal de obtener la corona y conservarla es capaz de destruir a su prójimo premeditadamente es un ejemplo de los casos en que en la Humanidad el poder se consigue con el derramamiento de sangre.
Pero al mismo tiempo, la obra muestra a través de varios monólogos el sufrimiento de ese hombre que destruyendo a los otros se destruye a sí mismo. Su conciencia queda atormentada por la sangre que derramó. Siente que la sangre de sus víctimas ha impregnado su piel y nunca más podrá lavarse, ni con todas las aguas del océano.
Asimismo, Lady Macbeth al final de la obra, ya completamente frágil y desquiciada, ve sus propias manos manchadas de sangre, las bellas blancas manos de una noble dama se le aparecen a sus ojos angustiados como rojas, para siempre.
Lo trágico de esta obra de Shakespeare consiste en sumergir al espectador en almas que han elegido el camino del mal pero que siguen perteneciendo a seres humanos con valores, conciencia y remordimientos.
Esta dicotomía entre el bien y el mal los enloquece y los lleva a la destrucción.
La obra nos plantea el dilema de por qué el ser humano es capaz de matar (por querer más poder, fortuna, etc.) sabiendo que lo que hace es de extrema gravedad y con consecuencias catastróficas.
La corona de la culpa es mucho más pesada que una corona de oro.




miércoles, 11 de octubre de 2017

EXPLICO ALGUNAS COSAS, de Pablo Neruda

                                               "Guernika", de Pablo Picasso, 1937


Explico algunas cosas


Preguntaréis: y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
                                      Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
                                                        Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
                               Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
                                                   Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
                        pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles



Neruda frente a la Guerra Civil Española

La protesta del testigo


El yo lírico se dirige en este poema a varios interlocutores. Al inicio y al final, las estrofas interpelan a los lectores. El inicial “Preguntaréis”, supone el yo lírico. Es un yo lírico que se acerca mucho al autor. Parece que estuviera hablando el propio Neruda.
Como poeta consagrado, sabe que lo que escribe tiene incidencia en la sociedad. Pero también es  consciente de la ruptura que su poesía nueva implica con respecto a sus anteriores poemas que lo encumbraron en la fama, como por ejemplo, Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Ante la irrupción del fascismo en su vida y en la del mundo, el yo lírico ya no puede hablar del amor de pareja (representado en las lilas y amapolas), ni del amor a su tierra (representada en los volcanes).
Usa una sola estrofa, constituida por un único verso, donde explicita el origen de su escritura: “Os voy a contar todo lo que me pasa”.
Más adelante los interlocutores van a cambiar. Mientras explica a los lectores su pasado reciente de paz, donde vivía en una ciudad llena de armonía como el Madrid democrático y republicano, de pronto parece recordar sus grandes amigos con los que compartió esa maravillosa experiencia, la fuerza cultural de la España de la década 20 y 30. Así, aparecen las figuras de Rafael (por el poeta Rafael Alberti) y Federico, (por Federico García Lorca, asesinado en agosto de 1936), que parece oírlo bajo tierra mientras sobre su cuerpo desaparecido crecen flores.
Y tras este paréntesis lleno de ternura, con preguntas retóricas que evocan un pasado perdido (anterior al golpe de estado militar liderado por Franco), la descripción del mundo en paz continúa.
Pero el poema parece quebrarse con el verso “Y  una mañana todo estaba ardiendo”. A partir de allí, las imágenes describen con enorme crudeza la destrucción de un bombardeo.
El yo lírico sabe quién es el responsable de tanta violencia y tanta sangre derramada. Se trata de los militares golpistas (“Generales / traidores”), que se alzaron contra la flamante República Española del Frente Popular, un golpe militar que apoyaron logísticamente Hitler y Mussolini.
A esos asesinos también interpela el poeta, y casi al final del texto promete que la vida y la Historia se vengarán y los liquidarán, que triunfará la democracia.
Lamentablemente, en España ello no sucedió y tras el triunfo de Franco se sucedieron cuarenta años de una durísima dictadura.
El poema fue inspirado por el horror que sintió Neruda ante la ruptura del orden que había elegido del pueblo, por la acción destructiva de fuerzas políticas que masacraban la vida que él amó.


LA ESTRUCTURA EXTERNA DEL POEMA PARECE CAÓTICA, LOS VERSOS NO TIENEN MÉTRICA NI RIMA Y LAS ESTROFAS TIENEN DISTINTA CANTIDAD DE VERSOS.
PERO EL POEMA TIENE RITMO, BRINDADO POR LAS REPETICIONES, LAS ANÁFORAS, LOS PARALELISMOS.
EN CAMBIO  EN SU ESTRUCTURA INTERNA SE VE CLARAMENTE DOS MOMENTOS ANTITÉTICOS: LA BELLEZA DE LA PAZ Y EL HORROR DE LA GUERRA.


Análisis de “Explico algunas cosas”

La vida en la paz





Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

El pretérito imperfecto “vivía” sugiere un periodo prolongado, un tiempo del recuerdo, un tiempo que parecía que nunca fuera a terminar. Es el tiempo de la felicidad. De la paz. El yo lírico, que en este caso comparte elementos de la autobiografía de Neruda, que vivió allí antes de la Guerra Civil Española: describe una ciudad llena de vida, donde resuena el nombre “Madrid”.  Para  explicarla  da una imagen visual y auditiva: es una ciudad llena de campanarios, de torres, que marcan con su bello sonido el paso del tiempo, pero también la armonía entre la cultura centenaria de la ciudad y los viejos árboles que han crecido adornando sus calles.

Desde allí se veía
 el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.

A su vez la ciudad estaba enmarcada en una región antiquísima, donde se cultivó el trigo, el viñedo y el olivo durante siglos y siglos. Castilla es una tierra árida, una extensa llanura marrón que sin embargo sus trabajadores han sabido labrar  y hacer producir su delicioso aceite.
Se utiliza un metáfora y una personificación para explicar ese paisaje peculiar que se ve desde la ventana, y una comparación muy sorpresiva: “como un océano de cuero”.

Mi casa era llamada la casa de las flores,
porque por todas partes estallaban geranios:
era una bella casa con perros y chiquillos.

 Los versos van de lo general a lo particular y el yo lírico también describe la casa donde fue feliz, una casa llena de flores coloridas en los balcones, característicos de Madrid. El “estallaban geranios” da una imagen de vida rebosante que se completa con los sonidos de los perros y los niños.
El poema interrumpe la descripción de los lugares amados perdidos para entrar en un coloquio íntimo con seres a los que llama a través de sus nombres propios, los amigos del poeta que compartieron la felicidad de vivir en el Madrid de los años previos a la guerra. Llama la atención que nombre especialmente a Federico, refiriéndose evidentemente a Federico García Lorca, asesinado en los primeros días de la guerra civil. Su cuerpo es imaginado por el yo lírico en una fosa desconocida pero saliéndole flores por la boca. Los amigos del poeta, perdidos por el caos de la guerra, aún dialogan con él porque viven en su memoria. Las preguntas son retóricas , no esperan respuesta. En un momento la emoción lo interrumpe y llama a su amigo “Hermano, hermano”.

 Todo
eran grandes voces,  sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles
con su estatua como un tintero pálido entre las merluzas:
 el aceite llegaba a las cucharas,
 un profundo latido
 de pies y manos llenaba las calles,
 metros, litros, esencia aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.


La enumeración, la mención de elementos de una misma serie, sigue siendo el recurso dominante del poema. Cada verso describe una imagen imborrable del barrio en donde vivió, Argüelles, que se caracteriza por sus mercados, mercados típicos españoles redondos, techados, que ocupan una manzana.
El poema se transforma en una serie de sensaciones como si el poeta estuviera allí recorriendo un mercado, asaltado por imágenes sensoriales de la belleza de los productos alimenticios de la tierra española, mucha comida que a partir de la guerra escaseará y hará morir de hambre a la población de Madrid.
La comida representa también el trabajo, la producción, la habilidad de los campesinos, que solo es posible crear en la paz. También una comparación luce en la enumeración: se trata de la estatua del poeta Quevedo, que aunque no es mencionado, su estatua aparece erguida, negra de bronce, como un tintero, en medio del colorido de los alimentos.
Se destacan ingeniosas metáforas: “ delirante marfil fino de las patatas” (por el color de las papas), e hipérboles (tomates repetidos hasta el mar).

Todo ello va a tener un terrible final:  el comienzo de la guerra, de los bombardeos y de la sangre.




Irrupción de la guerra


El mundo de paz, armonía y concordia entre la sociedad y la naturaleza descrito en la primera parte del poema tiene un momento en que se pierde por completo. El yo lírico lo identifica: “una mañana”. Es el primer bombardeo que sufre en Madrid, luego del golpe de estado realizado por Franco y las fuerzas fascistas el 18 de julio de 1936.
Para explicar el horror de las bombas primero realiza una enumeración y luego resume la destrucción en el símbolo del fuego.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces, 
y desde entonces sangre.


Esa destrucción tiene un responsable. Tiene nombre y apellido. Neruda explicita su indignación contra los militares fascistas que dieron el golpe de estado y atacaron a la República Española.

Los define como delincuente, porque son ellos los que violentan la ley. Para ello usan armas de última generación, los aviones prestados por su cómplice Hitler, y para atacar al pueblo español necesitan pagar mercenarios de otros pueblos (los moros, que se enrolaron en las filas de Franco).
A su vez, estos asesinos atacan la democracia y la República para defender los intereses de los poderosos de siempre en España: una aristocracia ridícula, obsoleta (representada en las joyas, las sortijas) y la iglesia católica, muy conservadora, representada en esos frailes negros a quienes no les importó ver morir inocentes en una actitud cínica e hipócrita.

Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas, 
bandidos con frailes negros bendiciendo 
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños 
corría simplemente, como sangre de niños.






El símbolo de la sangre se hace omnipresente, como sacrificio de víctimas que no debían morir, especialmente los niños, que son el futuro de la República.

Entonces el yo lírico se llena de furia y acusa y sentencia a los responsables de tal masacre.
Los insulta asociándolos a seres despreciables, malignos. Y que serían rechazados entre seres de su propia especie inclusive.
Se produce una enumeración caótica, violenta, de metáforas que muestran a los militares de Franco como la peor escoria.

Chacales que el chacal rechazaría, 
piedras que el cardo seco mordería escupiendo, 
víboras que las víboras odiaran!

No obstante,  pese a la vileza de Franco y sus secuaces a través de una metáfora explica la rebelión popular con que obreros, campesinos y civiles intentaron detener el golpe militar defendiendo la democracia con todo tipo de armas. España unida, para el yo lírico, renace con valentía y hace frente (“he visto levantarse”), a la traición militar.
Es el comienzo de la heroica gesta del pueblo español que intentaría preservar la República y que tras tres años de lucha sería derrotada en 1939.

Frente a vosotros he visto la sangre 
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola 
de orgullo y de cuchillos!

Generales

traidores:
mirad mi casa muerta, 
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo 
en vez de flores, 
pero de cada hueco de España 
sale España, 
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos, 
pero de cada crimen nacen balas 
que os hallarán un día el sitio 
del corazón.

El poema finaliza muy cerca de cómo comenzó. Nuevamente se dirige a los lectores para moverlos de su pasividad, para que entiendan que su poesía cambió definitivamente de temática (de una poesía amorosa que alaba la naturaleza pasa a ser una poesía comprometida, política) y termina con una exhortación a que todo el mundo defienda y se comprometa con la democracia de la joven República española.

Preguntaréis por qué su poesía 
no nos habla del sueño, de las hojas, 
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,

venid a ver
la sangre por las calles, 
venid a ver la sangre 
por las calles