jueves, 1 de agosto de 2024

Estructura de "El monte de las ánimas", de Bécquer



Niveles narrativos

La leyenda de Bécquer, como muchas veces lo hace la Literatura Fantástica, se mueve en distintos espacios y tiempos, y superpone varios narradores.
Vamos a intentar visualizarlo a través de la estructura de cajas chinas, que también es llamada sistema de muñecas rusas, donde un relato contiene otro relato, y así sucesivamente hasta producir la sensación de eternidad e infinito.







Narradores

La leyenda tiene tres narradores bien diferenciados, que a su vez corresponden a distintos tiempos y espacios.
En el nivel A, al comienzo de la leyenda, el narrador es interno y se presenta como un escritor-periodista amante de los relatos populares, que una noche de Difuntos, solo en su cuarto, tiene mucho miedo. Para luchar contra el miedo escribe este relato de fantasmas y muertos que penan.
En el nivel B  el lector ya se encuentra en la leyenda propiamente dicha, prometida por el narrador -personaje del nivel A.
Pero en el nivel B el narrador no habla de sí mismo sino que funciona como un narrador en tercera persona, externo, omnisciente, que cuenta una antigua  historia ocurrida en Soria, evidentemente en la Edad Media.
Uno de los personajes de esta historia, el protagonista, Alonso, le cuenta a su prima Beatriz asimismo una larga historia vinculada al Monte que ellos visitan, en una partida de caza, una tarde, la previa a la noche de difuntos.
El personaje Alonso se convierte así en un narrador más y su relato es el corazón de la historia: la terrible batalla y muerte de los nobles y de los templarios ocurrida unos siglos atrás. Los cuerpos destrozados de las víctimas yacen en la ruinosa capilla del monte y sus almas se levantan e irrumpen en el mundo cada 1 de  noviembre, cuando las campanas marcan las 12 de la noche.
El relato de Alonso constituye el nivel C. Alonso es personaje y narrador externo al mismo tiempo en un pasaje del cuento.
Luego retoma la voz el narrador externo omnisciente que ya se dedica a contar el presente de Beatriz y Alonso.

Tiempos y espacios

Nivel 1: A



Este nivel sólo puede detectarse en la introducción del cuento. En ella un yo-personaje, un narrador interno explica que es la Noche de difuntos, que está solo y que tiene miedo. Sopla el viento y la sensación de que este vibrar de los cristales de las ventanas contiene el sufrimiento de las almas de los muertos '-que pujan por entrar al mundo de los vivos para contar sus penas- está presente en forma inquietante.
El tiempo histórico puede deducirse por una información que el yo da: cuando decide escribir una leyenda que sobre la Noche de Difuntos escuchó en Soria, sabe que ella se publicará en un diario en breve tiempo. Y que será leída por ricachones que, fumando un puro y haciendo la digestión, se entretendrán un rato en ella, sin que los afecte en lo más mínimo.
El personaje-narrador, supersticioso y sensible, se distancia de esos lectores de El Contemporáneo. Entonces entendemos en qué tiempo ocurre la escritura de esa leyenda por parte de ese escritor insomne y solitario.
El Contemporáneo era el diario madrileño en el cual trabajó Bécquer durante la década de 1860. Él allí trabajaba como periodista pero a la vez vendía sus cuentos que fueron publicados allí antes de convertirse en libro luego de la muerte del joven escritor.
El lugar entonces también es deducible.
Si bien el narrador viajó a Soria, ahora está quizás en Madrid, donde se edita el diario mencionado y donde vivía Bécquer en esa época. Este nivel del cuento es profundamente autobiográfico. Por lo tanto, podemos deducir que en el nivel 1:


Tiempo: NOCHE DE DIFUNTOS DE 1860.
Espacio: HABITACIÓN DE UN HOSTAL EN MADRID.
Narrador: Interno y personaje, con fuerte carga autobiográfica, amante de las leyendas y relatos populares que abordan la muerte y los espectros.


Nivel 2 : B

Es este el relato de la leyenda en sí misma y lo que supuestamente escribe el narrador del nivel 1.







El narrador que ahora cuenta la historia es un narrador externo, que jamás habla de sí mismo sino que conoce todos los detalles de la historia que narra: hasta lo que piensan los personajes y lo que sienten.
Es un narrador omnisciente que se ubica en la Edad Media.
Como muchos de los románticos del siglo XIX, Bécquer es un amante de la Edad Media, de su arquitectura, sus iglesias, sus leyendas.
Este relato se ambienta en Soria (una región de Castilla al norte de España) y al final de la Edad Media, cuando los árabes ya han sido vencidos y expulsados hacia el sur. 
Hay tres momentos del relato  de este narrador, cada uno con un tiempo y espacio peculiar.

Primer momento

El relato se ubica al inicio en pleno Monte de las Ánimas, un bosque agreste de Soria. Se sabe que es un lugar salvaje y donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor y fiereza. En ese lugar hay abundancia de caza, pues en la Edad Media la fauna autóctona de Soria  se ganaba los bosques: ciervos, lobos, osos, jabalíes, eran precias codiciadas de caza para alimentar a los guerreros nobles, quienes ejercitaban la caza para estar en forma para la guerra.
El Nivel 1 se inicia mostrando un grupo de nobles que va a cazar allí pero deben apresurarse para que no los tome la caída del sol, pues es la víspera de la noche de Difuntos, es el 1 de noviembre.
El narrador es omnisciente pero utiliza abundanemente el estilo directo, permitiendo hablar a los perosnajes en estilo directo.
Dentro de los cazadores se destacan por su nombre propio los personajes de Beatriz y Alonso, hijos de grandes condes y primos entre sí, que mantienen una conversación.






Alonso es el líder de la batida y es quien ordena regresar a la ciudad ya que no se puede estar en ese lugar la Noche de Difuntos pues se produce un terrible fenómeno del cual nadie puede ser testigo.

Tiempo: Edad Media (1400). Tarde del 1 de noviembre.Espacio: un bosque tupido en una colina, el  Monte delas Ánimas,Narrador: externo, en tercera persona y omnisciente.

Irrupción de lo fantástico. Nivel 3 - C, (primera irrupción)

En determinado momento Alonso le cuenta a través de un largo parlamento la leyenda de El Monte de las ánimas a su prima, y su voz produce en el relato el Nivel 3, una historia terrible de odio, celos, venganza y fantasmas con forma de esqueletos.




Tiempo: Edad Media en tiempos de Reconquista. Siglo XIII. Los templarios se han instalado en tierra de Soria. Los árabes están siendo derrotados. Noche de difuntos, a punto de dar la medianoche el 1 de noviembre hasta la madrugada del 2.

Espacio:  el Monte de las Ánimas cuando aún funcionaba la capilla y el monasterio de los templarios favorecidos por el rey.

A partir de esa noche sangrienta, cada Noche de difuntos (1-2 de noviembre) se revive esa lucha, adoptando los fantasmas forma de esqueleto, por la eternidad.

Narrador: el narrador es el personaje Alonso que habla en tercera persona de una historia antigua que le inspira respeto y que todo su pueblo conoce.



NIVEL 2- B. 

Segundo momento: en el castillo, en la sala gótica
A partir de ese momento el relato recomienza la historia de Beatriz y Alonso, esta vez no a caballo y como parte de una partida de caza, sino más tarde, luego del banquete, en la víspera de la noche de difuntos.
El narrador es externo (no un personaje), y primero pinta el ambiente de un palacio medieval donde muchos criados y damas de compañía, como es una noche especial, cuentan cuentos. Al tratarse de la Noche de Difuntos la tradición impulsa a hablar de aparecidos y fantasmas.
Pero junto el personaje colectivo de los criados y las viejas permanecen apartados Beatriz y Alonso, junto a la chimenea gótica.
Entre ambos se da un largo diálogo, pero el narrador omnisciente también explica en forma abundante qué sienten y piensan ambos personajes, qué miradas se echan, qué gestos realizan.
Son personajes antitéticos: Alonso es mostrado como un hombre enamorado, valiente y respetuoso de los muertos, Beatriz es mostrada como una mujer narcisista , frívola y que se burla de todas las tradiciones y de los demás.
Al surgir el tema de los regalos, Beatriz pretende que Alonso vaya a buscar el tul que "perdió" al Monte de las Ánimas, en plena noche. Alonso tiene miedo... pero igualmente va.

Tiempo: Noche de difuntos, antes de la medianoche, en el siglo XV
Espacio: Sala del castillo de los condes de Alcudiel, padres de Alonso.
Narrador: Externo, en tercera persona, omnisciente.

Tercer momento: en el castillo, en el cuarto de Beatriz.




Aquí se presenta a Beatriz completamente sola en su cuarto, de noche, cuando dan las 12 campanadas de la medianoche. Ella sabe que Alonso ha ido al Monte a buscar el velo y que no ha vuelto... Han pasado tres horas.

Intenta dormir en su lujosa cama pero la aterran ruidos siniestros. El narrador omnisciente adopta el punto de vista del personaje de Beatriz para contar los sonidos que se sienten en la oscuridad, pero en verdad, aunque lo sabe todo, no le da toda la información al lector, o le da solo algún detalle terrorífico para que el lector estimule su imaginación.
Beatriz escucha en la oscuridad ruidos de puertas que se van abriendo, crujidos de madera, pasos, susurros, y lo que es más terrible, los pasos que se escuchan son como de HUESO CONTRA LA MADERA.
Es como si el narrador en este fragmento del cuento no fuera del todo omnisciente y solo conoce lo que percibe y siente Beatriz. 
Beatriz a la mañana siguiente se despierta tranquila, pero descubre en su cuarto el velo ensangrentado.
¿Quién se lo ha traído? ¿Alonso herido que cumple con su promesa o los fantasmas del Monte de las Ánimas? ¿ES EL VELO OTRA IRRUPCIÓN DE LO FANTÁSTICO?
Lo cierto es que los criados llegan a comunicarle a Beatriz que su primo ha sido comido por los lobos y la encuentra horrenda y muerta.

Tiempo: toda la noche hasta la madrugada del 2 de noviembre del siglo XV
Espacio: la habitación de Beatriz en el castillo.
Narrador: externo, en tercera persona, equisciente por momentos.


Nivel 2 - B Continúa la historia un siglo después.

Asistimos entonces a un salto en el tiempo. "Tiempo después".
Quizás ya no estamos en el siglo XVI en el XVI. El narrador externo, omnisciente, cuenta cómo en el propio Monte de las ánimas de perdió un cazador una noche de difuntos, y que antes de morir, herido contó una terrible historia, lo que había visto esa noche en el monte.
Otra vez un personaje (el cazador) cuenta una historia, pero esta vez no se usa el estilo directo, sino el indirecto: es el propio narrador quien retoma las palabras del cazador.
Y lo que cuenta el cazador antes de morir es el verdadero desenlace de la historia de amor/desamor de Alonso y Beatriz.


Segunda irrupción de lo fantástico. Historia del cazador.

Nivel 3- C



En el último pequeño capítulo del cuento, el narrador en tercera persona, del NIVEL b, ominsciente, cuenta algo insólito. Dice que tiempo después, quizás ya en el siglo XVI, tal vez en 1500, un cazador perdido quedó atrapado en el Monte de las Ánimas una noche del primero de noviembre.
Por supuesto que fue atacado por los lobos. Muy herido, agonizante, lo encuentran a la mañana siguiente y solo atina a contar lo que vio en el Monte.
Aparece entonces otra vez la irrupción de lo fantástico, nuevamente el NIVEL C: el relato de lo que ahora sucede en el Monte de las Ánimas cada 1o. de noviembre, cuando de noche se levantan los que allí murieron y están enterrados, los fantasmas de los nobles que lucharon contra los templarios.
El narrador usa el ESTILO INDIRECTO, ello significa que el personaje NO HABLA DIRECTAMENTE sino que el narrador cuenta lo que dijo.
Y así el lector se entera de que ahora el terrible ritual de las almas en la noche de difuntos en el Monte de las Ánimas ha sufrido un cambio.
Pues el cazador no los ha visto luchar entre ellos, sino que ahora persiguen como en una cacería fantástica a una mujer joven, de largo pelo desmelenado, descalza, corriendo como loca alrededor de una tumba.
Esa tumba es la de Alonso, que nunca volvió del monte aquella noche, y fue enterrado allí, en la capilla de la iglesia del monte. Pero el alma de Alonso descansa en paz, porque murió cumpliendo una causa noble: la búsqueda del velo para él significó la prueba de su amor y fidelidad a Beatriz, pero también su respeto por quienes murieron allí en el siglo XIII es evidente.
Los fantasmas de nobles y templarios han olvidado su mutuo rencor y ahora, solidarios con Alonso, persiguen con forma de esqueletos a la alguna vez perversa Beatriz, que ahora es un alma en pena. Beatriz se levanta de la tierra para ir al mundo a comunicar su culpa y sufrimiento cada Noche de Difuntos.

EL VELO AZUL ES EL ELEMENTO QUE UNE LOS MUNDOS: EL REAL DE LOS CONDES ALONSO Y BEATRIZ... Y EL FANTÁSTICO DE LOS FANTASMAS QUE SURGEN EN EL MONTE DE LAS ÁNIMAS, 
CUANDO APARECE EL VELO ENSANGRENTADO EN EL CUARTO DE BEATRIZ SE SUGIERE QUE HA SIDO TRAÍDO HASTA ALLÍ POR LOS FANTASMAS.






viernes, 19 de abril de 2024

Tareas domiciliarias sobre "El hijo", de Horacio Quiroga.














1) Investiguen la vida de Horacio Quiroga y descubran qué aspectos de

sus datos biográficos aparecen  en el cuento "El hijo".



2) Buscar el cuento "La gallina degollada"en internet. Leerlo y luego

volver a leer "El hijo".

Establecer una lista de coincidencias y diferencias entre ambos cuentos.

Tienen en entradas más antiguas del Blog  (Tercero), un análisis de "La gallina degollada".


3) Escribe en comentarios con tu nombre y el del liceo tus impresiones.






miércoles, 20 de marzo de 2024

"El hijo", de Horacio Quiroga


Quiroga con su hijo Darío en su casa de Misiones.


Un ejemplo del género narrativo

"El hijo", de Horacio Quiroga, es un cuento magistral. De hecho, el autor decía que era lo mejor que había escrito en su vida.
Parece cumplir en él los diez preceptos del Decálogo del Perfecto Cuentista, con el que Quiroga trató de sintetizar las características del cuento breve, de impacto.
Lo publicó en un diario, y posteriormente en un libro. Como gran parte de su obra, el espacio donde transcurre es la selva de Misiones y los temas que trata son el amor (el amor paternal), la locura (pues el personaje padece visiones) y la muerte ( la muerte violenta de un ser querido por accidente es uno de los espectáculos más crudos de este cuento).
Pertenece al género narrativo porque cuenta una historia. La historia de un padre y de un hijo que viven solos y aislados en la selva. El chico solo tiene trece años y el padre es viudo. Pero con esto no se hace una historia. Estos datos solo nos presentan a los personajes. Para que ella pueda contarse e interesar al lector, a esta situación se le debe agregar algo: la complicación.
La complicación es un hecho inesperado que de pronto acaece en la vida de los personajes y cambia su destino. Frente a este problema, los personajes reaccionan de distintas maneras, buscan salidas o producen aún más conflictos. Entonces la trama del cuento se desarrolla. 
Pero todo cuento, que es una narración breve, debe llegar a su final, debe encontrar el modo en que el problema termina.  Claro que resolución no es sinónimo de solución. Significa que el problema o conflicto se da por concluido. En la inmensa mayoría de los cuentos de Quiroga, la complicación lleva a la muerte.

Estructura

En el cuento " El hijo", hay un inicio que presenta a los personajes  - muy pocos: un padre y un hijo- en su habitab. Viven en una selva casi tropical. En el norte argentino, y en verano, como el narrador anuncia desde el comienzo, el calor es difícil de sobrellevar. 
Mientras que la Naturaleza vegetal -y los insectos- parecen desbordar de  energía, de vitalidad, el ser humano se encuentra ante un reto: sobrevivir pese a las condiciones adversas.
El padre le ha enseñado al hijo a tener normas: por ejemplo, a cumplir con la palabra. El hijo de trece años debe aprender a vivir en la selva con todo lo que ello significa (cazar, pescar, cortar malezas, cuidarse de alimañas, protegerse del sol de mediodía), pero también debe obedecer al padre, que es su maestro, su familia, su autoridad.
Mientras el padre trabaja en su taller mecánico -parece reparar máquinas, armas- el hijo está aprendiendo a usar una escopeta cazando pájaros de orilla de río. Normalmente va con su amigo Juan, pero ese día Juan no está junto a él.
Esta zona del cuento donde el lector conoce a los personajes se llama presentación.
Por  supuesto que con conocer al papá y al chico no basta. Algo debe suceder... y sucede.  Es un evento que aparentemente está dentro de lo esperado: suena un tiro de la escopeta del chico en la selva.
El padre, experto en armas, reconoce su sonido. Supone que su hijo está cazando. Y luego se deja llevar por el trabajo, sumido en sus pensamientos y en sus recuerdos.
Pero cuando se da cuenta que el hijo no ha cumplido con la orden paterna " vuelve a la hora de almorzar", empieza su inquietud. "Y levanta los ojos al monte".

El hijo con la Saint-Etienne en mano


Surge entonces la complicación. El hecho inesperado es que el hijo "no ha vuelto".  Son las doce. El padre y el reloj empiezan una relación severa: cuanto más tiempo pasa, más angustia llena el corazón del padre. Más rápido corren sus pensamientos adivinando un accidente. Esta parte del cuento es lenta y el narrador intenta transmitir a través del estilo indirecto libre el miedo y a la vez el torrente de pretextos que explicarían que el hijo estuviese en pleno mediodía libremente por la selva tórrida con peligro de una insolación, en forma despreocupada.
Pero cuando el padre sale a buscar al hijo, desesperado, tal como lo revela " la cabeza al aire y sin machete", la complicación se duplica, se agiganta. Ahora no es el único tiro que ha sonado lo que ha cambiado el destino de la vida del hijo. Ahora también sucede otro hecho inesperado: jamás ese hombre que conoce los peligros de la selva correría a la peor hora del sol de verano tropical sin la cabeza cubierta. Insolarse y por ello morir es algo que sucede con frecuencia. Salir sin machete es salir a merced de las víboras y sin la posibilidad de abrirse cómodamente camino. El padre busca enloquecidamente a su hijo hasta que de pronto, desemboca en un espacio.
En ese espacio él " ve " lo que ha sucedido. El cuento llega entonces al  desenlace. Pero el narrador de Quiroga,  no devela toda la información. Aparentemente, el hombre parece encontrarse con su hijo sano y salvo. Pero todo es una alucinación. El padre está destruido en alma y cuerpo. Delira. En verdad, lo que ha visto es el cuerpo de su hijo desangrado con las piernas enredadas en un alambre de púa. Muerto desde la mañana. Así, se llega al trágico final.


La verdadera visión que tiene el padre frente a sí

El narrador


El narrador que utilizan los cuentos de Quiroga es un narrador OMNISCIENTE, EXTERNO, EN TERCERA PERSONA. La función del narrador es presentar los personajes, contar la acción que se produce y ambientar el espacio en que todo se desarrolla.

Significa que en el texto hay una voz que cuenta la historia, una voz externa, que no es un personaje.
Por lo tanto, habla de otros, no de sí mismo. Habla en tercera persona: él, el padre, el hijo, ellos.
Es omni- (todo) -sciente , todo lo sabe. Sabe cómo ha sido el pasado de los personajes, sabe lo que sucede en distintos puntos espaciales, sabe cómo terminará el problema.
Pero no lo dice. Porque su función es narrar la historia, que tiene un desarrollo, por eso va dando la información de a poco, la dosifica, para crear intriga.
Este narrador parece conocer al dedillo Misiones, en Argentina. Es una zona selvática, aislada del resto del país como lo muestra este mapa:



Autor no es lo mismo que narrador.

Es como un dios que sabe todo lo que sucede y lo que sienten y piensan los personajes.
PERO NO ES EL AUTOR. Se debe distinguir entre AUTOR y NARRADOR. El autor fue un escritor, un artista, un hombre muy imaginativo que se ganó la vida -entre otras cosas- escribiendo cuentos y publicándolos en periódicos y revistas. El autor -Horacio Quiroga-  murió en un hospital de Buenos Aires en 1937.
Pero el NARRADOR es una función del texto. Es la voz que cuenta. Así como hay personajes, hay un ser invisible que habla: es el narrador.


Estilo directo (diálogo) e indirecto.

En el cuento "El hijo: el narrador usa también el estilo directo. Significa que cede la palabra a los personajes y entonces se produce el diálogo:

- Ten cuidado, chiquito- (...)

-Vuelve a la hora de almorzar- observa aún el padre
-Sí, papá.- repite el chico.

También usa el estilo indirecto:

Cuando su hijo responde "Sí, papá",  hará lo que dice. Dijo que volvería antes de las doce y el padre ha sonreído al verlo partir.

El estilo indirecto no usa guión ni el personaje habla directamente, sino que el narrador cuenta lo que dijo el personaje. Entonces siempre se usa la tercera persona y se agregan verbos del tipo DECIR, RESPONDER, CONTESTAR, más el relativo "que".

La descripción

Este es un narrador que conoce perfectamente la selva y entonces hace descripciones. La Selva de Misiones es un lugar que la mayoría de los lectores no conoce. Es un lugar insólito, muy poco logran vivir allí. La vida es dura, hace un calor insportable en verano.
La DESCRIPCIÓN es la explicación que realiza el narrador acerca de un paisaje, un objeto o un personaje. A través de palabras ilustra lo que debemos imaginar. Entonces el narrador se detiene, no cuenta acciones ni transcribe diálogos, y aparece un párrafo con una cantidad de información sobre, por ejemplo, el espacio:



Es un poderoso día de verano en Misiones, con todo el sol, el calor y la calma que puede deparar la estación. La naturaleza, plenamente abierta, se siente satisfecha de sí.
(...)
El sol, ya muy alto, continúa ascendiendo. Adonde quiera que se mire -piedras, tierra, árboles- el aire, enrarecido como un horno, vibra con el calor. Un  profundo zumbido que llena el ser entero e impregna el ámbito hasta donde la vista alcanza ,concentra a esa hora toda la vida tropical.


El estilo indirecto libre.


El narrador de Quiroga también utiliza el ESTILO INDIRECTO LIBRE. Es un sistema de narración por el cual el narrador se introduce en la conciencia del personaje y mezcla su voz con la de este. En este cuento se usa varias veces cuando el padre desesperado sale a buscar a su hijo por la selva.

¡Pero dónde, en qué parte! ¡ Hay tantos alambrados allí, y es tan, tan sucio el monte...! ¡Oh, muy sucio! Por poco que no se tenga cuidado al cruzar los hilos con la escopeta en la mano...




EL ESPACIO


Toda historia se desarrolla en un espacio. En los cuentos de Quiroga ambientados en la selva, el territorio caluroso lleno de árboles,  malezas, pájaros, insectos y peligros, cobra una importancia fundamental. Por eso aunque Quiroga es un cuentista de relatos breves, utiliza buena parte del texto para insertar descripciones o comentarios sobre la Naturaleza. Por momentos la Naturaleza se personifica, como si fuera un personaje más, todopoderoso:

la naturaleza, plenamente abierta, se siente satisfecha de sí.

Los personajes dependen de ella, tratan de vivir allí y adaptarse a ese entorno tan difícil pero a la vez tan hermoso, donde la vida brota con independencia del ser humano.
El narrador tiene que comunicar al lector la extrañeza de esa naturaleza de Misiones, para ello utiliza un vocabulario que se sale a veces del español objetivo y culto que es normal en Quiroga, para insertar palabras en guaraní, o palabras muy técnicas, o regionalismos que solo se utilizan en el Interior argentino.
Por ejemplo, la fauna  autóctona en estos cuentos es muy importante. Los animales que sale a cazar el hijo, que solo tiene trece años, no pueden ser más que pájaros. No tiene experiencia, astucia ni fuerza para cazar, por ejemplo, un jaguar. Aquí se mencionan pájaros que todos conocemos, como palomas o garzas, pero también yacútoro, surucuá, especies de la selva.
Los tecnicismos en este cuento son muy importantes por el papel que juegan en el destino de los personajes. Por ejemplo, hay una alusión importante a la tecnología de las armas. Si bien es lógico que los seres humanos que se aventuran a vivir en la selva dominen esta tecnología, no deja de ofrecer peligros. Por ejemplo, se menciona y describe con detalles la escopeta que el propio padre le ha regalado a su hijo, un arma de gran porte de marca Saint-Etienne. También el padre trabaja en el taller percutiendo una bala de parabellum.
Hay también regionalismos que hacen referencia a la geografía específica de ese lugar: la picada, la isal de monte, el bañado,  la propia palabra "monte", (con el sentido de bosque tupido más bien natural, no plantado por el ser humano), o el abra de espartillo.
Pero por momentos la Naturaleza como gran entidad poderosa y vital se desdibuja para pasar a tomar protagonismo aspectos siniestros de ella: uno, terrible, es el sol del mediodía. Y otro es el propio monte, que pasa a ser el "bosque sombrío", el bosque donde el padre busca desesperadamente a su hijo presintiendo una desgracia.
En un momento se dice que el monte es sucio. Palabras que sugieren engaño, traición. Y efectivamente, el desenlace muestra que el chico, confiado, caminó por el monte sin prestar atención a sus trampas. Entonces sucede el evento que cambia el destino de los personajes.
Pero en realidad, no es el monte sucio en sí mismo: es el ser humano el que lo ha llenado de alambres de púa para determinar la propiedad  privada. Esos alambres van contra la naturaleza. Se caen, se esconden en la maleza, y constituyen la trampa perfecta para que el chico se enrede los pies con ellos y sin querer se le dispare sola la escopeta.
Tampoco el cielo y el aire candentes que hacen delirar al padre y alucinar que su hijo en verdad está vivo son en verdad responsables de la desgracia. El ser humano comete errores y en esa selva se pagan caro. La Naturaleza tiene sus reglas y deben respetarse. La hora de almorzar (las 12) es sagrada: debe pasarse a la sombra. Por eso el padre exige al hijo volver a esa hora. Pero no vuelve.






El tiempo

El tiempo en este cuento determina también lo que sucede. Por un lado está el tiempo cósmico: es el verano, la estación donde el calor y la sequedad hacen la vida humana más difícil y peligrosa.
Pero la hora, el tiempo reglado por el ser humano, también es clave. El padre tiene un reloj y lo mira para controlar la vida de su hijo, para protegerlo.
Si se hace una lectura muy atenta a las referencias horarias, se descubrirá algo terrible: el chico va a cazar de mañana temprano, y si bien no se dice la hora en que se produce el diálogo entre padre e hijo, luego sí es posible saber que el momento en que sonó el tiro, al rato, fueron las 9.30 ¿Por qué es posible saberlo? El narrador lo sugiere.
El padre se inquieta cuando el hijo no llega a la hora convenida, las 12. Pero cuando son ya los 12 y 30, y la tardanza se hace mucha, el padre sale del taller y de pronto se da cuenta que en las tres horas transcurridas desde el disparo de la Saint Etienne no ha vuelto a sonar nada más.  Un tiro, un solo tiro ha sonado y hace ya mucho. 
No es difícil descubrir que un escritor tan meticuloso como Quiroga, no puede dejar este detalle al azar. Si el tiro a las 12.30 tres horas antes ( a las 9.30), quiere decir que la escopeta que hirió a su hijo se disparó a esa hora pero no lo mató inmediatamente. Porque el narrador, en un final lleno de misterio, termina el cuento diciendo su hijo bienamado yace al sol, muerto desde las 10 de la mañana.
Por lo tanto, el hijo durante media hora estuvo herido pero vivo: se deduce que murió desangrado, agonizó ... y que si no hubiese estado solo en la selva (con un arma tan mortífera en la mano), podría haberse salvado.
Pero también es muy importante el tiempo subjetivo. Cuando el padre busca al hijo en el monte, cada instante que pasa sin verlo resulta una eternidad:

Nada se ganaría con ver el color de su tez y la angustia de sus ojos. Ese hombre aún no ha llamado a su hijo. Aunque su corazón clama por él a gritos, su boca continúa muda. Sabe bien que el solo acto de pronunciar su nombre, de llamarlo en voz alta, será la confesión de su muerte.






Los personajes


Los personajes protagónicos son dos: el padre y el hijo. No tienen nombre, es una práctica que Quiroga utiliza a menudo, para dar la impresión de universalidad de la tragedia que transcurre.
Hay también personajes "silueta": son aquellos personajes que son nombrados pero que no tienen aparición directa en la narración. En este cuento se descubren dos. Uno es Juan, el amigo del hijo, que también ha recibido como regalo una escopeta por parte del padre de su amigo.
Juan acompaña habitualmente al chico a cazar, pero ese día, el hijo va solo. Es una fatalidad, porque cuando caiga herido nadie podrá ayudarlo.
Otro personaje silueta es la madre del chico, que está muerta hace tiempo. El narrador presenta al padre como  "viudo", y al hijo como hijo único.
En un momento, mientras el padre trabaja, el narrador se mete dentro de sus pensamientos y explica que ese hombre tiene un problema de salud mental: tiene alucinaciones. Cuando aún no sabe que el hijo ha tenido una desgracia real, ya había tenido imágenes de verlo caer ensangrentado, pero también ha visto imágenes de alguien que lo ha hecho feliz:

Ha visto, concretados en dolorosísima ilusión, recuerdos de una felicidad que no debía surgir más de la nada en que se recluyó.


Evidentemente, se refiere a su mujer, quien murió dejándole un niño que debe criar solo en medio de la selva. La relación entre padre e hijo aparenta ser excelente: hay un gran cariño y respeto en el modo de hablarse. Por ejemplo, el padre usa diminutivos como chiquito, posesivos como hijo mío y el chico utiliza (en la alucinación última) el apelativo  piapiá para dirigirse a su  papito.
El amor del padre hacia el chico es citado en repetidas ocasiones por el narrador. Los datos que se ofrecen del padre no son muchos, pero se infiere que es un hombre muy trabajador, honrado, pero con ciertas ideas peculiares acerca de la libertad y el modo de educar a los jóvenes.
Las grafopeyas ( rasgos físicos que apunta el narrador), solo aparecen cuando el padre, al buscar en la selva al chico e insolarse, sufriendo, es descrito " envejecido en diez años". Otra grafopeya clara es el color de los ojos del hijo, azules, claros, que muestran su inocencia, la bondad de su espíritu.





TAREAS DOMICILIARIAS:
1) luego de leer el cuento, explica por qué tiene dos finales, uno falso, y otro verosímil, y explica por qué el cuento tiene un final cerrado, es decir, que en el desenlace el lector conoce las consecuencias de la complicación.
Ten en cuenta que la complicación es el disparo de la Saint-Etienne sumado al momento en que el padre se da cuenta de que solo ha sonado un tiro y el hijo no ha vuelto.
2) redacta tu postura acerca del uso de las armas en manos de civiles.

domingo, 4 de junio de 2023

EL HOMBRE PÁLIDO, de Paco Espínola


Un paisaje nocturno pintado por José Cúneo



"El hombre pálido"

Se trata de un cuento típicamente criollista, o regionalista. Su autor, Francisco Espínola, fue un intelectual oriundo de San José. En este cuento, como en toda su literatura, presenta un Uruguay específico, con su cultura, tradiciones y hasta su particular forma de hablar, vivo todavía en el medio rural en pleno siglo XX.
Este cuento se desarrolla en medio de una estancia -la estancia de don Clemente Farías- en el Departamento de San José, en el campo profundo. El lector puede reconocer que los personajes son uruguayos, que los topónimos (nombres propios de lugares) dan indicios de la ubicación
geográfica del cuento.
Pero es muy probable que los receptores del texto desconozcan una buena parte del mundo representado en el relato, seres humanos que habitan ranchos de adobe y que usan para iluminarse y cocinar el fuego.  Porque Uruguay, en la primera mitad del siglo XX, se modernizó y urbanizó con velocidad. Y se olvidó u ocultó un aspecto de su identidad. La vida del hombre y la mujer de campo permaneció en las sombras en el discurso público. Son tiempos en que han llegado gran cantidad de inmigrantes europeos empujados por las hambrunas y guerras, y Uruguay se ve a sí mismo y  ante los otros como "la Suiza de América".

El título

"El hombre pálido" se trata de un título epónimo, dado que menciona un personaje, que es central en la historia. Pero no lo llama por su nombre propio, que desconoceremos durante todo el cuento, sino por una grafopeya que llama la atención: la palidez de su rostro. Más adelante, otra grafopeya  va a contrastar con ese detalle de la piel del personaje. Tiene la barba negrísima, los ojos negros, el poncho y el sombrero negros. Desde el título se envuelve al personaje en una imagen de misterio.
La palidez puede ser resultado de su etnia (en ese mundo mestizo habitado alguna vez por guaraníes hay personas que aún tienen el rostro de un español o un portugués), o puede estar pálido por su estado de ánimo, apagado, introvertido, un hombre que no parece conectar con los demás.

Estructura y narrador

Es importante en el relato la larga introducción que realiza el narrador  sobre la naturaleza: primero  sobre el tiempo (tanto cronológico como en su sinónimo de estado climático), como del espacio, el campo inmenso donde solo se divisan vacas, árboles y  un rancho aislado.
El marco del cuento es un atardecer de tormenta, de diluvio. El narrador describe las actitudes de los animales ante la borrasca. Los pajaritos se refugian en sus nidos, las vacas (hacienda), dan sus
ancas al viento y la lluvia. Toda la naturaleza intenta protegerse de la tormenta. La oscuridad es creciente. El narrador habla en tercera persona, es externo, y por el momento objetivo, pero utiliza el lenguaje de los personajes, el español del Uruguay rural, coloquial, afectivo. Esto se ve en el uso del diminutivo.
Más adelante, el narrador pondrá el foco de la narración en los personajes, en primer lugar, cuando el hombre pálido recorre a Elvira con su mirada, y en segundo lugar, cuando Elvira en la oscuridad el dormitorio escucha los sonidos que vienen de la cocina y deduce que el hombre pálido ha salido en mitad de la noche y la lluvia, y que por lo tanto es un mentiroso. Pero no lo sabe absolutamente todo, no parece
un narrador omnisciente, sino que la historia se va descubriendo a medida que avanza: podría ser un narrador equisciente. (¿Sabe el narrador  lo mismo que el lector, sabe lo mismo que los personajes?)

Presentación



En la PRESENTACIÓN  de la historia, luego de la mención detallada del entorno rural se dan a conocer los personajes. Son pocos, como en cualquier cuento. El hombre pálido, que es protagonista de la acción, llega al rancho de Tiburcio (el padre, que al no aparecer en el cuento es un personaje silueta). Allí se encuentra con Carmen, la madre vieja, que le ofrece hospedaje, y  con Elvira, la hija de Carmen y de Tiburcio, una muchacha de pocas palabras muy obediente de sus padres y de las reglas del respeto y el decoro. Carmen, aunque es la que más habla porque es la que curiosea sobre el forastero y le ofrece pasar la noche en su casa, dada la tradición, es un personaje secundario.

La coprotagonista del cuento es Elvira. Con su belleza, sus trenzas, sus curvas, su dulzura ( se la compara con una torcaza, con el plumón de un pichón) , parece ejercer un poder inexplicable sobre aquel hombre. Aún algo tan sencillo como pasar un mate, se convierte en un momento de extrema tensión entre ambos.
La información de los personajes surge a través de las palabras del narrador y de los DIÁLOGOS.
Pero el narrador observa el cambio que se va produciendo en las personajes, y detecta que al hombre los ojos le brillan “como chispas”. A través del estilo indirecto, el narrador cuenta qué es lo que siente el hombre pálido al mirar a Elvira.
Y de pronto empieza la complicación. Algo nuevo e inesperado. Algo de Elvira le hace poner älitas de ángel” a las “malas pasiones” de aquel hombre.

Complicación



Desde el momento en que ese hombre rudo siente que le tiembla la mano al recibir el mate que le ofrece Elvira el lector empieza a presentir que algo va a cambiar en él.

Y en efecto, algo inesperado sucede.
El hombre se echa a dormir luego que las mujeres se meten en el cuarto. Pero, arrebujado con el perro León, del cual se ha hecho amigo, y entre las mantas o cacharpas, el narrador insinúa que el hombre en verdad no duerme.
Lo que en realidad sucede lo sabemos a través de la conciencia de Elvira, que, del otro lado de la puerta del dormitorio, sentada en la cama, en medio de la total oscuridad, escucha claramente ruidos y siente frío: sus sentidos le indican que el hombre pálido salió de la cocina hacia el patio en mitad del diluvio.
Elvira se aterroriza, y no es para menos.

Desenlace 



El desenlace es totalmente inesperado, para el lector, pero sobre todo lo será al día siguiente para Elvira, cuando concurra a la manguera (el pozo) a buscar agua.
Allí habrá quedado el cuerpo de un hombre que solo conocemos cuando el cuento ya está casi finalizando.
Se trata del compinche del hombre pálido. A esa altura ni el lector ni Elvira lo dudan: el hombre pálido ha mentido, no va a trabajar “pa’la estancia de Molina”, sino que es un ladrón, un asesino y quizás un violador.
Pero esa noche el amigo del hombre pálido, un negro que lo está esperando en mitad del aguacero,  no espera lo que va a suceder.
Ante sus primeras palabras "¿Están las mujeres solas?", es claro que tenían un plan para asaltar el rancho de Tiburcio.
Pero el diálogo entre los viejos compinches nos trae una sorpresa. El hombre pálido no quiere “hacerlo”. Hoy no, dice, y menos aquí. ¿Qué es lo que no quiere hacer? No lo explica el narrador, pero sí el otro personaje, quien a través de un lenguaje metafórico y divertido hace alusión a todos los muertos que el otro carga sobre sí.
Pero el hombre pálido ha decidido que esa noche no va a actuar como hasta ahora. Y ante el enojo del negro, solo queda el duelo. Un típico duelo criollo, con el poncho en el brazo enrollado como escudo y las dagas esperando abrir el vientre hasta el tórax.
El que vence es el hombre pálido, quien no tiene piedad de su amigo, a quien insulta y destripa.
Luego se va, como si no hubiera acontecido nada grave. Parece un hombre impasible.
Solo Elvira, con sus grandes ojos tristes, parece haberlo conmovido, parece haberle hecho entender que quizás otra vida es posible, con otros sentimientos.
De todas formas, en este final cerrado, el hombre pálido perdona la vida de Elvira y su madre pero es implacable con su ex compañero, que muere con una muerte terrible, llamando a su madre, desamparado y traicionado en medio de la lluvia.

jueves, 28 de julio de 2022

CONTINUIDAD DE LOS PARQUES, de Julio Cortázar






Título

El título ya introduce en una situación de misterio. Los parques habitualmente son una unidad en sí mismos, nadie espera que un parque se continúe en otro.
Pero Cortázar es un escritor de literatura fantástica y en este breve cuento de apenas dos párrafos pretende cuestionar toda realidad estable, toda identidad definida, como por ejemplo, un parque, un libro… o un ser humano.
Luego que se termina de leer la historia puede entenderse al título como emblemático, pues resume lo que sucede en la trama, pero también es un título simbólico, porque apunta a la abstracta idea de la convivencia entre lo real y lo fantástico.

Narrador

El narrador es una voz que cuenta la historia, en este caso es claramente un narrador en tercera persona, externo y omnisciente. Lo sabe todo, porque da multitud de pistas sobre lo que va a suceder, aunque como el cuento tiene una buena dosis de suspense por supuesto que estas pistas no se dejan ver tan fácilmente.
El vocabulario que usa el narrador es denso y culto y cada palabra superpone significados. Es adecuado al mundo que va a retratar: argentinos de clase alta, adinerados, ociosos e inmorales, que sin embargo se caracterizan por una exquisita cultura y muy buen gusto. Eso se ve, por ejemplo, en la casa que tiene el personaje y el cuidado con que se mantiene el parque y el jardín.

Argumento



Se trata de un día en la vida de un hombre rico, poderoso, que tiene aparentemente una única pasión: leer. Una novela lo atrapa especialmente, y en cuanto tiene tiempo y silencio, en su sillón de terciopelo verde, se mete literalmente dentro de ella. La novela se le hace muy vívida: ve lo que sucede en ella, que es una historia de amor prohibido, donde una esposa y un amante que se vienen encontrando secretamente para desatar su pasión en una cabaña escondida, parecen haber decidido por fin matar al “otro”. Efectivamente, se supone que casi al llegar al final de la novela, el futuro asesino se acerca a la finca del evidente marido. El plan parece salir a la perfección, finalmente, el amante con el puñal en la mano se aproxima a la cabeza de un hombre en un sillón de terciopelo verde leyendo una novela.

Final

El final es abierto porque el narrador no explicita el asesinato y deja en los lectores la duda de si esa novela que contiene la historia de la vida de quien la está leyendo, que le informa cómo su mujer le es infiel y cómo el amante busca asesinarlo, no es en definitiva un aviso que lo salva. Puede suponerse que el hombre se da vuelta y lucha con el asesino, o puede suponerse que prefiere seguir leyendo la deleitosa novela y permitir que lo maten.

Espacio



El espacio se desarrolla en dos polos opuestos. Uno es el parque de robles con su finca contigua, una casa de dos plantas muy bien descrita por “las palabras de la mujer”, una casa con numerosas habitaciones, una sala azul, donde pueden suponerse sillones, alfombras y cortinas a tono; una galería –donde tal vez estén los retratos de sus antepasados-, una escalera alfombrada, lo que muestra lo maniático que es el dueño de todo eso que prefiere no escuchar crujidos y encerrarse en su estudio a leer, de espaldas a la puerta.
El otro polo es la cabaña del monte. En lenguaje rioplatense, se llama monte a un bosque nativo, indígena, tupido y espinoso. Por supuesto que nada tiene que ver con ese parque diseñado por la mano humana donde se han plantado hace mucho tiempo árboles europeos que dan una excelente madera, los robles.
Pero el monte permite esconder secretos. Allí, en lo intrincado de las ramas, hay una cabaña, una casa precaria de madera donde no hay lujo pero hay pasión. Los amantes se encuentran allí como una “ceremonia”.
Entre estos dos mundos vegetales, hay senderos furtivos, hay setos, hay una alameda. Si algo tienen en común estos dos espacios es que crecen los árboles, y que los seres humanos habitan entre ellos.

Tiempo


En verdad la historia transcurre en el correr de un día. Aunque el personaje ya había empezado a leer la novela unos días antes (y se la llevó en su viaje de negocios para leerla en el tren), es evidente que es ANTES es el antecedente de un ENTONCES, EN ESE MOMENTO.
Esa tarde es decisiva. Cuando el lector se instala en su sillón a leer los últimos capítulos, es de tarde. A medida que va leyendo ansiosamente, el viento danza al atardecer fuera de los ventanales de la casona. Luego, ya dentro de la novela que se está leyendo, se sabe que los amantes se separan para ejecutar su plan al comienzo del anochecer, y finalmente, cuando el asesino se acerca a la casa de la víctima, ya lo envuelve todo la bruma violeta del crepúsculo: el sol se acaba de poner.
La continuidad temporal entre ambos mundos (el hombre de negocios-lector, que lee una novela) y el del amante que desea matar al marido de la mujer que ama (el personaje de la novela) es total.

Personajes

El lector

El que comienza por ser protagonista de un cuento, termina siendo protagonista de una novela.
Es el hombre de negocios solitario y rico que prefiere leer de espaldas a la puerta para que ni siquiera esta lo molestara como “irritante posibilidad de intrusiones”. No parece un hombre joven dada la cantidad de asuntos que maneja: tiene apoderado, discute con el mayordomo, decide sobre aparcerías. Este detalle no es menor, el narrador da a entender que es un terrateniente que arrienda tierras y pide un buen dinero como alquiler.
La finca con su parque indica lujo y un gusto refinado. Tener un estudio implica que en él lee y escribe, encerrado. No parece tener hijos.
Pero a medida que conocemos la novela que lee, se lo detecta muy interesado por el tema del adulterio. Cuando el cuento termina, puede entenderse que él es el marido engañado.

La mujer


Aparece en la mitad del cuento, y se la presenta como “recelosa”, temerosa de los otros, seguramente de las miradas indiscretas, de testigos. Luego, cuando llega el amante, no tiene ningún reparo en besarle la sangre de la herida que éste se hizo con una rama del monte.
Es una mujer apasionada y sin límites, pero el narrador sugiere que aún está indecisa con respecto al plan de asesinar al marido, de hecho, es el amante quien trae y empuña el puñal.
Sin embargo, al final se deja llevar por la pasión y el plan que parece ella misma haber proyectado, se pone en marcha.
La única grafopeya que se tiene en el cuento es la de su pelo suelto, corriendo. Da la impresión de ser una mujer joven y vigorosa, hermosa y con un gran anhelo de libertad.
Cuando finalmente comprendemos que ese personaje de la novela es también la esposa del protagonista del cuento (el lector del sillón de terciopelo verde), se percibe que es radicalmente opuesta a ese hombre retraído y experto en negocios. Quizás se haya casado con él por dinero.

El amante


Es un hombre fuerte, capaz de correr en el bosque, ágil, probablemente joven. Conoce muy bien el bosque, el parque, pero no la casa por dentro. Está profundamente enamorado de esa mujer, por la que es capaz de matar, y a quien queda mirando mientras se aleja. Odia al marido de esa mujer… ¿tan solo es una cuestión de celos? O quizás el hombre a quien desea matar se le hace odioso por más motivos.
Cuando el narrador dice que “los perros no debían ladrar, y no ladraron” puede entenderse que los perros conocen de sobra al asesino (quizás sea el jardinero, o un trabajador rural que arrienda las tierras, un vecino). O tal vez los perros fueron envenenados.
La ausencia del mayordomo inquieta: ¿hay acaso una relación entre ambos?

Un mundo dentro de otro



Este es un relato fantástico que apunta a la situación inverosímil de que un hombre esté leyendo un libro que le refleja su propia vida, que se meta adentro de él, y que los personajes a su vez se evadan del libro para introducirse en la vida del lector.
El mundo de la “realidad” presentada en el cuento se mixtura con el mundo de la “fantasía” presentada en la novela que lee el personaje principal.
Como si fuera una muñeca rusa que contiene adentro más muñecas más pequeñas.
El ingenio de Cortázar es notable. Por muy difícil que sea su vocabulario, las señales que apuntan a la continuidad del mundo real y el ficticio son evidentes: el sillón de terciopelo verde, los ventanales, la cabeza de un hombre leyendo una novela.





viernes, 24 de junio de 2022

EL DESALOJO, de Florencio Sánchez





"El desalojo" es una de las obras de teatro breves del gran dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez (1875-1910). Florencio, como el monumento en nuestro Parque Rodó lo muestra, fue un hombre preocupado por la injusticia social, que utilizó el teatro como herramienta para denunciar la pobreza y la explotación de los trabajadores.
Su gran triunfo en los teatros de Buenos Aires lo llevó a establecerse allí y ambientar sus obras en esta ciudad, que estaba recibiendo miles de inmigrantes alrededor de 1900.
Esta compleja realidad social es vista en "El desalojo"a través de la dramática historia de una mujer desvalida, Indalecia, quien está a punto de ser expulsada de una pieza en un conventillo.
No paga la renta, no tiene trabajo, tiene muchos hijos, es pobre... y en la primera escena nada se sabe de su marido.


Estructura

El desalojo es un sainete que solo consta de ocho escenas, pero como toda obra dramática plantea un conflicto. Este ya se deduce desde el título que es claramente emblemático: alguien va a perder su hogar por la fuerza.
La pérdida de la vivienda es también la pérdida de la unión  familiar, pues tras el desalojo  vendrá inexorablemente el envío de los niños de Indalecia al asilo.
Las primeras escenas presentan a los personajes, a su protagonista Indalecia, su ayudante Jenaro y sus varios antagonistas, que pueden ser personajes del conventillo (la encargada, las vecinas), de la familia (el viejo padre inválido).
Al final de la obra aparecerán representantes de toda la sociedad ( el comisario y el periodista). Pero antes debe producirse el nudo, donde se llega a la máxima tensión, llegando los personajes a insultarse y pegarse, lo cual sucede en las breves escenas seis y siete. En las dos últimas escenas, llega el desenlace: nuevos personajes aparecen representando el orden social pero no la justicia.
El final es ciertamente trágico, pero sin embargo el sainete pese a su denuncia de la desgracia nunca deja de ser una obra de gran rapidez, con chistes, porrazos, bromas pesadas y personajes grotescos.



Espacio




Toda la acción dramática transcurre en lo que la escenografía deberá representar como un conventillo.
Se trata de una casa de inquilinato donde a comienzos del siglo XX se hacinaban familias que habían llegado a Buenos Aires o a Montevideo en busca de trabajo y de una vida mejor. En "El Desalojo" se ven claramente los inmigrantes italianos (la Encargada, Jenaro), y los que vienen del interior del país (Indalecia, el padre).
En medio del espacio hay un objeto simbólico muy relevante: es el mueble de Indalecia, (quizás la única posesión que tiene y donde guardaba la comida o la ropa para sus hijos) que está en mitad del patio porque Indalecia ha sido desalojada pero no se termina de ir de la habitación.
Ese mueble es maldecido, pateado e invocado varias veces para demostrar que su dueña es un estorbo en esa sociedad. Una mujer pobre y sola, a cargo de niños, no invoca piedad sino desprecio para muchos.
Sin embargo, la escena III, que es muy íntima, se desarrolla en la habitación de Indalecia, donde esta está cuidando de su pequeña hija. Hasta allí llega Jenaro que llega con ayuda material (comida) y moral para Indalecia (consuelo pero también la verdad de la situación de su marido).
Es entonces cuando el personaje de Indalecia comienza a completarse: se trata de una mujer que está a punto de quedar viuda porque su esposo ha tenido, como albañil, un terrible accidente de trabajo.



Acotaciones

Este texto teatral no solo está constituido por  diálogos sino también por unos textos muy cortos, entre paréntesis y en cursiva, donde el dramaturgo da indicaciones para la acción en la puesta en escena.
Hay numerosas acotaciones referidas a las emociones, tales como llantos, risas y gritos.
Desde el comienzo, las referencias a los objetos con fuerte carga simbólica son constantes. Además del mueble, en la escena tres se menciona la cuna, la costura de Indalecia, el mendrugo, la naranja y el bollo, el salame, etc.
El vestuario está implícito: si Jenaro saca alimentos de sus bolsillos, es porque seguramente lleva un  overol de obrero, si el padre de Indalecia es presentado como un soldado, es seguro que lleva un viejo uniforme, el comisario también debe ir uniformado y el periodista que trae el dinero recaudado por su diario para Indalecia por su forma de hablar debe llevar un elegante traje y corbata.



Lenguaje- Recursos lingüísticos 

En el teatro la voz de los personajes es fundamental para construir su identidad.  Indalecia con sus habituales silencios parece solo descargarse por momentos para explicar su desdichada situación. Ella no quiere "conchabarse", es decir, trabajar como sirvienta con cama, porque no puede dejar a sus hijos. Es una mujer del campo, pobre, hija de un hombre alcohólico y violento.
El inválido es el principal antagonista de Indalecia, porque se suma a todas las voces que pretenden poner los niños en un asilo, pero sobre todo porque arrastra una historia de maltrato y de incomprensión hacia su hija. Habla una jerga entre lunfarda y gauchesca.
Los italianos hablan una lengua mixta , el "cocoliche", que es una mezcla insólita entre italiano y español que utilizaban los inmigrantes para hacerse entender. En el Río de la Plata miles de personas hablaron así durante algunas décadas dada la cantidad de barcos repletos de italianos que llegaban a los puertos.
El periodista habla un lenguaje culto, pero su educación no le sirve para ofrecer una verdadera ayuda a Indalecia (trabajo), en lugar de traerle limosnas (la suscripción, la colecta).